Todo noviazgo o matrimonio está propenso a sentirse como una “buena amistad” entre dos personas con el paso del tiempo. Es decir, sin el amor, el cariño ni la pasión que tanto los unió en los primeros meses de relación.
Este proceso es un fenómeno común (casi esperado) y, por ende, plenamente estudiado. Por ello, más allá de intentar volver a esa “luna de miel”, el reto es fortalecer esa euforia y bienestar en las nuevas dinámicas de pareja; partiendo de tres bases que el Instituto Gottman define como el “triángulo de la pasión”.
“Para tener una relación sexual y romántica fantástica y duradera, los tres lados del triángulo de la pasión son vitales. Cuando están desequilibrados, la relación se resiente”.
1. Revive las “mariposas en el estómago”
Cuando de parejas se habla, la emoción es aquella sensación de entusiasmo, interés y atracción que ambas partes sienten cuando se buscan y encuentran entre una multitud o cuando se escuchan regresar del trabajo.
Una “inquietud deliciosa” que se experimenta intensamente en la llamada “fase de luna de miel” y que suele disiparse con el paso del tiempo —idealmente, sin llegar a desaparecer. Un matrimonio o noviazgo sin emoción de por medio, puede eventualmente sentirse como “una amistad” o conducir a un burnout amoroso.
De ahí la importancia de preservar esas “mariposas en el estómago” y esos nervios que despierta un mensaje de “ya voy a casa”. La buena noticia es que, si la pareja cree haber perdido esa emoción, siempre puede trabajar para recuperarla; toda vez que haya disposición de ambas partes y, como adicional, apliquen los ocho consejos del Instituto contra el burnout:
- Autocuidado: la salud física y mental propia influye en la relación.
- Nuevas experiencias: descubrir hobbies, lugares o planes juntos.
- Rituales de conexión: acciones pequeñas, pero constantes, intencionales, significativas y predecibles. Por ejemplo: darse un beso y abrazo de despedida o desarrollar una rutina antes de ir a dormir.
- Observar lo positivo: resaltar las cualidades de la otra persona tan pronto las notemos.
- Conversación para reducir el estrés: escuchar, empatizar y brindar apoyo emocional.
- Gestionar los conflictos de forma saludable: con “inicios amables”, expresándose en primera persona y mencionar sus necesidades.
- Compartir la carga mental, así como reconocer y valorar el trabajo invisible que realiza a diario.
- Reparación: reconocer los errores y ofrecer una disculpa sincera
2. Restaurar la intimidad emocional
Definido por el Instituto como un “profundo sentimiento de conocer y ser conocido”, el cual se desarrolla, principalmente, mediante dos elementos: compartiendo las vulnerabilidades y construyendo una conexión emocional más profunda.
Claro que esto puede alimentarse desde el lado sexual. Sin embargo, para llegar a ello, se tiene que construir una intimidad emocional, ya sea compartiendo consejos; mostrando lo mejor de una o uno mismo, y/o reconociendo sus debilidades e imperfecciones. De esa manera, la persona puede “ser vista tal y como es, con sus luces y sombras” sin necesidad de “fingir ni interpretar algún papel”.
“La verdadera intimidad es la sensación de ser profundamente conocido por el otro”, señala el Instituto. “No es necesario ocultar las vulnerabilidades, los miedos ni la imperfección. Aprendes a ver a tu pareja imperfecta y tu relación imperfecta con claridad, y a amarla más que nunca”.
Para dar paso a esta vulnerabilidad emocional se requiere un espacio seguro y un ambiente que propicie esa libertad para expresarse con autenticidad. Es decir, que la curiosidad por saber más de la pareja no se sienta como una entrevista de trabajo, sino como un acto natural de alguien que no desea otra cosa más que comprender mejor a su alma gemela.
“La clave está en la constancia sin presión”, subraya el Instituto.
Preguntas para profundizar en la intimidad
- 1 ¿Cómo reaccionas cuando alguien te decepciona? .
- 2 ¿Qué miedo tienes respecto a las relaciones en general? .
- 3 ¿Qué error cometiste que te enseñó algo importante sobre ti mismo? .
- 4 ¿Cómo te imaginas tu vida ideal dentro de cinco años? .
- 5 ¿Qué significa el “compañerismo” en una relación? .
- 6 ¿Cómo defines el éxito para ti? .
- 7 ¿Cómo te sientes más querido y apreciado? .
- 8 ¿Cómo prefieres dar y recibir comentarios? .
- 9 ¿Cuál es tu mayor miedo en la relación? .
- 10 ¿Qué te ayudaría a sentirte más comprendido o comprendida en tu relación? .
3. Sensualidad
Contrario a lo que ha dictado la sociedad, la sensualidad no sólo es el acto del coito, sino el “espectro de energía sensual y sexual que sientes en tu interior y que compartes con tu pareja”. O en otras palabras, el disfrute de otros placeres sexuales y eróticos.
La rutina puede reducir la vida sexual a un acto predecible, infrecuente o inexistente. Sin embargo, es reversible. Y para lograrlo sólo se necesita volver a conectar los cincos sentidos físicos y la mente —que el Instituto considera el “sexto sentido” —con nuevas formas de erotismo: desde entrelazar las manos en un paseo matutina o mantener el contacto visual, hasta escapar de la reunión de amigos para tener un faje rápido y excitante.
“Aprendes que el deseo comienza tanto en la mente como en el cuerpo. (...) Eso es la sensualidad. (...) puede estar presente en el orgasmo y también, y de igual importancia, al tomarse de la mano en el bosque y en cada momento que pasen juntos o separados”.
ASG