Muchas personas atribuyen los números en la báscula al estrés del día a día, algo con lo que el endocrinólogo y presidente médico de la Federación Mexicana de Diabetes, Jorge Víctor Yamamoto Cuevas no está de acuerdo.
“El tema realmente parece más mito que realidad”, explica durante una entrevista con MILENIO.
¿Qué es el cortisol y cómo funciona la "hormona del estrés"?
El estrés puso de moda al cortisol. Se trata de la hormona detrás de la reacción de lucha o huida, mecanismo que despliega el cerebro ante una situación percibida como peligrosa, independiente de si se trata del ataque de un león o una discusión en el trabajo.
“El cortisol es una hormona que fundamentalmente se secreta en la glándula suprarrenal —se llama así porque está justamente arriba del riñón pero no tiene nada que ver con la función renal—. Este cortisol está regulado por otra glándula que se encuentra justamente debajo del cerebro (en el centro) que se llama hipófisis”, explica el experto.
Ante el estrés físico, mental o metabólico, este órgano manda una señal a la glándula suprarrenal llamada ACTH (Hormona Adrenocorticotropa). Es así como comienza la liberación de cortisol.
“Es muy importante explicar que todas las hormonas del cuerpo tienden a autolimitarse, es decir, no debe de haber un exceso que ponga en peligro tu salud, llámese cortisol, hormona tiroidea o la que sea, no puede estar en exceso”, reitera el doctor.
Cuando el cortisol llega a un nivel muy alto la hipófisis interfiere y se encarga de avisar que ya no se requiere más de la hormona, pues ya cumplió con su papel: preparar al cuerpo para responder rápido secretando glucosa y acelerando los latidos del corazón.
“El cuerpo autolimita el cortisol, por lo que puedes tener cortisol muy elevado a menos que tengas una enfermedad”, insiste el experto.
¿El cortisol causa obesidad?
Entonces, ¿puede esta hormona ser la explicación del sobrepeso? Según lo comentado por el experto, el vínculo en realidad “no es totalmente cierto”.
“El tema de por qué se relacionó con la obesidad realmente parece más mito que realidad. Se comenzó a hablar mucho acerca de que el exceso de cortisol generaba obesidad porque estabas muy estresado”
De acuerdo con un estudio reciente publicado en BMC Public Health, desde 2008 y hasta 2020, la salud emocional ha empeorado en todo el mundo: en 2 de cada 10 países, más de la mitad de la gente vive con estrés.
“Imagínate, [de ser así] cuánta población en el mundo tendría obesidad al vivir bajo estrés durante toda la vida. Eso no funciona de esa manera”, destaca. En realidad, mientras todo en el cuerpo esté en orden, aunque alguien libere cortisol de forma constante, el cuerpo va a tratar de eliminar o disminuir el efecto contraproducente que pueda tener.
Entonces, ¿en qué momento se vinculan el sobrepeso y la obesidad con el estrés?
La conexión psicológica: estrés y hambre emocional
Entre 2020 y 2023 más del 30% de la población en México vivía con obesidad. Conforme las cifras se elevan, también lo hacen los remedios, consejos y medidas para afrontarla, sin embargo se trata de una enfermedad mucho más compleja de lo que se llega a dimensionar.
Diversos estudios confirman que, aunque el estrés no causa la obesidad directamente, sí influye en ella.
En primer lugar, se sabe que el cortisol aumenta el apetito por alimentos “reconfortantes”, es decir, aquellos con un alto contenido de grasas y azúcares que brindan satisfacción rápida al cerebro. Además, se ha registrado que también puede incentivar el apetito, aunque no se trata de una regla universal.
Un estudio liderado por Benedicto Herhaus, investigador de la Universidad de Medicina de Maguncia, Alemania, concluyó que el estrés no afecta a todos por igual.
La investigación, publicada en la revista Translational Psychiatry, dio seguimiento a 72 personas, la primera mitad del grupo padecía obesidad, la segunda poseía un peso saludable. Tras someter a ambos equipos a una prueba de estrés los invitaron a comer, gracias a ello notaron que:
- Las personas con obesidad tuvieron un mayor riesgo de comer en exceso de forma impulsiva, pero solo en los casos en los que se registró una respuesta alta de estrés
- En personas con peso saludable no hubo diferencia, de hecho, el nivel de cortisol no afectó cuanto comieron después
Dentro de sus conclusiones el estudio sugirió que esto sucede, en parte, por la falta de herramientas psicológicas para manejar las emociones de otra manera que no sea comiendo.
Otra investigación centrada en personas con sobrepeso concluyó que, si bien las técnicas de mindfulness podían ser útiles para mejorar el estrés, esto no parecía tener efecto en la pérdida de peso. Lo que sí se ha confirmado es que vivir alerta de forma crónica promueve el almacenamiento de grasa, especialmente la que rodea los órganos.
Peligros del excesos de cortisol: tumores y automedicación
Cuando el cortisol se ve acompañado de un aumento de peso, en realidad, no es exactamente por el estrés. De acuerdo con el endocrinólogo, el exceso de esta hormona puede deberse a dos cosas: un tumor o la ingesta de altas dosis de medicamentos corticosteroides.
En el primer caso, las células tumorosas afectan a la glándula suprarrenal haciendo que produzca cortisol sin orden. En el segundo, las personas suelen recurrir a fármacos o “remedios” no autorizados para aliviar el dolor sin dimensionar las implicaciones que estos pueden llegar a tener en su cuerpo.
“Hay pacientes que tienen la mala costumbre de que les duelen las articulaciones y una vez al mes se inyectan esteroides, se inyectan cortisol. Estos se le inyectan porque, mientras te desinflama por un lado, disminuye tu sistema inmunológico por otro, o te provoca diabetes”, advierte el especialista.
En ambos casos, el exceso de cortisol sí puede llegar a producir un tipo de obesidad conocida como centrípeta y está asociada al Síndrome de Cushing, enfermedad poco frecuente que puede llegar a ser mortal sin tratamiento.
“Te haces gordo solamente del tronco, es decir, la zona que abarca el abdomen, tórax. Los brazos y las piernas se hacen muy delgaditos porque pierden masa muscular y pierden grasa y aparecen estrías violáceas, rojitas: esa es la obesidad provocada por exceso de cortisol”, añade Yamamoto.
Por ello, una medida preventiva clave para proteger al cuerpo es evitar la automedicación, ya que muchos antiinflamatorios poseen cortisona. Lo mismo ocurre con la serie de productos milagro ofertados en las tiendas naturistas.
“Una paciente desarrolló Síndrome de Cushing y no sabían por qué. Entonces, me tuvo que traer todo lo que se ponía y vi que era una crema facial que se ponía. Lleva 7 años poniéndola tres veces al día”, recuerda.
LHM