Cultura

Luis García Montero: “Defender el idioma español es también defender la democracia”

Entrevista

De visita oficial en Puerto Rico, Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, llama a un diálogo enriquecedor entre Europa y Latinoamérica y, en especial, entre España y México.

El poeta, narrador, ensayista y director del Instituto Cervantes Luis García Montero ha emprendido una cruzada que lo ha llevado lo mismo a Arequipa, en Perú, que a Caguas, en Puerto Rico, o a Guadalajara, en México, en defensa de una lengua con 635.7 millones de hablantes.

En entrevista exclusiva con Laberinto, García Montero (Granada, 1958) también defiende al Premio Cervantes 2026, Gonzalo Celorio, de las críticas de “cascarrabias”.

El 30 de noviembre pasado el granadino presentó en Guadalajara el anuario El español en el mundo 2025, en el contexto de la Feria Internacional del Libro. Del 23 al 25 de abril acudió como director del Instituto Cervantes al Congreso Internacional de Escritores de Bellas Artes de Caguas, a unos cuarenta minutos de la capital puertorriqueña, para acompañar a la isla en la reivindicación del idioma, más que nunca amenazado por el gobierno de Estados Unidos.

El anuario dio cuenta de que el español ha crecido treinta millones en 2025, un cinco por ciento más que el año anterior, hasta alcanzar 635.7 millones de hablantes. Destaca que los hablantes nativos son cerca de 460 millones. Pero, sobre todo, algo que preocupa en especial al director del Instituto Cervantes: el volumen contiene nuevos apartados dedicados a la importancia del idioma español como vehículo para la expresión de valores democráticos.

Por esto último, García Montero no desdeña respaldar las acciones del cantante boricua Bad Bunny ante los embates de Trump contra el idioma español durante sus intervenciones en el congreso que encabezan Helena Sampedro e Ivonne L. Class y que contó con figuras como Javier Cercas, Juan Gabriel Vásquez, William Ospina y Luis Rafael Sánchez.

Puerto Rico tiene una historia particular con su idioma, el español, que en el pasado se prohibió. ¿Qué representa esta presencia del director del Instituto Cervantes, acompañado por algunos de sus funcionarios, en el contexto político global?

En primer lugar, es evidente la necesidad de participar con la comunidad en español y defender los vínculos y lazos. Yo había venido como poeta al antiguo festival literario que se hacía en Puerto Rico (Festival de la Palabra), que de pronto se suspendió porque las autoridades de Puerto Rico, simpatizantes de Donald Trump, creyeron que no era conveniente invertir en cultura y mucho menos en la cultura en español. Los que somos partidarios de la cultura como la base de la conciencia crítica y los que queremos defender la multiculturalidad, una multiculturalidad que se opone a cualquier tipo de imperialismo y de negación del otro, debemos apoyar congresos como este que, con mucho esfuerzo y sin apoyo del gobierno, se hace en Puerto Rico, un territorio maltratado a veces como una colonia.

El año pasado estuvimos en Guadalajara cuando se presentó el anuario. ¿Por qué un idioma con más de 635 millones de hablantes y creciente influencia en Estados Unidos necesita “defenderse”?

Podemos estar orgullosos del idioma español, pero sin autocomplacencia. Es el tercer idioma internacional en hablantes nativos después del chino mandarín y del hindi y tiene más de 635 millones de hablantes porque mucha gente ha aprendido español. En ese sentido, defender el español es importante por distintos motivos. En primer lugar, como defensa de la multiculturalidad. Un idioma tan presente en el panorama internacional supone una invitación a la multiculturalidad para que no se quiera definir el mundo desde una sola identidad que considera al otro como enemigo.

Al mismo tiempo, es importante pensar lo que significa la defensa de la democracia. Cuando Trump dice que el español es maldito e intenta perseguirlo, quitarlo de la página web de la Casa Blanca, criticar a las escuelas y a los colegios que enseñan español, no debe olvidarse que no se trata de una ofensa a México o a Colombia o a España. Hay casi sesenta millones de hispanos que son ciudadanos norteamericanos y más de cuarenta millones tienen el español como lengua materna. Hay que tener en cuenta cómo una democracia puede pervertirse e imponer autoritariamente una identidad haciendo que desaparezca la diversidad y que las ilusiones colectivas se sometan a una homogeneización en un autoritarismo jerárquico. Defender el español es también defender la democracia y la posibilidad de una convivencia en la diversidad.

¿Dónde queda la autocomplacencia?

La fuerza del idioma español no puede convertirse en autocomplacencia por el tiempo en el que vivimos. Somos muchos millones de hablantes, pero ahora no basta con que el español sea la lengua de Carlos Fuentes o de Miguel de Cervantes o de Rosario Castellanos; también tiene que ser una lengua de la ciencia y la tecnología. En ese sentido, la toma de conciencia del futuro del español pasa porque intentamos establecer colaboraciones con universidades, con instituciones de nuestra comunidad que apoyen su presencia en las universidades. La ciencia es una apuesta por el futuro y para hacernos presentes en la transformación digital, porque, vuelvo a la democracia, la inteligencia artificial en las redes sociales está programada por gente que puede ser racista, machista, que puede mirar al otro con desprecio. Debemos defender una inteligencia artificial y una transformación tecnológica al servicio de la democracia y no al servicio del desprecio de millones de seres humanos.

¿Se necesitaba que un poeta nos dijera que el idioma está ligado a la democracia?

El otro día, cuando vi que un grupo de astronautas llegaba a la Luna, me acordé de un bolero de Los Panchos: “Contigo aprendí/ a ver la luz del otro lado de la Luna”. La ciencia es necesaria, dependemos del desarrollo tecnológico. Pero tenemos que hacer que la ciencia y la tecnología trabajen al servicio de la dignidad humana, no para explotar y dominar. Por eso es imprescindible que, junto a la ciencia y a la tecnología, esté también la poesía. Usar el lenguaje para defender la democracia es fundamental porque es defender un Estado que ponga la ciencia y la tecnología al servicio de la convivencia entre seres humanos.

En esas amenazas a la democracia, a la diversidad y la identidad, surge Bad Bunny para cantar en español por primera vez en un Super Bowl.

Me interesó mucho la apuesta de Bad Bunny. En el Instituto Cervantes tenemos ahora una exposición en colaboración con Apple Music con letras de canciones muy famosas que pertenecen a nuestra educación sentimental. Hemos conseguido los manuscritos en que los creadores corregían un verso, añadían una palabra, una tachadura. Creo que la música latina es muy importante para afirmar el poder cultural, junto a la literatura, de nuestra comunidad. En ese sentido, debemos apostar por Bad Bunny.

Hace más de cincuenta años un escritor ya defendía al español, la cultura y la música de Puerto Rico en su literatura. ¿Qué representa Luis Rafael Sánchez para usted?

Desde luego, hay que recordar a Luis Rafael Sánchez. Me gusta una figura que defiende su identidad local, el Caribe, y que al mismo tiempo es transnacional. Luis Rafael fue a estudiar a Nueva York en 1958 y volvió en 1963. Conoce muy bien el diálogo que ha vivido Puerto Rico con el inglés como un territorio vinculado a la historia norteamericana. A partir de ahí ha hecho una literatura que defiende la libertad del lenguaje, que se acerca a Alejo Carpentier y a la literatura cubana y que reivindica la fuerza del mestizaje y la naturaleza.

Él dice, y recuerda la literatura clásica, que todo nace de la naturaleza. Eso le sirve para luchar contra cualquier tipo de prejuicio machista o racista, y defender el mestizaje. Me parece muy importante que este encuentro y esta defensa de la literatura en español le rinda un homenaje a Luis Rafael Sánchez. El Instituto Cervantes le dio la llave que acredita que forma parte de la caja de las letras del Instituto Cervantes, el gran recinto donde se depositan legados de autores que son para nosotros una gran herencia que nos permite comprometernos con el futuro.

Ya que menciona a Carpentier, Premio Cervantes 1977, el Cervantes ha olvidado o ignorado a autores del Caribe, como al mismo Luis Rafael Sánchez, quien publicó su novela icónica, La guaracha del Macho Camacho, en 1976, año en que surgió el Cervantes. ¿Qué opina al respecto?

Una de las grandes decisiones que puso en marcha la democracia española cuando fundó el Instituto Cervantes fue nombrar como primer director a un exiliado, a Nicolás Sánchez-Albornoz, el hijo del historiador Claudio Sánchez-Albornoz, que desde el principio supo alejarse del imperialismo que había caracterizado a la dictadura, porque todas las dictaduras acaban utilizando el propio sentido de la nacionalidad para justificar sus opresiones y negarse a un diálogo universal.

El Instituto Cervantes se comprometió a defender la cultura española y la cultura en español. ¿Por qué el matiz “española” y “en español? Porque frente al franquismo dijo: cultura española no es solo la que se escribe en español; es la que se escribe también en catalán, en euskera, en gallego. Hay que respetar la diversidad. Y la cultura en español, para distinguirla de la española, porque se tomó enseguida conciencia que los españoles somos el ocho o el nueve por ciento de una comunidad de hablantes. Cualquier tipo de imperialismo es ridículo, y hay que participar como uno más en una comunidad de la que formamos parte. No somos el centro

¿Y eso en qué repercute?

Es muy importante que a la hora de apostar por la literatura en español seamos conscientes de la gran diversidad, de la gran riqueza de hombres y mujeres que han hecho literatura en nuestro idioma y que no son españoles. Frente a otras instituciones, el Instituto Cervantes intenta darle prioridad a la gran variedad de la literatura latinoamericana. El premio a Gonzalo Celorio refuerza la presencia de la literatura mexicana después de Octavio Paz, de Carlos Fuentes. Pero hay muchas deudas pendientes, y fijarse en la literatura caribeña me parece muy importante. Centroamérica y el Caribe tienen un protagonismo especial. Una de las colaboraciones más sistemáticas que tenemos con las instituciones es el apoyo al Festival Centroamérica Cuenta y el reconocimiento de la literatura que se hace en Centroamérica en la parte caribeña.

Poca gente sabe que hay un país que tiene el español como idioma oficial en África, Guinea Ecuatorial, con una buena literatura.

Así es, Guinea Ecuatorial. De cara al futuro, el desarrollo de la demografía en el mundo tendrá especial protagonismo en el África subsahariana. El desarrollo de la demografía depende de la situación económica, y haríamos mal en quejarnos de que haya cada vez menos nacimientos en algunos países que hablan español, porque eso significa que el país se va desarrollando, que hay derechos y que a lo mejor ya no es una costumbre que las mujeres tengan diez o doce hijos y no puedan ser dueñas de su propia vida. Hay que ser conscientes de que la reducción de la demografía en los países que hablan español irá acompañada de una potenciación de la demografía en el África subsahariana. Eso es importante a la hora de recordar que hay un país en el África subsahariana como Guinea Ecuatorial, que tiene el español como lengua materna.

Por eso hay un Instituto Cervantes en Dakar y hay convenios con otros países y centros en otras ciudades que, desde el punto de vista europeo, para nosotros tienen mucha importancia porque buena parte de la migración que ahora se persigue y es la gran causa del racismo viene del África subsahariana a Europa. Hay que establecer puentes que ayuden a que los migrantes conozcan la cultura europea y a que los europeos conozcan la cultura del África subsahariana para ver si evitamos esa itinerancia de racismo, persecución y tantas pateras que acaban naufragando y llenan de cadáveres el mar Mediterráneo.

Regresando a Gonzalo Celorio… Veo un cambio generacional entre los mexicanos que han ganado el Premio Cervantes. Salvo Octavio Paz (1914), el resto nació entre 1928, como Carlos Fuentes, y la década de 1930 o 1940 (Sergio Pitol, 1933; José Emilio Pacheco, 1939; Elena Poniatowska, 1932, Fernando del Paso, 1935; Gonzalo Celorio, 1948). ¿Qué ve usted en la literatura mexicana?

La lectura de las memorias de Gonzalo Celorio, Ese montón de espejos rotos (2025), me dice cómo hubo un cambio generacional que se hizo fuerte después del boom, cómo la literatura le sacó mucho partido a la memoria, y la indagación de sus raíces cubanas se convierte en una indagación sobre la identidad de los seres humanos. A mí me conmueve especialmente el reconocimiento de Celorio a que se formó, aparte de admirando a escritores como Julio Cortázar o Alejo Carpentier, con el exilio español. En la UNAM, durante muchos años se dedicó a dar clases sobre los maestros del exilio español. Pensemos en Max Aub, pero también en la filosofía con José Gaos.

Un exilio que enriqueció a México.

Me emociona porque, en la realidad del mundo en que vivimos, me gusta recordar la generosidad con la que el presidente Lázaro Cárdenas apoyó a los exiliados españoles cuando el fascismo derrotó a la República. Me parece muy significativo que Lázaro Cárdenas dijera que había que apoyar a los españoles, no solo a grandes escritores o filósofos, sino a la gente que había perdido una guerra y que eran trabajadores. Eso me emociona. Los valores democráticos son fundamentales, y frente a cualquier tipo de nacionalismo rancio hay que apoyar los valores democráticos. Me gusta también una consideración de la historia donde no haya fanáticos, donde se puedan comprender errores, se puedan comprender situaciones históricas difíciles y se puedan comprender contradicciones, pero al mismo tiempo se puedan reconocer los vínculos que conforman una comunidad y una hermandad histórica que desemboque en fraternidad,

¿Cómo participa el Instituto Cervantes en apoyar los valores democráticos?

Por ejemplo, el Instituto Cervantes, en la última Feria del Libro de Guadalajara, presentó la edición de un poema de Federico García Lorca, “Grito hacia Roma”, traducido a 28 idiomas originales de Latinoamérica. Ese respeto al mundo indígena está dentro de un poeta como García Lorca, que defendió a los gitanos frente al racismo y que, en 1929, en medio de la crisis de Wall Street, a la hora de mirar Nueva York, tuvo miedo porque intuyó que habría una guerra mundial por la cual los valores reaccionarios iban a intentar liquidar la convivencia humana. A mí me parece muy importante que la cultura sirva para llegar hasta la dignidad de los seres humanos. Para eso, más que creer que hay paraísos, hay que comprender las complejidades de la historia y saber apostar por el futuro en convivencia. En el entorno que hoy engloba al mundo, un buen diálogo entre Europa y Latinoamérica y, de manera prioritaria, entre España y México, me parece decisivo.

A veces el diálogo es difícil, en el mismo México, por ejemplo. Ya ve que hasta el Premio Cervantes a Gonzalo Celorio desató polémicas y críticas.

Leí un artículo de algún conocido cascarrabias sobre Celorio, que es un escritor muy respetable, tanto en la narrativa como en el ensayo, en su trabajo como profesor universitario y en su defensa del esplendor de la lengua española. Su carrera está llena de reconocimiento hacia la historia de los exiliados españoles y los luchadores por la libertad.

AQ / MCB

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José Juan de Ávila
  • José Juan de Ávila
  • jdeavila2006@yahoo.fr
  • Periodista egresado de UNAM. Trabajó en La Jornada, Reforma, El Universal, Milenio, CNNMéxico, entre otros medios, en Política y Cultura.
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