Cultura

‘Punku’, de Juan Daniel F. Molero: el ojo, la puerta | Crítica

Cine

En ‘Punku’, Juan Daniel F. Molero cruza selva y ciudad, visión y ceguera para retratar un Perú donde las imágenes abren paso a otras realidades.

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Punku en quechua significa portal. Es el título también de la película peruana y española que forma parte del 45 Foro Internacional de Cine de la Cineteca Nacional. El portal no implica solo un tránsito entre realidades como la selva y la ciudad. Los muertos atraviesan al mundo de los vivos y —muy importante para entrar en esta película— nosotros atravesamos con los protagonistas la imagen de un Súper-8 hacia la de un teléfono celular.

Punku inicia cuando, en la Amazonia, Meshia, una adolescente, encuentra a un muchacho que desapareció dos años atrás, Iván. Se adivina entonces que el relato se desarrollará en torno al pasado misterioso de él. Para ella, el relato gira en torno a las promesas y amenazas de la ciudad, el trabajo, la escuela y los concursos de belleza. Uno transita en Punku por todas estas realidades que Fernández Molero organiza en 21 capítulos que asocian los episodios mediante imágenes, ruidos y colores. Un personaje puede aparecer antes de que sepamos quién es o un recuerdo puede resultar una profecía. 

La película no exige distinguir entre lo que es real al interior de la obra porque parece afirmar que nunca, ni siquiera en esto que llamamos nuestra realidad, conocemos la verdad. La dicotomía es lo único que domina todo. Y es aquí donde aparece la más llamativa de toda la película: la que existe entre visión y ceguera. Durante una escena que se ha identificado con excesiva rapidez con el ojo cortado en Un perro andaluz de Buñuel y Dalí comienza la ruptura de realidades. Pero es necesario cuidar la idea de que Punku está desarrollando entonces una suerte de surrealismo. 

El ojo cortado puede ser el portal que permite al protagonista percibir realidades que no caben en el mundo de quien tiene dos ojos. Perder el ojo le da visión. La cámara deja de mirar desde una distancia clínica. Nos abre a la experimentación visual en los cambios de textura: el digital, el Súper-8, los 16 milímetros, el blanco y negro, la animación cuadro por cuadro. 

Al cambiar él, ha cambiado el centro estable desde el que visualizábamos el mundo. Por su parte, Meshia, la chica, tiene sus propios problemas con la mirada: la miran los clientes del bar, los hombres mayores, figuras escondidas entre los árboles y, sobre todo, en un concurso de belleza: Miss Sirena.

La oposición entre el cambio en el modo de mirar de uno de los protagonistas y el exceso de miradas en el otro, resultan dos modos de ceguera. No se trata solo de carecer de imágenes sino de vivir sometido a ellas. De aquí la posible tesis de la película: él pierde un ojo para acceder a lo que excluye el orden visible, ella conserva los dos, pero se ve en peligro de desaparecer dentro de las imágenes que se han fabricado sin su consentimiento.

Los protagonistas emprenden viajes inversos. Ella va de la selva a la ciudad, él regresa con su familia. Ella se mueve de afuera hacia adentro; él se mueve de adentro hacia afuera. Ambos viven fuera de lugar, pero no se dirigen hacia el mismo sitio. Ella quiere cruzar la puerta, él no parece haber salido nunca. En estas dicotomías, el director construye una película que resulta un poco larga pero que vale la pena ver no solo como un experimento sino como conexión inesperada de lenguas, relatos, mercancías, religiones e imágenes que proceden del contacto entre sierra y Amazonia. Lejos de la visión turística de realismo mágico, el Perú de Punku es una composición inestable entre lo indígena y lo mestizo, lo urbano y lo que se resiste a volverse global.

¿Dónde ver Punku?

La cinta de Juan Daniel F. Molero forma parte de la programación del 45° Foro Internacional de Cine en la Ciudad de México y se proyectará en la Cineteca Nacional.


Punku

Dirección: Juan Daniel F. Molero. Perú, 2025.

 AQ / MCB

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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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