Comer proteína es esencial para el cuerpo: mantiene los músculos, el sistema inmune y funciona como vehículo de transporte de sustancias importantes, sin embargo, su papel parece haber desplazado otros nutrientes en los últimos años, fomentando la idea de que la proteína es el centro del plato.
Un estudio reciente debate esta idea proponiendo que consumir menos de este grupo de alimentos podría tener mayores beneficios para la salud en algunos contextos, especialmente considerando que la proteína que no se aprovecha se termina convirtiendo en grasa.
¿Qué dice la nueva investigación sobre la proteína?
La revisión de más de 350 estudios publicada en Cell Press Blue está enfocada principalmente en animales de experimentación y sugiere que consumir menos proteína podría tener mayores beneficios para la salud.
De acuerdo con la investigación, en los últimos 20 años se descubrió que los ratones y moscas a los que se les restringe la proteína viven por más tiempo. Otros experimentos posteriores encontraron que reducir solo ciertos aminoácidos específicos (los componentes de las proteínas) también implica menor desgaste celular.
Al parecer esta dieta comparte mecanismos biológicos con los de la restricción calórica (también conocida como ayuno intermitente). De acuerdo con el artículo, tanto comer menos calorías como reducir proteínas o aminoácidos, activan un proceso de protección celular en el organismo.
Cuando una persona come menos proteínas, el cuerpo produce más cantidad de una hormona llamada FGF21 (Factor de Crecimiento Fibroblástico 21) lo que parece brindar diversos beneficios, como por ejemplo:
- Mejora la salud metabólica: el cuerpo procesa mejor la energía y los azúcares.
- Activa sensores de nutrientes: las células que ajusten su consumo de energía.
- Reduce el envejecimiento celular (senescencia): frena el deterioro de las células dañadas.
- Mejora las mitocondrias: optimiza las "fábricas de energía" de las células.
- Modifica el epigenoma: regula cómo se activan o desactivan los genes sin cambiar el ADN.
- Promueve la longevidad general: mantiene el cuerpo funcionando bien por más tiempo.
A propósito de los resultados, los científicos proponen entender cómo se conectan la alimentación y la salud celular para así desarrollar tratamientos especializados en envejecimiento saludable.
¿Qué opinan los expertos?
José M. Ordovás, integrante del Centro de Investigación Jean Mayer USDA insiste en que sería un error sustituir el eslogan ‘más proteína es mejor’ por otro igualmente simplista: ‘menos proteína alarga la vida’.
“El mensaje razonable es consumir una cantidad adecuada, no necesariamente máxima, prestando atención a la calidad y procedencia de los alimentos y adaptándola a cada persona”, dice el médico para Science Media Center.
En una entrevista para MILENIO, Diana Nicola Ramírez, licenciada en nutrición, explicó que la mayoría de la gente concentra el cuidado de salud en carne roja —la cual favorece a los altos niveles de colesterol y ácido úrico cuando se consume con regularidad—. Por ello, lo mejor es variar e integrar otras fuentes de proteína de origen vegetal como los frijoles, lentejas, garbanzos o habas.
Asimismo, la especialista destaca: hay que evitar que la proteína le arrebate el protagonismo a otros personajes dentro del plato, como las opciones ricas en fibra.
Por su parte, Dr. Javier Coindreau, especialista en longevidad, dijo que si bien, durante el envejecimiento lo recomendable es comer 2 g diarios para ganar músculo, la cantidad no sirve de mucho sin ejercicio pues "esas proteínas se van a hacer triglicéridos y se van a guardar como grasa".
¿Cuánta proteína necesito?
Si bien los resultados de reducir la ingesta de proteína resultan reveladores, únicamente se han confirmado en especies distintas al humano, así que aún no existe certeza de que el cuerpo obtenga los mismos beneficios que los observados en una mosca cuando se limita su ingesta.
Por ahora, las guías nutricionales a nivel mundial recomiendan mantener el consumo de proteína diaria de entre 1.2 a 1.6 gramos por kilo de peso corporal al día. Sin embargo, más allá del número, también se debe tomar en cuenta el origen, la calidad y la actividad física.
Cleveland Clinic agrega que la edad, el sexo, índice de masa muscular e historial médico influyen, por ejemplo, durante la menopausia las mujeres tienen más probabilidad de padecer sarcopenia u osteoporosis, así que la proteína es útil para preservar la masa ósea y muscular.
En contraste, las personas que padecen una enfermedad renal suelen recibir instrucciones para reducir la cantidad de alimentos que aportan proteína y así evitar sobrecarga a los riñones.
LHM