Otoño se reorganiza: en Morelia se publican las películas que competirán en octubre, San Sebastián prepara Horizontes Latinos y en México sigue el 45 Foro internacional de Cine de la Cineteca Nacional. Ahí vemos Con Hasan en Gaza, una obra que usa el recurso de “video perdido” para dar una lección en tiempo real.
La película detona el siglo pasado, cuando el director palestino Kamal Aljafari encuentra tres cintas MiniDV que había grabado durante un viaje a la Franja de Gaza. Al volver a verlas en su mente (y en la nuestra) se resignifica la palabra “archivo”. Porque, para comenzar, el director había olvidado ese material. Incluso tarda en reconocerse en una de las imágenes. Resulta extraño, pero muy efectivo para narrar.
En aquel momento la propaganda decía que Gaza era una ciudad opulenta, lo que vemos ya está en ruinas, pero aún se puede vivir. Y los niños quieren ser filmados, sonríen, hacen señas.
Kamal Aljafari llegó a la Franja de Gaza porque estaba buscando a Abdel Rahim, un hombre a quien conoció cuando ambos estuvieron encarcelados durante la Primera Intifada. Para hacer la investigación, en aquel tiempo, tenía un nombre, una foto y nada más, pero consiguió la ayuda de Hasan Elboubou, quien lo acompañó dos días y dos noches. Aljafari volvió a Alemania, olvidó las cintas. Este hecho es la primera inversión que propone Con Hasan en Gaza porque, para encontrar a un desaparecido, termina convirtiéndose 25 años después en un documental en el que casi todo desapareció. Y no necesariamente gente.
Es importante no inventar lo que no sabemos, pero ignoramos lo que sucedió con esos niños que querían ser filmados e ignoramos qué fue de Hasan. Vemos, eso sí, un lugar en el que ya había violencia. Hoy está destrozado, porque un niño que sonríe frente a una cámara en Gaza en 2001 ya no es un niño sonriendo. No podemos saber qué sucedió con él. Pero esa felicidad infantil nos inquieta. Y es que nosotros sabemos lo que pasará, pero él no. Sería fácil ver cada rostro como fantasma, emocionalmente sería eficaz, pero dejaríamos de ver la película. Porque, ya se ha dicho, es necesario desconfiar de esta operación mediante la cual uno transforma cualquier imagen en significado.
A veces el mar que el director observa es solo el mar y una calle es solo una calle. Hasan, a menudo, toma la cámara y la textura del MiniDV no tiene el acabado que asociamos hoy con la palabra “documental”. Es entonces cuando la imperfección adquiere una función existencial: cada persona que quiere ser filmada quiere existir, quiere volver.
Gaza recibe la atención de un hombre que no es periodista y, lo más importante, Gaza no puede ser recordada solo por las imágenes de su destrucción. Allí hubo vida organizada en torno a la mirada de un realizador. Y el niño que juega no es una representación de Palestina. Es un niño que juega. Hasan es un guía presente que en 2001 intenta decir una cosa que en 2026 nos produce escalofríos.
A principios de siglo solo parece decir: yo estuve aquí. Esta es la revelación más interesante. Antes de convertirse en documentos de archivo, estos seres humanos querían existir frente a una cámara. Y hoy los miramos. Ya no es un documental prácticamente casero. A estas imágenes, la historia las volvió esenciales. La gente que corre a la cámara no está queriendo que la filmen, está queriendo existir.
¿Dónde ver Con Hasan en Gaza?
La cinta de Kamal Aljafari forma parte del 45 Foro Internacional de Cine, por lo que está disponible en la cartelera de la Cineteca Nacional.
Con Hasan en Gaza
Dirección: Kamal Aljafari | Estados Unidos, 2026.
AQ / MCB