Ciencia y Salud

Los 2 trucos avalados por nutriólogas para comer saludable sin vaciar tu cartera

La comida sana no tiene porque ser costosa, por el contrario, puede ser económica y con el doble de nutrientes, como asegura la nutrióloga Diana Nicolás.

Derribar el mito de que comer saludable es caro probablemente es uno de los principales desafíos para el cuidado de la salud. Es cierto que comer bien se ha convertido en un privilegio, sin embargo, puede que el problema no siempre radique en el costo de la comida.

Especialistas, como la nutrióloga Diana Nicolás, sostienen que no son necesarias recetas sofisticadas ni productos importados para alcanzar los objetivos nutricionales, a veces basta con aprovechar lo que se tiene al alcance de la mano, en el mercado o el tianguis.


Dos herramientas clave para elegir y ahorrar en el tianguis

Una de las frases que más escucha la especialista en sus consultas es “Yo no sabía que con lo que tengo en casa puedo alimentarme bien y ser saludable”. El acompañamiento de la nutrióloga, como el de muchos de sus colegas, no se enfoca en pedirles que dejen la tortilla o centrarse en cuánto pesan, sino en brindar herramientas acorde a su contexto.

1. Planeación y organización semanal

Por ello, una de sus principales recomendaciones es aprender a elegir los alimentos y gestionar mejor el tiempo y los costos: “El tema de la organización es el más importante. Si no te organizas, vas al tianguis sin rumbo, compras cosas que se te van a echar a perder y gastas de más”, advierte.

El primer tip para comenzar es realizar la planeación partiendo de una pregunta: ¿Qué voy a comer en la semana? La respuesta es el punto de partida para crear la lista de compras. No hacen falta grandes cantidades, sino raciones honestas pensadas en los gustos.

En caso de trabajar todo el día, la opción es aprovechar los días de descanso para comprar los ingredientes y adelantar pasos en la cocina picando, desinfectando y cociendo previamente la comida  para que el resto de la semana sea mucho más sencillo.

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Una buena planificación permite ahorrar dinero y obtener los nutrientes necesarios  | Yazmín Sánchez


2. Elegir frutas y verduras de temporada

El segundo es que los alimentos sean de temporada ya que, por un lado, los nutrientes están más concentrados y por otro, son mucho más baratos.

“Cuando el letrero dice "10 pesos el kilo", es porque es de temporada. En tiempos de lluvia, por ejemplo, siempre habrá flor de calabaza, calabacitas y quelites en la milpa. En verano hay mucho mango, melón, sandía, ciruela o capulines.”, comenta la nutrióloga.

Aunque las uvas, fresas o demás frutos rojos aportan una gran cantidad de beneficios que están disponibles durante la mayor parte del año, pueden ser bastante costosos así que “Si realmente tienes la necesidad de comprarlos o el poder adquisitivo las puedes comprar, si no, puedes cubrirlo con cualquier otro tipo de fruta de temporada”.

A los bajos costos se suman los beneficios a la comunidad, ya que, en palabras de la especialista al optar por productos locales: “No solo te estás beneficiando tú con alimentos frescos y densamente nutritivos, sino que estás apoyando directamente la economía y el sustento de otra familia”.


Cómo balancear el menú con el Plato del Bien Comer

La guía principal para elegir que comer a diario está en el Plato del Bien Comer que, según la nutrióloga, se debe visualizar de la siguiente manera:

  • 50% Frutas y verduras: Obligatorias en cada comida (guisadas, en ensalada, etc.). Aportan fibra.
  • 25% Proteínas: Carnes complementadas con leguminosas, como frijoles y lentejas. Son las encargadas de la saciedad a largo plazo para evitar antojos entre comidas.
  • 25% Cereales: Tortillas, arroz o sopa son opciones económicas


Así que, al elegir opciones en el tianguis hay que tomar los porcentajes del plato como referencia. 

¿Qué puede llevarte a abandonar la alimentación saludable?

Al final, la principal razón por la que comer saludable se vuelve tan complicado es la ausencia de herramientas para construir y consolidar hábitos sostenibles.

“Empiezan un lunes con una dieta súper restrictiva, comen de menos, se quitan la tortilla o el pan que tanto les gusta, y compran productos carísimos. Para el viernes ya no aguantan o se quedaron sin dinero”, reflexiona la nutrióloga.

El creer que se necesita de mucho dinero para ser saludable termina alejando las metas, sin embargo, tanto en el mercado como en la recaudería más cercana las opciones disponibles puede ser tanto accesibles como ricas en nutrientes. 

LHM 

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Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
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