Las mascotas han pasado de ser un “simple complemento de la unidad familiar” a formar parte de ella, ya que se les reconoce como seres sintientes capaces de forjar un vínculo afectivo, intenso y recíproco con su propietario o propietaria.
Por ello, especialistas llaman a respetar y reconocer el duelo que sucede a la muerte del perrito que acompañó a una pareja sin hijos o del gatito del joven que decidió no contraer matrimonio. Y parte de ese reconocimiento está en saber acompañar y consolar a quienes atraviesan por ese dolor aún socialmente no reconocido.
¿Qué significan las mascotas para nosotros?
México no es ajeno al incremento de animales de compañía: según la última encuesta del INEGI, siete de cada diez hogares cuentan con al menos una mascota entre perros, gatos y especies pequeñas (como hámsters, peces, hurones, etcétera).
Y aunque las razones para tenerlas son multifacéticas (económicas, emocionales o circunstanciales), el descenso de la tasa de natalidad tiene una fuerte influencia. Como lo señaló una investigación de la Universidad de California: “Las mascotas se han convertido cada vez más, no en compañeras para los niños, sino en compañeras para las parejas sin hijos, y las mascotas, en particular los gatos, son cada vez más compañeras para quienes no tienen pareja”.
“La compañía de una mascota es importante. La hacemos parte de nuestro día a día; de nuestra vida, y la contamos como familia”, reiteró la tanatóloga, Jaqueline Herrera Rodríguez, a MILENIO
Por estos factores es que cuando ese “amigo peludo” fallece, su dueño o dueña experimenta las emociones propias del duelo (como soledad, ansiedad, estrés o aislamiento) pero mucho más intensificadas. Y si las redes de apoyo no comprenden el sentir, pueden reproducir comentarios hirientes, a veces pensando que están ayudando a nuestro proceso.
“El doliente se empieza a meter en ese ‘caparoncito’ en el que ya no comparte lo que está sintiendo y eso lo hace más complicado”.
Ver a un colega del trabajo llorar en plena jornada por la muerte de su mascota puede paralizarnos y dejar nuestra mente en blanco. ¿Qué decirle en una situación así? ¿Aplica lo mismo que en la muerte de un familiar suyo? ¿Y si mis “buenos deseos” están realmente invalidando su dolor?
Por ello en lugar de buscar en Google “las mejores frases para alguien en duelo”, el psicólogo Brian N. Chin aborda las “tres expresiones prohibidas” para alguien que atraviesa el dolor de perder a su mascota.
1. “Era sólo una mascota”
Pese a que la sociedad ha empatizado cada vez más con el concepto de la familia multiespecie, todavía está contemplado dentro de los duelos no reconocidos. Por ende, no es raro que algunas personas reaccionen a la noticia con frases como “Era sólo una mascota” o “¿Te vas a poner así por un animal?
Estas expresiones perpetúan la falsa idea de que la muerte de nuestro perro, gato, ave u otro tipo de animal de compañía es “menos importante” y, por ende, “no se le debería de llorar tanto”.
Y quienes la repiten dejan ver lo que muchas personas aún no comprenden de este proceso: no sólo se llora al animal perse, también al irremplazable vínculo que construimos durante varios años y se fue con él. Por ejemplo, descubrir nuevas rutas cada mañana de paseo o abrazarlo en los días de estrés.
“La intensidad del dolor que sentimos tiene que ver con la calidad del apego que teníamos”, subrayó Jacqueline.
2. “Sé cómo te sientes”
Aunque pudiera sonar empático, esta expresión no es un recurso útil. Ni siquiera si nosotros experimentamos la misma pérdida, pues, explicó Herrera, todos los vínculos y las dinámicas son completamente distintas.
“No será lo mismo una mascotita que atropellan, donde la persona sí puede sentirse culpable, a una que cuidaron bien durante 10 años y finalmente falleció. O no será lo mismo el perrito que tienes de niña y fallece cuando tienes 30 años, que un adulto mayor tiene porque está solo y necesita compañía”.
Además, N. Chin considera que responder con un “sé cómo te sientes” desvía sutilmente la atención de la persona que sufre a quien habla. Si bien nace de una buena intención y un esfuerzo por conectar con la otra parte —haciéndole sentir que no está solo o sola —, el duelo no necesita ser igualado.
En lugar de ello, se propone apelar a frases sencillas y concretas: “Eso suena muy difícil”, “Lo siento mucho” o “Estoy aquí si quieres hablar”.
“Muchas veces es mucho más sanador un abrazo en silencio o con la frase ‘Aquí estoy contigo’ o ‘No estás solo’, que todos esos discursos que decimos y terminan vacíos”, aseguró Herrera.
3. “Siempre puedes conseguir otro”
De acuerdo con N. Chin, esta frase es el común denominador de quienes no saben qué decir a la o el doliente. No obstante, afirmó, termina siendo “un torpe intento de tranquilizar”, pues va en contra de la naturaleza del duelo: no es un problema que se pueda resolver.
Dichos comentarios reducen el profundo vínculo a algo reemplazable, como si se tratara de reparar un celular descompuesto o arreglar unos zapatos rotos; ignorando los pequeños rituales que moldearon el estilo de vida de la persona, a tal punto de que “no sentirse como rituales, hasta que el animal dejó de existir”.
“No le dirías a alguien que ‘tenga otro hijo’ o ‘busque una nueva pareja’. Sin embargo, la gente dice lo mismo constantemente después de la pérdida de una mascota”, escribe el especialista.
ASG