M+.- El plasma rico en plaquetas ha ganado popularidad al ser considerado una “cura mágica regenerativa”. Si bien algunas investigaciones han reportado resultados prometedores como antiinflamatorio y acelerador en la recuperación de lesiones, vale la pena hacer algunos matices antes de acudir al médico para solicitar una inyección en la rodilla.
“Hay un gran boom con el plasma rico en plaquetas, con las células madre, con una cantidad de cosas que se ha mostrado que no tiene cabida. (...) Hoy en día sabemos cuál es la mejor forma de manejar esto”, dice Luis A. Vargas-Ortiz, director de Investigación y Educación del Departamento de Ortopedia y Rehabilitación de Baptist Health Orthopedic Care.
Como médico del Inter Miami —sí, Lionel Messi ha sido uno de sus pacientes— posee una larga experiencia en la atención de deportistas de alto rendimiento en todo el mundo, por lo que ha sido testigo de lo que funciona, y lo que no, al momento de atender un problema o lesión.
Uno de los errores más comunes que ha notado es el uso de esta terapia, ya que puede no ser del todo efectiva.
¿Qué es la terapia con plasma rico en plaquetas?
De acuerdo con Harvard Health Publishing, se trata de un tratamiento ortobiológico que busca aprovechar las propiedades de sustancias naturales del cuerpo para reducir la inflamación y promover la curación de tendones, ligamentos, músculos y articulaciones lesionados o degenerados. En este caso, esa sustancia son las plaquetas.
Su aplicación ayuda con la coagulación y puede influir en la inflamación y el dolor, pero hasta ahora los resultados se encuentran divididos. El Dr. Vargas enfoca su crítica principalmente en las tendinopatías (como la tendinopatía aquilea o la rotuliana).
De acuerdo con lo señalado por el especialista en entrevista con MILENIO, inyectar plaquetas no ofrece beneficios significativos, algo que confirman los ensayos clínicos aleatorizados y metaanálisis, los cuales han demostrado de forma consistente que las inyecciones de plasma en el tendón de Aquiles o el tendón rotuliano no implican una diferencia en el malestar significativa.
“La mayoría de la literatura está inundada de trabajos que te dicen: "No se vuelva loco, no use plasma rico en plaquetas, no use células madre, no use los vasos de la estroma, no use nada de esas cosas porque sabemos que no funcionan”, comenta.
El problema, agrega el especialista, es que dependiendo del país, el costo muchas veces no es absorbido por los seguros o los servicios de salud, por lo que termina representando un gasto significativo para el paciente.
¿Qué sabemos sobre el uso de plasma?
Si bien la postura del especialista es clara, vale la pena mencionar que las investigaciones reflejan excepciones. Las investigaciones encontraron que la epicondilitis lateral crónica que no responde a fisioterapia inicial, muestra mejoras (especialmente alivio del dolor y una mejora funcional superiores a largo plazo) con las inyecciones de plasma.
Asimismo, las guías clínicas internacionales (como las de la Osteoarthritis Research Society International (OARSI) y publicaciones en American Journal of Sports Medicine) reconocen que las infiltraciones leucorreducido parecen reducir el dolor y mejorar la función articular en pacientes con osteoartritis leve a moderada (grados I-III de Kellgren-Lawrence) de forma más duradera que el ácido hialurónico o los corticoides.
El plasma no actúa regenerando el cartílago, pero actúa como un potente modulador biológico que reduce la inflamación y los síntomas.
El problema más importante y del cual derivan la mayoría de los cuestionamientos es la falta de estandarización: hasta ahora no se ha conseguido homogeneidad en los tratamientos.
No todos son iguales: varían según la concentración de plaquetas, la presencia o ausencia de leucocitos, el método de centrifugación y el uso de activadores. Se comercializa frecuentemente como una "cura mágica regenerativa" para lesiones agudas o desgarros musculares completos pero no hay evidencia de que acelere el retorno al juego.
En conclusión, para el especialista el tratamiento convencional y el ejercicio (carga excéntrica) siguen siendo el estándar de oro. “Hoy en día sabemos cuál es la mejor forma de manejar esto (...) los ejercicios siguen siendo la mejor manera de manejar una buena rehabilitación”.
LHM