Helen Sampedro muestra su entusiasmo por la tercera edición del Congreso Internacional de Escritores del Centro de Bellas Artes de Caguas, Puerto Rico, que gracias al apoyo del Instituto Cervantes se consolida a pesar de la política de Donald Trump frente a la cultura y el idioma español. “La libertad de las palabras también es de la lengua; es la manera en que nos expresamos, en que los boricuas nos comunicamos. Decidimos que este es un elemento común entre los escritores y queremos destacarlo, porque no podemos dejar que nos coaccionen en ningún sentido”, afirma la directora del encuentro, a propósito del lema bajo el cual se realiza: “La libertad de las palabras”.
La inauguración del Congreso coincidió con el Día Mundial del Libro, el jueves 23 de abril. Ofrecerá debates a lo largo de tres días lo mismo sobre las canciones de Bad Bunny y el español como patria común, conferencias de los colombianos William Ospina y Juan Gabriel Vásquez, de la argentina Claudia Piñeiro, del venezolano Juan Carlos Méndez Guédez y del español Javier Cercas, y un homenaje al boricua Luis Rafael Sánchez, cuyo legado ingresó al Instituto Cervantes.
En entrevista, la autora de las novelas La víspera del grito y Al encuentro del fuego, que hace un par de años presentó en México, refrendó la línea respecto a la segunda edición del congreso, que contó con la asistencia de los premios Nobel de Literatura 2008 Jean-Marie Gustave Le Clézio, el Cervantes 2017, Sergio Ramírez, y el Pulitzer 2023, Hernán Díaz.
“Esos dos años han sido de transición, de retos, debido al regreso de Trump a la presidencia de Estados Unidos, una diferencia inmensa. Pero nosotros seguimos enfocando el congreso como una plataforma de encuentro de voces diversas del mundo hispano. Como en las ediciones anteriores, la literatura servirá como puente”, subrayó Sampedro respecto al recorte de fondos que aplicó la administración de Trump a la cultura de Puerto Rico.
Con la cubana Mayra Montero, el dominicano Rey Andújar y los españoles Luis García Montero, Ignacio Ferrando y José María Fajardo, programador del cónclave literario, suman diez escritores de diversas latitudes, además de 27 narradores y poetas puertorriqueños como Mayra Santos-Febres, Haydé Zayas, Cézanne Cardona, la propia Helen Sampedro, Magali García Remis y, en particular, Luis Rafael Sánchez. “Buscamos reafirmar el compromiso con la cultura y proyectar voces para ver la identidad según los espacios de libertad que estamos creando. Tenemos autores de Venezuela, Colombia, España, Argentina, que exponen sus puntos de vista. Así que hay voces maduras, contemporáneas, para iluminar las nuestras”, expuso Sampedro, fundadora del congreso junto a Yvonne L. Class, directora del Centro de Bellas Artes de Caguas.
Este sábado 25 de abril el Congreso tendrá un cierre de lujo con la conferencia “Los fantasmas del ayer”, de Javier Cercas, y después el diálogo “Las palabras que nos arman” entre el poeta, narrador y director del Instituto Cervantes Luis García Montero y Luis Rafael Sánchez, leyenda de las letras puertorriqueñas.
Dramaturgo, narrador y autor de dos libros icónicos de la literatura en español y caribeña del siglo XX, La guaracha del Macho Camacho (1976) y La importancia de llamarse Daniel Santos (1988), Luis Rafael Sánchez (Humacao, 1936) cumple 90 años el 17 de noviembre. Sampedro adelanta que, en un momento histórico para la literatura de la isla antillana, García Montero entregará la llave de la Caja de las Letras del Instituto Cervantes a Sánchez, quien no pudo asistir a la ceremonia de recepción de su legado en septiembre pasado.
El Congreso es auspiciado por el Instituto Cervantes. Por primera vez, asisten su director Luis García Montero y Raquel Caleya, directora de Cultura. ¿Qué implica eso?
De hecho, si no hubiese sido por el apoyo del Instituto Cervantes, con quien Sergio Ramírez me puso en contacto, no hubiera sido viable. Los fondos del Instituto de Cultura de Puerto Rico sufrieron una merma. El Instituto Cervantes ha hecho posible la participación de cinco escritores. Diría que lo que hace es aseverar que escribir y hablar también son una forma de construir futuro. Cree que nosotros, como país, somos uno de los mayores defensores del idioma español.
Es increíble la asistencia de jóvenes al Congreso, quienes reciben vales para comprar libros.
Estamos muy emocionados. Para nosotros es muy importante que, además de que se difunda la literatura, participen los jóvenes porque la educación es necesaria para el pensamiento crítico. Este año hemos tenido muchas confirmaciones de las escuelas. Los jóvenes podrán ver cómo la escritura influye en lo que uno es como persona.
¿Es por ello que programaron el debate entre escritores puertorriqueños “Bad Bunny y la palabra boricua: música, lengua y libertad”?
Bad Bunny es un fenómeno. Entre otras cosas, por el uso del lenguaje en sus letras y por cómo refleja la realidad social y la evolución del idioma español en Puerto Rico. Maia Sherwood publicó un diccionario de las palabras de Bad Bunny (El ABC de DeBÍ TiRAR MáS FOToS, Planeta, 2025). Queremos enfatizar lo que ha hecho Bad Bunny, que viene de una familia humilde y consiguió llegar a donde quería. El debate abre el diálogo sobre las nuevas formas de la narrativa contemporánea. Bad Bunny influye en la manera en que nos expresamos. No se trata solo de sus letras, sino de cómo nos proyecta como país.
En el cierre del Congreso estará presente uno de los grandes innovadores del lenguaje: Luis Rafael Sánchez.
La guaracha del Macho Camacho está cumpliendo 40 años. Esta novela marcó un antes y un después en la literatura puertorriqueña. El ritmo, el humor, el lenguaje popular en su narrativa, en su teatro, son elementos centrales del discurso literario de Luis Rafael Sánchez. Tratamos de invitarlo en la primera y en la segunda edición del congreso, pero no se dio. Será muy interesante escucharlo, porque tiene un ritmo fantástico en su conversación y su influencia sigue vigente. Abrió camino para las nuevas generaciones. Tendremos la oportunidad de ver la oralidad en su discurso, algo que le sale muy natural. Es un cierre que resalta el diálogo entre la tradición literaria y las formas contemporáneas.
Es curioso cómo se juntan lo popular con Bad Bunny y lo popular literario con Luis Rafael Sánchez.
Así debe ser.
Una presencia estelar será Javier Cercas, sobre todo por la publicación de su libro El loco de Dios en el fin del mundo (Random House, 2025), que coincidió con la muerte del papa Francisco. ¿Cómo lograron la asistencia de un escritor tan ocupado?
A Javier Cercas le hicimos un acercamiento y aceptó de inmediato. Es una voz relevante del pensamiento contemporáneo ya que combina literatura, reflexión e historia. En la edición pasada tuvimos al Premio Nobel Le Clézio, al Cervantes Sergio Ramírez y al Pulitzer Hernán Díaz. Queríamos tener voces que fueran acordes y diferentes. Cercas es el más idóneo para el cierre del congreso.
Coinciden grandes ensayistas, como William Ospina y Juan Gabriel Vásquez.
En este congreso todo se fue dando de la mano del Instituto Cervantes, al que tengo que agradecerle que haya hecho viable esta tercera edición, no solo aportando a los escritores, sino trayendo a Luis García Montero. Además, todas las jornadas se transmiten en línea, se graban y se envían al Instituto Cervantes, que las guarda en su biblioteca para que sirvan como referencia.
¿Por qué en esta ocasión no participan escritores mexicanos?
Teníamos a Rosa Beltrán confirmada. Por desgracia, su papá falleció recientemente. Era un poco tarde, hicimos algunas llamadas, pero la mayoría ya estaba en Buenos Aires o Berlín o Toronto. Hubo demasiadas cosas pasando y no pudimos concretar a un escritor mexicano.
En la segunda edición del congreso, Le Clézio anunció su siguiente libro, lo mismo que Hernán Díaz. ¿Cómo repercute este hecho en los escritores de Puerto Rico?
Siempre he dicho que este Congreso tiene el propósito de dar a conocer la literatura puertorriqueña. Editoriales como Planeta y Penguin Random House han puesto sus ojos aquí y en los últimos cuatro años han publicado autores puertorriqueños, una oportunidad bastante limitada para nosotros. Así que el Congreso ha podido exponer a nuestros escritores. De hecho, después del congreso, muchos se han presentado en Nueva York o en Madrid. Estamos cumpliendo nuestro propósito: que el autor puertorriqueño se conozca, que se conozca nuestra literatura y que los escritores puertorriqueños puedan salir y llevar sus obras a otros lugares.
¿Cuáles eran sus expectativas para la tercera edición del Congreso Internacional de Escritores?
Eso siempre me asusta un poco porque el éxito depende de los lectores, de los asistentes. Mi expectativa es que se consolide como un referente en el panorama literario internacional. Espero que haya mayor participación del público y que el intercambio sea tan enriquecedor como se ha visto con los escritores. Es una de las cosas que más me gusta: la interacción de los lectores cuando finalizan las charlas. Aspiro a que esos diálogos y debates generen reflexión sobre temas actuales y que se dé esa conversación entre público y autores. Me interesa que cada edición deje una huella, que inspire, que conecte y reafirme la importancia de la literatura como espacio de libertad y transformación.
AQ / MCB