Ciencia y Salud

Cinco objetos que tocas a diario en casa y que podrían estar más sucios que tu inodoro

Tus objetos favoritos pueden ser también los de las bacterias: sin saberlo, en el hogar existe más de un caldo de cultivo, cuyos efectos van más allá del mal olor.

Muchos evitan tocar los barandales, las bancas del parque o los pasamanos, sin sospechar que en ocasiones los mayores riesgos para la salud  no se encuentran fuera, sino en lugares que tocamos a diario dentro del hogar.

Múltiples estudios alertan que la humedad, falta de ventilación e incluso el propio cuerpo pueden terminar por convertir a más de un objeto en un rico caldo de cultivo para hongos y bacterias. Tal es el caso de las botellas reutilizables, toallas para baño, sábanas, esponjas y cepillos de dientes.


Antes de tirar todo o seguir ignorando ese aroma extraño, estas son algunas de las recomendaciones:

1. Botella de agua

Hay más de una ventaja al usar una botella reutilizable: son fáciles de llevar, ayudan a reducir la generación de plástico, a ahorrar dinero y a mantener al cuerpo hidratado. En general, son una gran opción, siempre y cuando se mantengan limpias.

El problema es que más de una persona asume que, al ser utilizadas únicamente para beber, no hay riesgo de contaminación por lo que el lavado pasa a segundo plano, dejando el terreno libre para el moho y las bacterias.

Su origen puede variar: la saliva y los restos de comida que regresan al beber dan paso a las bacterias, mientras que las esporas de los hongos aprovechan el aire para llegar a este lugar cálido y húmedo.

La proliferación rápida: algunos estudios han detectado hasta 300 mil unidades formadoras de colonias en las que predominan la E. Coli y Klebsiella, asociadas a infecciones gastrointestinales y urinarias.


Los riesgos a menudo son subestimados o se pasan por alto, sin embargo, de acuerdo con Cleveland Clinic, tienen importantes efectos. Por ejemplo, el moho puede desencadenar:

  • Problemas estomacales
  • Reacciones alérgicas
  • Problemas respiratorios
  • Infecciones

Cómo lavar correctamente mi botella 

Una de las recomendaciones para erradicar cualquier peligro es desinfectar las botellas con agua caliente y jabón. Un grupo de investigadores también sugiere que utilizar vinagre puede ayudar a detener el crecimiento de moho.

Cleveland Clinic hace una acotación: no basta con poner agua y agitar la botella, hay que lavar a profundidad por lo menos una vez a la semana lo que implica desmontar la botella por completo (algunos de estos utensilios tienen popotes, deslizantes y rincones de difícil acceso).

2. Toallas de baño

La toalla de baño: este artefacto imprescindible para el secado de cada rincón del cuerpo es también el transporte perfecto para las bacterias. Aunque muchas personas aseguran que la lavan cada semana, algunos estudios revelan que existe un gran grupo que lo hace apenas una vez al mes.

Como ocurre con las botellas, es fácil subestimar su grado de contaminación, especialmente porque pocas veces muestran señales de suciedad, pero el hecho de que no sean visibles no quiere decir que las bacterias no estén ahí.

Entre las más comunes, según revelan las investigaciones, se centran las de la piel humana, pero también las que se ubican en el intestino. Un estudio de la Universidad de Arizona detectó bacterias coliformes en el 90% de las toallas de baño analizadas.

Algunas de sus especies, como la Staphylococcus aureus, pueden causar infecciones cutáneas, y hongos que provocan el pie de atleta o tiña.

Profeco presentará analisis en marcas de toallas de baño; evaluará materiales y durabilidad.
Las toallas de baño son un foco de infecciones | Foto: Pixabay


Cada cuanto lavar las sábanas 

La recomendación, según expertos, es lavarlas después de 3 usos y secarlas completamente al aire libre o en secadora y lo más importante: no hay que compartirlas nunca.

3. La esponja para los trastes

El objeto que debería ayudar a limpiar los trastes en los que sirves tu platillo favorito en realidad podría estar teniendo el efecto contrario: un estudio publicado en Nature identificó 362 tipos de bacterias en las esponjas de cocina.

Al igual que las toallas y las botellas, la humedad en las esponjas es un factor crucial para la proliferación de patógenos. Además, dada su estructura porosa, es fácil que retengan los restos de la comida.

Se estima que hay hasta 5.4 x 10¹⁰ células bacterianas por centímetro cúbico, lo que equivaldría a comprimir siete veces la población humana del planeta dentro de un dado, una cifra muy similar a la de las heces.

¿Debería cambiar mi esponja más seguido?

Un artículo publicado en Scientific Reports analizó 14 esponjas y detectó importantes agentes infecciosos como la Moraxella osloensis (causante del mal olor) y patógenos como Salmonella y Campylobacter.

Lo ideal, según los especialistas, es reemplazar cada semana o máximo, cada 15 días.

4. Sábanas

Ácaros del polvo, esporas de hongos y bacterias de la piel son algunas de las cosas que alguien puede hallar en la ropa de cama. De hecho, según investigadores, el lugar de descanso puede dar hogar a muchos más microorganismos que el baño: después de una semana las fundas de las almohadas pueden tener 17,000 veces más bacterias que el asiento de un inodoro.

Esto se debe principalmente al calor corporal y la descamación de la piel que en conjunto proveen alimento y temperatura constante para los microorganismos.

Cada cuánto hay que lavar las sábanas 

Al respecto, Mayo Clinic recomienda cambiarlas y lavarlas con agua caliente una vez por semana, la institución enfatiza que las acciones resultan especialmente beneficiosas para personas con alergias o asma.

El Dr. Aarón Salinas explica los errores comunes que sabotean tu descanso así como algunas recomendaciones para mejorar el descanso.
Las sábanas son un caldo de cultivo de bacterias | Especial


5. El cepillo de dientes

Existe evidencia del uso del cepillo de dientes que data de hace más de 5 mil años. El objeto de aquel tiempo, aunque emparentado, poco se asemeja a los actuales que, se calcula poseen alrededor de 2 mil 500 cerdas de fibra sintética entre las cuales crecen un sin fin de bacterias.

De acuerdo con las investigaciones, un cepillo usado alberga comunidades microbianas mixtas que provienen tanto de nuestras bocas como del ambiente que les rodea, así que,deberías considerarlo si el lavabo está cerca del inodoro y no tienen tapa.

Una alternativa son los eléctricos como la marca Quip.
Los cepillos se deben desinfectar una vez a la semana | Especial


De acuerdo con un artículo para The Conversation escrito por Raúl Rivas González Catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca, los cepillos contaminados pueden retener y transmitir microorganismos que ocasionan enfermedades que afectan tanto la salud bucal como la del resto del cuerpo, pues además de las caries y la gingivitis pueden derivar en una endocarditis infecciosa (infección grave del revestimiento interno de las cámaras y válvulas cardíacas).

La recomendación de los expertos es cambiar el cepillo cada tres-cuatro meses o, en caso de detectar cerdas visiblemente gastadas, desechar antes.

No obstante, los estudios han detectado que un simple uso puede sembrar microorganismos después de 24 horas, por lo que se recomienda desinfectar una vez a la semana, ya sea sumergiéndolo en enjuague bucal o agua con bicarbonato por 30 minutos o remojando en agua casi hirviendo por 30 segundos.

LHM


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Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
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