Antes —unas décadas atrás —bastaba con guardar las cosas, apagar el CPU y, quizás, dejar mal colgado el teléfono de casa para desconectarse del trabajo en época de vacaciones. Y aunque hoy en día optamos por “silenciar notificaciones” o sólo ignorar el “Whatsapp de emergencia” del jefe, el mundo digital ha vuelto mucho más difícil lograr una desconexión total (o, al menos, no sin sentir cierto nivel de ansiedad).
“Tanto el irnos de vacaciones, como regresar de ellas, puede llegar a activar nuestra ansiedad (...) pues al desconectarnos tanto de nuestra rutina, justamente se crea un ambiente de incertidumbre”, dijo la psicóloga, Isela Román, en entrevista con MILENIO.
En un intento por evitar dicha ansiedad, las personas suelen apurarse a cumplir sus metas laborales antes de irse de vacaciones —aunque esto implique sacrificar horas libres o dedicar más tiempo de la jornada.
El objetivo es que no haya necesidad alguna de conectarse o resolver algún problema del trabajo desde un camastro en la playa o la cabaña en el bosque. ¿Pero qué ocurre con aquellas jefas o jefes de área, o quienes no lograron cumplir todos los deberes antes del periodo vacacional?
Por supuesto, a ojo de Isela, cargar consigo el celular o la computadora de trabajo “ por si acaso” no es la opción más conveniente: “Muchas, veces por hacerlo, están más al pendientes y más cansados”. En su lugar, los psicólogos, María Díaz-Macías, y Francisco Díaz Betrone, explican que un buen descanso se consigue tomando acciones durante, antes y después de esas vacaciones o tiempo libre.
Antes de las vacaciones
Cada puesto de trabajo conlleva responsabilidades distintas. Pero independientemente del cargo o la cantidad de tareas, la recomendación es distinguir cuáles valen la pena completar y cuáles pueden esperar o resolver al regreso.
El objetivo de esta planeación no es generar ansiedad o rumiación mental. Más bien, es para tener una guía que pueda facilitarnos el proceso de re-adaptación a la rutina. “La adaptación es súper importante”, destacó Román.
Para ese propósito, Díaz-Macías y Díaz Betrone recomiendan (en su artículo publicado por The Conversation) que, tras ubicar cuáles tareas quedarán pendientes, anotarlas en una hoja junto a la fecha en la que se retomarán y con cuáles acciones.
“No intentes resolver todo el primer día”, puntualiza Román. “Es bueno dividir las tareas, las prioridades y las metas. Es decir, en vez de ver todo en un día, lo vas a hacer en 7. Así te pones metas sin fatigarse”.
Durante las vacaciones
Diversas investigaciones sustentan el beneficio de las vacaciones para la salud emocional y psicológica. Especialmente si durante ese descanso laboral la persona se dedica a las actividades que producen relajación, placer, control y distanciamiento; complementadas con las llamadas “fascinaciones suaves”. O sea, aquellas actividades que requieren atención, pero sin ocupar completamente la mente, por ejemplo: pasear al perro, manejar sin música, ver las nubes o pasear por el vecindario.
Después de las vacaciones
Aunque no hay un tiempo determinado de días, se ha demostrado que el descanso por las vacaciones puede alcanzar su punto máximo alrededor del octavo día.
Lamentablemente, la vida no es color de rosa y esos beneficios pueden desvanecerse tan pronto volvemos a la realidad, a tal punto de sentir ansiedad o estrés por regresar a la oficina y retomar los pendientes. Es el fenómeno de la “depresión postvacacional” y una de las claves más importantes para enfrentarlo es la adaptación.
“Aquí es un tema de aceptación: aceptar que es normal necesitar tiempo para recuperar el ritmo”, señaló Isela.
Para facilitar esta transición, Díaz-Macías y Díaz Betrone proponen tres puntos bases:
- Regresar a casa uno o dos días antes de reincorporarse.
- En los primeros días del trabajo, abordar las tareas con calma y evitar las reuniones no esenciales la primera mañana. Asimismo, Isela sugiere dedicar espacios de descanso en la jornada laboral para, por ejemplo, salir a caminar o ir a desayunar.
- Resolver los problemas paso a paso, estableciendo plazos y expectativas realistas.
ASG