En una ciudad histórica como Tampico, donde la gastronomía, la música y las anécdotas se entrelazan con la bohemia de cantina, varios establecimientos del sector no sobrevivieron a la crisis sanitaria de hace un lustro.
Hoy, solo quedan inmuebles vacíos, con botellas rotas en el suelo y barras en el olvido, espacios donde alguna vez se contaron cientos de historias.
Fue en marzo de 2020 cuando los negocios considerados de “giros no esenciales” bajaron sus cortinas a causa de la pandemia de covid-19. Entre los más afectados estuvieron bares, cantinas y restaurantes-bar.
Uno de los casos es el de Luis Enrique Lara Ruiz, expropietario del Bar Shanghai, ubicado en la esquina de Carranza e Isauro Alfaro, en la zona centro del puerto del sur de Tamaulipas.
El empresario recuerda que el cierre definitivo ocurrió en marzo de 2022: “Después de la apertura gradual duré un año trabajando, pero ya no fue lo mismo; el bar desapareció y ahora en ese espacio hay otro negocio, con distinto giro y nuevos dueños”.
Negocios históricos que no resistieron
Fue un establecimiento con más de 60 años de historia; sin embargo, no pudo sostener los costos acumulados: permisos, servicios como agua y energía eléctrica, además de deudas arrastradas desde años anteriores.
El bar cerró y en su lugar hoy opera un restaurante con otro propietario.
Inmuebles abandonados y huellas del pasado
En distintos puntos de la ciudad aún quedan rastros de lo que fueron cantinas tradicionales. Algunos inmuebles permanecen desocupados, con vidrios rotos y puertas de madera deterioradas, lo que genera nostalgia entre quienes los frecuentaban.
Uno de estos espacios conserva el nombre de “8 Puertas Mérida” en su fachada. En su interior, la escena es de abandono: botellas en el suelo, basura acumulada y una barra de madera que, aunque intacta, refleja el paso del tiempo. El lugar, ubicado en la esquina de Obregón y López de Lara, fue durante años un sitio popular entre los tampiqueños.
Riesgos estructurales y rumores de reapertura
En redes sociales circulan versiones sobre un posible rescate de algunos de estos bares por parte de empresarios locales. Sin embargo, otros inmuebles representan un riesgo por su deterioro estructural.
Tal es el caso del Bar Tampico, en la esquina de López de Lara y Altamira, cuya fachada presenta daños visibles.
En el primer cuadro de la ciudad también permanecen cerradas las antiguas cantinas “La Tapatía” y el Bar Madrid, este último en la esquina de Obregón y Aduana, uno de los más recientes en cerrar. A ellos se suma “El Polo Sur”, ubicado en la colonia Del Pueblo.
Caída del sector y presión económica
Jesús Carballo Martínez, director de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope), señala que al menos una veintena de cantinas cerraron tras la pandemia, debido también a los altos costos operativos, revisiones constantes y dificultades económicas.
“Antes había alrededor de mil 200 licencias de alcoholes en Tampico; hoy no superamos las 650”, indicó.
La carga financiera ha sido determinante. Muchos inmuebles que albergaron negocios durante 50 o 60 años no han podido reactivarse, pese a la recuperación paulatina de la vida nocturna tras los problemas de inseguridad registrados hace más de una década.
Operativos, costos y desgaste empresarial
El exceso de regulaciones también ha influido en el cierre de establecimientos.
“Las autoridades tienen operativos de alcoholes; súmale los de Coepris y otras dependencias. Llega un punto en que el empresario se cansa. A eso hay que agregar la nómina; por eso incluso empresas cerveceras decidieron cerrar bares en el centro”, explicó.
Panorama actual del padrón de alcoholes
Pedro Valladares, director de Alcoholes en Tampico, informó que actualmente existen 598 negocios registrados en el padrón municipal, distribuidos en toda la ciudad y en cumplimiento con los permisos correspondientes.
Además de cantinas, el padrón incluye restaurantes, bares, cervecerías, coctelerías y tiendas de abarrotes con venta de alcohol.
Aunque no hay una cifra exacta de cierres, la autoridad considera que el entorno de seguridad podría incentivar nuevas inversiones.
Esperanza de reactivación e inversión
“Ya hay empresarios interesados en abrir nuevos espacios. La semana pasada atendimos a inversionistas que buscan instalar un restaurante-bar; se les brindó asesoría y esperamos que concreten sus proyectos”, señaló Valladares.
Incluso, un joven empresario analiza adquirir un inmueble abandonado en la colonia Lomas de Rosales para abrir un nuevo bar.
Tradición, identidad y vida nocturna
Las cantinas forman parte del alma de Tampico. Históricamente, marineros que llegaban al puerto encontraban en estos espacios un lugar para convivir y saciar la sed, convirtiéndolos en puntos clave de la identidad local.
Hoy, siguen siendo un atractivo turístico, especialmente en periodos vacacionales y fines de semana.
La Ruta de las Cantinas
Un proyecto impulsado por el gobierno municipal es la Ruta de las Cantinas de Tradición, que busca ofrecer a los visitantes un recorrido por los establecimientos más emblemáticos, algunos con más de un siglo de historia vinculada al auge petrolero.
Actualmente, la ruta incluye: “El Porvenir”, “Cheto’s”, “La Nueva Generación”, “El Guante Blanco”, “Cosmopolita”, “La Sevillana”, “Salón Madrid”, “El Puerto”, “La Copa de Oro” y “El Royal”, en su mayoría ubicados en la zona sur de la ciudad.
“La presidenta Mónica Villarreal ha impulsado proyectos importantes como la Ruta de las Cantinas. Está llegando turismo y hay empresarios que siguen apostando por Tampico”, concluyó Valladares.
JETL
