En los Juegos Olímpicos de París 2024, la participación en boxeo femenil de púgiles como Imane Khelif (Argelia) y Lin Yu-ting (Taiwán) desató una controversia global y a la fecha tiene a este deporte en la incertidumbre, pero con la reciente llegada del ex campeón mundial Gennady Golovkin, a la presidencia de World Boxing, el primer reto que tendrá que noquear será encontrar una solución a este tema.
Los casos de Khelif y Yu-ting siguen en las mesas de debate, pues ambas obtuvieron medallas, pero simultáneamente surgieron acusaciones sobre su elegibilidad en la categoría, basadas en cuestionamientos sobre su sexo biológico, cromosomas y niveles hormonales.
La antigua IBA las había descalificado en 2023 antes de un Mundial, tras supuestas pruebas de “elegibilidad de género”, aunque no se hicieron públicos los detalles.
Sin embargo, el Comité Olímpico Internacional (COI) permitió su participación en París 2024, ya que consideró que los exámenes realizados por IBA fueron “defectuosos e ilegítimos”.
Tras el escándalo, World Boxing, ya en su nuevo rol como regulador, estableció en mayo de 2025 la obligación de someter a todos los boxeadores mayores de 18 años a un test genético de sexo antes de competir, con el fin de determinar su sexo al nacer.
Este test PCR busca identificar la presencia del cromosoma y mediante detección del gen SRY, método que según la organización sería la base para asignar participación en la categoría masculina o femenina.
Como parte de la transición, la propia Khelif fue notificada de que no podría competir en la “Box Cup” de Eindhoven 2025 ni en otros eventos sancionados por World Boxing hasta someterse al test.
Ante críticas por momentáneamente señalarla al anunciar la política, el organismo presentó disculpas hacia la boxeadora.
El dilema científico, ético y de inclusión
La decisión de imponer una verificación genética para determinar la elegibilidad de género despierta importantes interrogantes desde varias perspectivas:
Biología vs. identidad de género: la prueba PCR define sexo biológico al nacer según cromosomas, ignorando la identidad de género, experiencias personales, tratamientos médicos o condiciones intersexuales, lo que supone un enfoque reduccionista.
Casos intersexuales y variaciones biológicas: hay personas con diferencias de desarrollo sexual (DSD) que no encajan en el binomio tradicional XX/XY o cuyos niveles hormonales no responden al “sexo cromosómico” de forma directa; obligarlas a cumplir cromosomas XX podría excluir legítimas atletas.
Igualdad, seguridad y equidad: desde la óptica de competitividad y seguridad, dada la naturaleza de contacto físico del boxeo, algunos argumentan que es necesario asegurar condiciones justas. World Boxing sostiene que la medida busca justamente “garantizar la seguridad de todos los participantes y un campo de juego equitativo”.
Derechos humanos e inclusión: por otro lado, la medida puede ser vista como discriminatoria, particularmente hacia personas transgénero, no binarias o intersexuales, y podría violar principios de dignidad, privacidad y no discriminación.
En un deporte de contacto como el boxeo, donde la potencia, masa muscular, densidad ósea u otras características biológicas pueden influir en el rendimiento encontrar un criterio que combine justicia, inclusión y seguridad no resulta sencillo.
Golovkin y World Boxing: un nuevo capítulo para el boxeo olímpico
En una decisión histórica para el pugilismo mundial, el doble campeón mundial y medallista olímpico de plata en Atenas 2004, Gennady Golovkin, fue confirmado el 23 de noviembre de 2025 como nuevo presidente de World Boxing, en el Congreso anual celebrado en Roma.
Golovkin fue el único candidato aprobado por un panel de selección independiente, que evaluó los antecedentes de todos los aspirantes, lo que derivó en su elección “por aclamación”.
Su mandato inicial será de tres años, y sucede en el cargo al neerlandés Boris van der Vorst, quien no buscó la reelección. En su discurso tras asumir, Golovkin aseguró que “los atletas estarán en el centro de cada decisión” y prometió restaurar la confianza en el boxeo olímpico, con la mira puesta en los Juegos de Los Ángeles 2028 (LA28).
Con esto, World Boxing consolida su papel como nueva entidad rectora del boxeo amateur/olímpico, tras la expulsión de la antigua federación, International Boxing Association (IBA), por problemas de gobernanza e irregularidades.
Cambios institucionales y el camino hacia Los Ángeles 2028
La designación de Golovkin ocurre en un contexto de profundas transformaciones en la estructura regulatoria del boxeo olímpico. Desde su fundación en abril de 2023, World Boxing ha logrado reunir decenas de federaciones nacionales y, en febrero de 2025, obtuvo el reconocimiento provisional del Comité Olímpico Internacional (COI) como organismo oficialmente responsable del boxeo en el programa olímpico.
Entre las decisiones del Congreso 2025 destacan: ratificación de nuevas federaciones miembro, aprobación de enmiendas estatutarias, creación de nuevos puestos en la Junta Ejecutiva y, especialmente, la incorporación de una política de “Elegibilidad por Sexo” en sus reglamentos oficiales.
Golovkin, con su trayectoria como ex boxeador olímpico y profesional, representa para muchos una figura de legitimidad y orden, una apuesta por la transparencia, luego de años de escándalos bajo la IBA.
No obstante, su presidencia también llega en un momento de gran tensión y debate público sobre uno de los temas más controversiales del deporte: la elegibilidad de género.
Los retos inmediatos del nuevo liderazgo
Al asumir la presidencia de World Boxing, Golovkin se enfrenta a una coyuntura clave: definir las reglas que marcarán el futuro del boxeo olímpico en materia de género, inclusión y regulación científica. Entre los desafíos más urgentes están:
1. Establecer criterios claros, justos y científicamente válidos. Si bien la prueba genética PCR es la herramienta actual, su vigencia y aceptación internacional podrían ser objeto de impugnaciones. Es esencial generar protocolos robustos, transparentes y que consideren diversidad biológica, para evitar que decisiones arbitrarias debilitan la credibilidad del boxeo.
2. Garantizar el equilibrio entre seguridad competitiva y derechos de los atletas. Las normas deben proteger tanto la integridad física de las competidoras como su dignidad e igualdad. Esto implica un rediseño cuidadoso de las políticas de elegibilidad de género, considerando posiblemente la opinión de endocrinólogos, bioeticistas, defensores de derechos humanos y representantes de atletas.
3. Reconstruir la confianza del boxeo olímpico a nivel mundial. Tras los escándalos de la IBA, existe desconfianza alrededor de la gobernanza y la transparencia en el boxeo. Bajo la presidencia de Golovkin, World Boxing debe demostrar que puede administrar con limpieza, equidad y seriedad, conciliando disciplina deportiva con valores inclusivos.
4. Gestionar la diversidad global: federaciones, culturas, reglamentos nacionales. Las federaciones nacionales que integran World Boxing tienen realidades distintas: normativas deportivas, culturales, sociales y legales diversas. Será reto construir un reglamento global que respete esas diferencias sin perder coherencia internacional.
5. Preparar el camino hacia Los Ángeles 2028 con legitimidad. Con LA28 como objetivo, World Boxing debe diseñar un calendario, normativas, sistemas de control, pruebas biomédicas y protocolos anti-dopaje/elegibilidad que garanticen transparencia y justicia. Cualquier nueva polémica, sea por género, biología, doping o arbitraje, podría poner en riesgo la participación del boxeo, como ya ocurrió con la IBA.
¿Por qué la presidencia de Golovkin despierta expectativas y dudas?
La elección de Golovkin representa, en muchos sentidos, una apuesta por la renovación de la reputación del boxeo olímpico. Su perfil, ex competidor olímpico, campeón mundial, actual presidente del Comité Olímpico Nacional de Kazajistán, le otorga autoridad moral y deportiva, al tiempo que simboliza un puente entre el boxeo amateur y el profesional.
Si su mensaje de colocar “a los atletas en el centro de cada decisión” se traduce en reformas efectivas, podría allanar el camino para una institucionalidad más sólida, transparente e inclusiva en el boxeo.
Sin embargo, y esta es la parte delicada, su liderazgo comenzará justo en medio de una de las discusiones más complejas y sensibles en el deporte moderno: cómo abordar la biología, el género, la ciencia y la inclusión en un deporte de contacto físico.
El modo en que gestione ese debate, las políticas que implemente, y el grado de apertura al diálogo científico, ético y social definirán no solo su presidencia, sino el futuro del boxeo olímpico en la próxima década.
La esperanza del pugilismo olímpico y la juventud
La llegada de Gennady Golovkin a la presidencia de World Boxing abre una nueva era para el boxeo olímpico: una era de reconstrucción, de reglamentación revisada, de promesas de transparencia, pero también de decisiones críticas sobre género, biología e inclusión.
El camino hacia Los Ángeles 2028 promete ser arduo. Las reglas que hoy se diseñan, sobre elegibilidad, pruebas de sexo, inclusión de atletas trans o intersexuales, moldearán no solo la participación deportiva, sino la imagen, la legitimidad y el futuro social del boxeo mundial.
Golovkin tiene en sus manos la oportunidad, quizás la última, de consolidar al boxeo como un deporte olímpico moderno, justo, competitivo y respetuoso con la diversidad.
MGC