Cultura

Homenaje a Roger Hickin

Pura poesía

Poeta, artista visual, el director de Cold Hub Press, después de explorar el universo de la poesía de su país, Nueva Zelanda, ha comenzado a publicar poetas latinoamericanos.

No registré la fecha de nuestro primer encuentro, ni cómo ni quién lo propició, ni tampoco su motivo, pero luego de haber traducido al español a varios poetas neozelandeses, a quienes difundí en revistas y suplementos mexicanos, una mañana tuve un encuentro iluminador en mi oficina de la Universidad de Otago con Roger Hickin, poeta y artista visual. Alto (demasiado para mi menuda humanidad), barbado, de grandes manos y mirada perspicaz, Hickin se presentó como el director de Cold Hub Press, editorial especializada en la publicación de poesía, y el traductor al inglés de algunos poetas latinoamericanos de gran renombre, como Ernesto Cardenal y Carlos Martínez Rivas.

Hickin inició con su hazaña editorial en 2009 y, desde entonces, no ha hecho sino conformar un robusto catálogo con lo mejor de la poesía neozelandesa contemporánea, que ahora sobrepasa la centena de títulos.

El ojo de Hickin ha sabido marcar una ruta precisa para entender con amplitud la tradición poética de este país desde sus diversas vertientes, no sin dejar de poner especial énfasis en autores que no han sido valorados como es debido. En este sentido, Hickin ha tenido que ir a veces a contracorriente de las tendencias marcadas por el mercado o la crítica especializada, y es a él a quien se le debe el impulso de nuevas tendencias al interior de los discursos hegemónicos de la poesía neozelandesa actual.

Del mismo modo, Hickin ha conseguido publicar nombres potentes, como James K Baxter o R A K Manson, Ruth France o Diana Bridge, e ir consolidando otras trayectorias de notoria envergadura, como las de Michael Harlow, David Howard y Jenny Powell. A mí, particularmente, me descubrió a Victoria Broome. Especial mención merece la publicación de la obra de, sin duda, uno de los más grandes poetas neozelandeses contemporáneos: Peter Olds, fallecido en 2023.

La poesía de Olds es genuina porque se alejó de las corrientes líricas más visibles de su tradición literaria (evocación del paisaje, impacto de la insularidad, memoria y mestizaje cultural) y se adentró en su auténtica y colosal experiencia personal, con una mirada a la vez irónica y nostálgica, profundamente humana. Es tan fascinante la vida y obra de Olds, a quien conocí personalmente en su pequeño departamento de la calle Preswick, en Dunedin, y traduje al español (Tomando mi chaqueta para dar un paseo, Ediciones del Ermitaño, 2020), que el mismo Hickin no pudo resistir la tentación de escribir su biografía, una aventura titánica que finalmente fue publicada el pasado 2025 con el título de Minding his own poetry composing business (Ocupado en lo suyo: escribir poesía). Sin duda, hay que leer a Olds.

Luego de explorar todo este universo de exquisita poesía neozelandesa, uno podría preguntarse: ¿en qué momento entonces nace en Hickin el interés por la poesía latinoamericana? Siempre tuvo interés en la poesía de este continente y no fue sino el azar el que vino a unir las piezas, cuando conoció a la traductora estadunidense Cola Franzen y esta le pidió que publicara sus traducciones del poeta chileno Juan Cameron, lo cual hizo.

Acucioso traductor, con el que me he detenido a discutir la precisión de un verso o la falta de claridad de una estanza, a la par que iba formando una nómina con lo mejor de la poesía neozelandesa, Hickin empezó a traducir y publicar poesía latinoamericana. Inició con los chilenos Juan Cameron y Sergio Badilla Castillo, luego se internó en los nicaragüenses Ernesto Cardenal, Carlos Martínez Rivas, Blanca Castellón y más recientemente con Joaquín Pasos, con lo cual puso a dialogar a dos tradiciones que, pese a su aparente oposición diametral, hoy por hoy se enriquecen a sí mismas. La incansable labor de Hickin no termina. Es tan generoso, que ha aplazado su obra personal para dar paso a la de los poetas que publica. No hay homenaje que valga esa invaluable proeza.

AQ / MCB

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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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