Muchas personas anhelan el momento de pedir vacaciones para descansar del estrés de la oficina, olvidarse de las responsabilidades del hogar o dejar (aunque sea por un par de días) la rutina diaria.
Y si bien cada persona construye sus propias “vacaciones perfectas”, la psicóloga, Isela Román, destacó en entrevista a MILENIO tres puntos cruciales para buen descanso (y los cuales van más allá de optar por una playa paradisiaca, una cabaña en el bosque o la tranquilidad del hogar).
1. “No son una recompensa”
¿Alguna vez te has preguntado para qué pides vacaciones de tu trabajo? Quizás algunos para conocer países nuevos; otros para pasar tiempo con su familia, o unos más sólo para no sentir la presión de contestar los Whatsapps del trabajo.
“En sí no hay una forma correcta de disfrutarlas. Hay quienes desean viajar, otros quedarse en casa, hacer muchas actividades, dormir o simplemente no hacer nada”, explicó Román.
Por ello, más allá de enlistar las “mejores maneras” de disfrutar el periodo vacacional, la especialista mencionó que la clave para disfrutarlo es “recordar que el descanso es una necesidad” y no una recompensa “por soportar una vida que no estamos disfrutando”.
De hecho, destacó, si fuera esa la percepción que tenemos de las vacaciones (e incluso de los días de descanso), habría que realizar un ejercicio de autorreflexión para detectar “qué está sucediendo en nuestra rutina o día” para sentir esa fatiga que, aparentemente, sólo se podría resolver con unas vacaciones.
2. No importa si salimos o no
Ya sea nadar en una playa virgen del Caribe, hospedarse en un hotel todo incluído de Filipinas o realizar un viaje mochilero de varias semanas, si no lograste conectar contigo mismo… difícilmente esas vacaciones podrán aportar a tu bienestar.
Así lo explicó la especialista: “El valor de las vacaciones no se basa en qué tantos lugares visité o el dinero gastado o en qué tantas actividades realicé. Sino en qué tanto conecté conmigo mismo o qué tantas cosas hice de valor para mí. (...) Ese sería el verdadero valor de las vacaciones”.
3. La desconexión es crucial
Aunque no es imposible, la desconexión total es complicada de conseguir en nuestros días. Ya sea porque la persona no tiene la posibilidad de tener dos celulares (uno personal y otro de trabajo), porque es afín a las redes sociales o por la naturaleza de su puesto de trabajo —por ejemplo, que fuera jefe o encargada de algún área.
Sin embargo, en la medida de lo posible hay que procurar desatenderse de aquello por lo cual tomamos vacaciones. Estar al pendiente de esas responsabilidades (ya sea desde la playa, el bosque o sólo desde la casa) puede generar un efecto adverso e intensificar la ansiedad que, naturalmente, conlleva el regreso al trabajo.
“Muchas veces las personas por querer estar al pendiente se sienten más cansados”.
¿Qué es la depresión post-vacacional y cómo enfrentarla?
Un fenómeno bastante común en quienes enfrentan la “dura realidad” de volver al trabajo luego de unas merecidas vacaciones, experimentando emociones como tristeza, frustración, resistencia e incluso ansiedad.
Dicha “depresión” suele durar un par de días después de regresar a la oficina. Sin embargo, es importante reincorporarse poco a poco al ritmo del trabajo, pues, explicó Román, “al estar de vacaciones, entramos en un modo de descanso y relajación total”.
Algunas maneras sanas de hacerlo son:
- Dividir las tareas, priorizando las responsabilidades o metas más importantes
- Darnos espacios de descanso
- Respetar (en medida de lo posible) la hora de salida
ASG