Elegir a una pareja es una de las decisiones más importantes de la vida, pues esa persona se convierte en la compañera de grandes alegrías, así como de los momentos más difíciles. Por esa razón, el romance y la pasión se convierten sólo en una pieza de las que conforman el gran rompecabezas de una relación a largo plazo.
Las investigaciones del Instituto Gottman, especializado en relaciones de pareja, han destacado doce puntos que crean la base de una relación saludable y longeva.
1. Inteligencia emocional y empatía
Es decir, una pareja que pueda reconocer y gestionar sus propias emociones, a la vez que conecta con las tuyas; incluso, si no las comprende del todo.
Una pareja con inteligencia emocional no desestimará las preocupaciones de la otra parte ni las considerará exageradas ni intentará dar soluciones a sus sentimientos cuando, quizá, sólo necesita ser escuchada.
Para identificar si la otra persona tiene esta capacidad sólo basta con poner atención a su reacción cuando compartes algo vulnerable. ¿Se acercan con curiosidad y cariño, o minimizan la experiencia?
2. Valores fundamentales y visión de vida
No es obligatorio que las dos partes de una pareja sean iguales y estén de acuerdo con todo. Sin embargo, coincidir en aspectos tan cotidianos— como la gestión financiera, la visión que tienen de la familia o las prioridades profesionales— garantizan el apoyo mutuo y el entendimiento.
3. Comunicación efectiva y respetuosa
Más allá de la cantidad, importa también la calidad del diálogo en pareja. Más aún si se busca una relación a largo plazo.
Por ello, es crucial emparejarse con alguien que pueda expresar sus necesidades sin atacar; que comprenda en lugar de defenderse, y que esté dispuesto a enfrentar las dificultades en lugar de huir de ellas. De hecho, el Instituto destaca que el estilo de comunicación en situaciones de estrés es lo que revelará cómo la persona afrontará los desafíos de una relación a largo plazo.
4. Confiabilidad y lealtad
La confianza es una de las bases del amor duradero, usualmente forjada a través de pequeños actos o momentos. Por ejemplo: decir la verdad aún si resulta incómoda, cumplir los compromisos o mantener los límites con los demás.
Por su parte, la lealtad se demuestra con actos y dichos, especialmente, en los momentos difíciles. A raíz de éstos la pareja demuestra qué tanto compromiso tiene con la relación.
5. Disponibilidad emocional y vulnerabilidad
Significa crear un espacio seguro para que ambas partes puedan vulnerarse sin miedo a ser juzgados; entendiéndose como vulnerabilidad a, por ejemplo, admitir los miedos, reconocer sus errores, expresar su amor abiertamente.
6. Mentalidad de crecimiento y adaptabilidad
La adaptabilidad a los desafíos es crucial para afrontar las transiciones importantes en la vida (mudarse juntos, atravesar alguna enfermedad, formar una familia, etcétera) o las crisis propias del matrimonio/ relación larga.
“Todas las crisis se pueden resolver si hay voluntad y mejoramos nuestras habilidades de comunicación”, expresó la terapeuta, Linda Libién, en una entrevista con MILENIO. “Los problemas son interminables. Siempre va a haber un problema que solucionar. Siempre va a haber algo”.
7. Sentido del humor y positividad
No se trata de minimizar los problemas reales o esconderlos con la comedia. Más bien, se trata de encontrar tranquilidad en los momentos difíciles y ayudar a mantener la perspectiva durante el estrés.
“La positividad no significa optimismo tóxico ni evitar emociones difíciles. Significa que generalmente abordan la vida con esperanza, gratitud y resiliencia. Celebran sus éxitos sin envidia y les ayudan a ver posibilidades cuando se sienten desanimados”, señala el Instituto.
8. Afecto y compatibilidad física
Es preferible estar con una persona que comparta el mismo nivel natural de afecto, que disfrute del contacto físico de manera que te hagan sentir bien y que priorice la intimidad física como parte de la salud integral de la relación.
9. Habilidad de gestión de conflicto
Lo importante no es evitar los conflictos, sino la habilidad de la pareja para resolverlos. “Es sano y súper necesario saber discutir en pareja”, señaló la psicóloga Sara Becerra Robles en una entrevista con MILENIO.
Sin embargo, destacó la especialista, el primer paso para ello es desprenderse del estigma de que las discusiones siempre repercuten en la relación.
“(Significa) que tú puedes escuchar mi parte, que yo pueda escuchar tu parte y ver si hay un punto medio. (...) No está asociado con pelear, gritar o con el drama. Está asociado a una relación”.
10. Bondad y compasión
La amabilidad está presente en pequeños y grandes gestos. Desde llevarte al trabajo un día que falló el transporte público, hasta ofrecer ayuda porque estás cansado; hablar con dulzura cuando estás molesto o mostrar compasión cuando no estás en el mejor momento.
Por su lado, la compasión significa que se preocupan por tu dolor y quieren ayudarte a aliviarlo. Te ofrecen consuelo, apoyo y ayuda ante tus dificultades.
11. Naturaleza solidaria y estimulante
Una pareja que te apoya cree en tus sueños incluso cuando dudas de ti mismo. Celebra tus logros sin sentirse amenazado y te anima a perseguir metas que te importan. Su apoyo te llena de energía en lugar de agobiarte, te empodera en lugar de controlarte
12. Independencia y límites saludables
Una pareja sana mantiene su propia identidad, amistades e intereses mientras construye una vida contigo. No espera que satisfagas todas sus necesidades emocionales ni que te pierdas en la relación. Al contrario, aporta todo su ser a la relación, respetando tu autonomía.
ASG