El escritor Jorge Volpi, director del Centro de Cultura Contemporánea Condeduque de Madrid, destacó la vitalidad y calidad del teatro mexicano y sostuvo que debe tener mayor presencia en el extranjero. “El teatro mexicano tiene una enorme vitalidad y una enorme variedad de creadores escénicos y dramaturgos. Y, sí, tiene que tener una presencia mayor fuera de México”, planteó el ex director del Festival Internacional Cervantino (FIC) y ex coordinador de Difusión Cultural de la UNAM. El escritor, ex diplomático y funcionario cultural regresó a México a la premier de su obra Las agujas dementes (2020), drama sobre las relaciones que tuvieron los matrimonios de Sylvia Plath y Ted Hughes y de David Wevill y Assia Wevill, que derivaron en el suicidio con gas de ambas escritoras.
“En la medida de lo posible, en el Condeduque he programado en la primera temporada algunas cosas mexicanas; en la siguiente, también habrá presencia mexicana. Lo anunciaremos para la temporada que empieza en septiembre para mostrar la riqueza de las artes escénicas mexicanas”, adelantó Volpi, quien confiesa que espera se monte su drama en España, donde ya estrenó Mesa redonda (2024) y Los amores feroces (2025), y la ópera Tristana (2025).
Ganador de los premios Alfaguara 2018 por Una novela criminal y Biblioteca Breve Seix Barral 1999 por En busca de Klingsor, Volpi relevó en 2025 a Natalia Álvarez al frente del Condeduque y desde febrero de 2022 dirige el Centro de Estudios Mexicanos de la UNAM en España, con sede en Madrid.
En noviembre pasado, en el contexto del Festival de Otoño en Madrid, que dirigió la mexicana Marcela Diez-Martínez, Condeduque estrenó, a petición de Volpi, la adaptación para teatro de El invencible verano de Liliana que hizo Amaranta Osorio, dramaturga, actriz y gestora cultural. La pieza escénica sobre la exitosa novela homónima de Cristina Rivera Garza, ganadora del Pulitzer en 2024 por esta narración del feminicidio de su hermana, fue dirigida por Juan Carlos Fisher y protagonizada por Cecilia Suárez.
Ese mismo mes, Condeduque también presentó dentro del festival el performance Réquiem para un alcaraván, del artista muxe Lukas Avendaño, inspirado en la pieza teatral Nora, de Emilio Carballido, en el contexto del centenario del nacimiento del dramaturgo mexicano.
Además, como publicó este reportero, en ese cónclave otoñal auspiciado por la Comunidad de Madrid se estrenaron en España otras tres obras mexicanas: Edipo: nadie es ateo, escrito, dirigido y protagonizado por David Gaitán, con funciones en Teatros del Canal; Hasta encontrarte, producción de Teatro UNAM en la que Nir Paldi explora el drama de las desapariciones forzadas y las madres buscadoras, que se llevó a escena en el Teatro Pradillo; y la actriz, dramaturga y directora de escena Conchi León ofreció en la sala Cuarta Pared su versión de Pedro Páramo con su monólogo autobiográfico Cachorro de león, sobre la cultura patriarcal y la violencia intrafamiliar en México.
Las agujas dementes, que según explica Volpi toma su título de una frase de Ted Hughes para referirse a Sylvia Plath y a Assia Wevill, es la primera obra que concibió el escritor expresamente para teatro. De hecho, una de las virtudes de su pieza dramática es recuperar la historia ignorada de Assia Wevill.
Antes, la Compañía Nacional de Teatro (CNT) llevó a escena en la sala Héctor Mendoza, en julio de 2018, El origen del mundo, otra pieza de Volpi basada en su novela Memorial del engaño.
En El origen del mundo un ficticio J. Volpi desvela la historia de mentiras de su padre, un empleado del Departamento del Tesoro de Estados Unidos que durante la Segunda Guerra Mundial se desempeñó como asistente de Harry Dexter White, el creador del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, acusado de pertenecer a un grupo de espías comunistas.
En la puesta en escena de Mario Espinosa se agrega otra historia, la del economista John Maynard Keynes, la contraparte británica en la cumbre de Bretton Woods (1944). En la pieza, realidad y ficción se mezclan para plantear la posibilidad de que el sistema monetario que rige desde entonces haya sido creado a partir de la intervención de una serie de espías al servicio del Estado soviético.
El sábado 28 de marzo pasado, Volpi asistió al estreno de su primera obra concebida para la escena, que coincidió con la celebración de la víspera del Día Mundial del Teatro. Las agujas dementes inició temporada en el escenario de El Granero Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque, con funciones de jueves a domingo hasta el 24 de mayo.
Benjamín Cann dirige en el drama de Volpi a Paulina Treviño (Sylvia Plath), Tizoc Arroyo (Ted Hughes), Ximena Romo Mercado (Assia Wevill) y Misha Arias de la Cantolla (David Wevill), en esta producción de Cacumen y la Coordinación de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
Las agujas dementes dramatiza la relación entre Sylvia Plath, Ted Hughes, Assia y David Wevill, en la que el poeta inglés, además de estar casado con la poeta estadunidense, fue amante de Assia Wevill.
Ambientada en los años sesenta, la obra se articula en torno a una pregunta central: ¿qué ocurre cuando el amor y la poesía no bastan para salvar la vida? De este modo, revela la fuerza y la vulnerabilidad de dos mujeres geniales unidas por un mismo destino: su relación sentimental con Ted Hughes.
Según el director de escena, Volpi construyó una estructura dramática en la que el tiempo se fragmenta y las voces femeninas de Sylvia y Assia reconstruyen la historia desde una dimensión espectral, confrontando al espectador con la fragilidad humana y la violencia que puede ocultarse en los gestos más sutiles. “No se trata de un retrato biográfico complaciente, sino de un análisis visceral sobre la imposibilidad de la felicidad cuando el ego, el deseo y el poder dominan las relaciones”, subrayó.
El montaje en El Galeón cuenta con diseño de escenografía e iluminación a cargo de Matías Gorlero; diseño de vestuario de Estela Fagoaga; y música original y diseño sonoro de Federico Schmucler.
Volpi, narrador, ensayista y dramaturgo, recordó que en Casa de México en Madrid se estrenó en noviembre de 2024 Mesa redonda, con Cecilia Suárez y Leonardo Ortizgris, en montaje donde él mismo incursionaba como actor en escena. Y el 18 de septiembre de 2025, en el teatro La Abadía, Rosario Ruiz Rodgers montó Los amores feroces, en torno a la pareja de Octavio Paz y Elena Garro.
Además, el 27 de junio pasado, el festival Ópera a quemarropa, dedicado a las obras de cámara, tuvo la premier en el teatro auditorio de San Lorenzo de El Escorial de Tristana, ópera con música de Miguel Huertas-Camacho, con libreto de Jorge Volpi, quien se inspiró en la novela homónima de Benito Pérez Galdós y en el guion del filme de Luis Buñuel que protagonizó la diva francesa Catherine Deneuve.
En Las agujas dementes el miembro de la generación del Crack recupera la figura de Assia Wevill, escritora y traductora, quien mantuvo una relación sentimental con Hughes y terminó suicidándose, como Sylvia Plath, con el gas de la estufa de su casa.
“Escribí Las agujas dementes durante la pandemia y el año sucesivo a la pandemia. Cuando descubrí que Assia Wevill había terminado suicidándose de la misma manera que Sylvia Plath, algo que se conoce muchísimo más, encontré que había ahí un material inaudito. Me di cuenta de que quería hacer algo distinto y que esa era una historia que podía contarse dramáticamente y no en un ensayo o una novela”, señala el autor de En busca de Klingsor al admitir que él tampoco sabía ni conocía la historia de Assia.
¿Por qué no se enfocó en la historia de Assia Wevill? Hay mucho sobre Sylvia Plath y Ted Hughes, se han publicado todos sus diarios, está la película con Gwyneth Paltrow y Daniel Craig, documentales, hay incluso la ópera Sylvia, de Simon Nabotov. Pero de Assia, nada.
Eso es lo que me llamó la atención de la historia. Hay muchos libros sobre Sylvia Plath, una biografía maravillosa, se han hecho obras de teatro, películas, pero a mí siempre me pareció que el personaje de Assia quedaba desdibujado, como si Ted Hughes se hubiera salido con la suya. Porque, en efecto, una vez que muere Sylvia, en su culpa decide convertirla en una especie de mito y en cambio oscurece por completo la vida de Assia.
Assia era también una mujer fascinante, tanto como Sylvia. Son dos mujeres adelantadas a su época, a quienes les toca la época inmediatamente anterior al auge del feminismo, e intentar ser creativas y libres, y observamos el trágico resultado de eso en la vida real.
¿Cómo se documentó para la historia de Assia, menos abordada y publicitada que la de Sylvia?
Buscando en documentos y libros. Hay una biografía, una sola de Assia (A lover of Unreason: The Biography of Assia Wevill, de Yehuda Koren), Encontré también documentos de David Wivell, del que fue su marido, y que por lo menos hasta los años en que escribía la obra, 2021-2022, seguía vivo. También están las traducciones que hizo Assia de Yehuda Mihai, el gran poeta israelí del que era su amiga y traductora; él escribió la única necrológica importante después del suicidio de Assia (23 de marzo de 1969). Me documenté con todo lo que logré encontrar.
Las historias en torno a la pareja Sylvia Plath-Ted Hughes dejan de lado que eran poetas y se han enfocado más en la mujer violentada por el marido. A Sylvia Plath casi se le pone como la Frida Kahlo de la poesía.
Es una historia que, en efecto, en eso puede parecerse a Frida Kahlo y Diego Rivera. Ted era un hombre en miles sentidos despreciable y también era un gran poeta, y ese doble lado debía de estar en la obra.
Hay una larga tradición en el teatro de relaciones entre cuatro, desde Las relaciones peligrosas, de Pierre Choderlos de Laclos, hasta obras contemporáneas como Consentimiento, de Nina Raine, Tacones altos, de Theresa Rebeck, que ahora se escenifica en La Capilla, y Ensayo, de Pascal Rambert. ¿Cómo trabaja un dramaturgo con cuatro personajes, sobre todo cuando representan a personas reales?
Desde que empecé a imaginar la historia, sabía que los personajes serían ellos cuatro, que tendría una estructura no lineal, sino cambiando los tiempos, y que Sylvia sería el hilo conductor, desde una especie de limbo, de inframundo, comentando su propia historia.
Asistió al estreno de su primera obra concebida para el teatro. ¿Cómo fue la experiencia?
Ha sido muy emocionante. El cuarteto de actores y la dirección de Benjamín Cann son extraordinarios; también todo el equipo de vestuario, de iluminación y escenografía. Capturaron no solo la obra de teatro, sino a los personajes reales, y eso me tiene fascinado.
AQ / MCB