Ciencia y Salud

Diego Apreza, neurólogo, alerta sobre claves para detectar el Alzheimer: “Estos signos tempranos suelen minimizarse"

Aunque las causas genéticas son cruciales, se desconocen las causas exactas del 95% de los casos de Alzheimer.

¿Hasta qué punto un olvido deja de ser normal y se vuelve una señal de alerta? Aunque la dificultad para recordar se suele asociar a la edad, especialmente al cumplir 60 o más, especialistas advierten sobre la importancia de prestar atención a los fallos en la memoria, pues podrían ser cruciales para la detección temprana del Alzheimer.

Esta enfermedad es el tipo de demencia más frecuente de todas las que existen, atender los primeros síntomas influye en la calidad de vida de quien la padece, por ello es fundamental aprender a distinguir entre un descuido cotidiano y una señal de alerta médica, como advierte el Dr. Diego Apreza, neurólogo y vocero médico de Eli Lilly and Company.


¿Cuándo un olvido deja de ser normal?

Es imposible recordarlo todo, con el paso de los años algunas fórmulas matemáticas o algunos números de teléfono se borran de la memoria, especialmente cuando no son utilizados de forma constante.

La memoria cambia, es normal que algunas personas sientan que no pueden recordar los detalles de algún momento en específico o tardar un poco más en evocar un momento del pasado.

Sin embargo, la edad no tiene por qué causar un declive significativo de las capacidades de la memoria. Al respecto, en una entrevista con MILENIO el Dr. Apreza señala que, si bien a partir de los 60 años se comienzan a borrar ciertos detalles, en el Alzheimer estos tienen características específicas:

  • Frecuencia y repetición: va más allá de perder las llaves, implica olvidar citas constantemente o no recordar eventos que antes se tenían muy presentes.
  • Desorientación de objetos: Guardar pertenencias importantes en lugares inusuales y no recordar haberlo hecho.
“Estos signos tempranos suelen minimizarse y atribuirse a la edad. Cuando empiezan a llamar la atención, lo recomendable es acudir con un especialista, como un neurólogo, que puede aplicar pruebas cognitivas para determinar si se trata de un problema de memoria que requiere mayor atención o de otra causa distinta”, comenta.
Casos de Alzheimer van en aumento en Nuevo León; y los de Parkinson disminuyen, en 2025
Los casos de Alzheimer van en aumento, mientras que los de Parkinson disminuyen | Pexels

Un artículo del Instituto Estadounidense sobre el Envejecimiento destaca que, entre otros de los síntomas se encuentran:

  • Hacer las preguntas una y otra vez
  • Perderse en lugares conocidos
  • No poder seguir recetas de cocina o instrucciones
  • Confundirse con el tiempo, las personas y los lugares
  • No cuidarse de sí mismo: no alimentarse bien, no bañarse o comportarse de manera insegura
“Es distinto a olvidar las llaves de vez en cuando, pues muchas veces esto se debe más a falta de atención que de memoria. Son situaciones que llaman la atención porque no eran habituales en esa persona (..) Cuando los olvidos son repetitivos y se salen de lo cotidiano es cuando empiezan a ser una señal de alerta”

La Asociación de Alzheimer contempla otras señales como aislamiento, dificultad para planificar, resolver o completar tareas cotidianas o tener cambios en la vista que obstaculizan el comprender imágenes u objetos así como cambios de humor o personalidad.

El especialista ha notado que hay características que se repiten en los pacientes: generalmente se trata de personas entre los 60 y 80 años que, además de las fallas en la memoria, presentan otras afectaciones en las funciones cognitivas como desorientación en tiempo y espacio o dificultad para recordar nombres de personas cercanas.

¿A partir de qué edad deberían comenzar los seguimientos para detección de Alzheimer?

Muchas veces se suele aplazar la atención a la salud para cuando ya existen síntomas graves, no obstante, actuar antes puede retrasar el deterioro. Por ello, el doctor Apreza recomienda solicitar evaluaciones cognitivas a partir de los 60 años. 

“Estas pruebas pueden ayudar a detectar problemas de manera temprana y hacer una gran diferencia. (...) Son protocolos que ya existen y que ayudan a detectar cualquier alteración en la memoria”, explica.

Por ahora no existe una prueba confiable que se pueda realizar en casa para detectar la enfermedad ya que deben ser aplicadas y evaluadas por médicos especialistas.


Factores de riesgo y la importancia de cuidar las horas de descanso

Se calcula que en México hay aproximadamente un millón 300 mil personas con este diagnóstico, según datos de la Secretaria de Salud. Desde su descubrimiento (en 1901) al día de hoy, no se ha logrado crear una cura, ya que el no tener una causa única dificulta su creación.

Según los estudios, solo el 5 % de los casos se asocian a causas genéticas, se desconoce la causa exacta del 95 % restante. Entre algunos de los factores identificados destacan:

  • La acumulación de placas de proteína beta-amiloide: ubicadas fuera de las neuronas, son capaces de alterar la comunicación entre neuronas
  • Los ovillos neurofibrilares de proteína TAU: forman acumulaciones anómalas de esta proteína en las neuronas
  • Neuroinflamación cerebral: el sistema de defensa del cerebro activa la limpieza al detectar problemas, sin embargo, la inflamación constante termina dañando las neuronas

A pesar de no tener todas las respuestas, las investigaciones acerca de esta enfermedad han permitido detectar factores de riesgo como la genética y la edad. Aunque ninguno de los dos se puede modificar, hay otros que sí, como los hábitos. Al respecto, el especialista destaca algunos como:

  1. Higiene del sueño: durante el descanso, el cerebro elimina sustancias acumuladas. No dormir bien (menos de 6 a 8 horas) impide este proceso y se convierte en un factor de riesgo.
  2. Alimentación: Aunque no existen "alimentos milagro", una dieta rica en antioxidantes es clave.
  3. Aislamiento social: La falta de convivencia acelera el deterioro; el cerebro necesita interactuar para mantenerse sano.

Ejercitar el cerebro como un músculo

Para reducir el riesgo, el experto recomienda sacar al cerebro de su "zona de confort". La clave es la estimulación mental constante a través de actividades lúdicas y accesibles, como:

  • Lectura y acertijos: fortalecen las conexiones neuronales.
  • Aprender algo nuevo: genera nuevas rutas cognitivas
  • Socializar: evita el deterioro emocional y mental.
  • Rompecabezas: ejercitan la memoria espacial y visual

LHM 

Google news logo
Síguenos en
Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.