Política
  • República influencer. Mariana Rodríguez y otras mujeres controlan la política del algoritmo

  • Es la “digitalocracia”. Mientras los partidos siguen hablando desde el templete, una generación de mujeres políticas entendió que hoy el poder se construye y valida con millones de reproducciones.
Las redes sociales y la cultura pop han redefinido la forma en que se construye el poder político en México | Especial

DOMINGA.– Cara lavada frente al espejo. Rutina de skin care y maquillaje. Y una frase célebre. Así son los “en vivos” de miles de influencers de todo el mundo y también los de Mariana Rodríguez. Pero hay una diferencia: ella no sólo habla de los productos que usa ni de la mejor manera de aplicarlos. Otra: forma parte del eje central del gobierno de Nuevo León desde hace casi seis años. Y una más: no sólo es la favorita de las encuestas para ser candidata, sino que quiere gobernar su estado.

Mariana Rodríguez Cantú entiende el poder y sabe qué hacer con él. Quien comenzara siendo una influencer de estilo de vida ha logrado hacer de momentos complejos auténticas lecciones de marketing, de modo que no sería extraño encontrar documentadas en tesis de especialistas en un futuro nada lejano. ¿Cómo lo hizo?

Mariana Rodríguez Cantú convirtió su presencia en redes sociales en una plataforma con influencia política en Nuevo León | Araceli López
Mariana Rodríguez Cantú convirtió su presencia en redes sociales en una plataforma con influencia política en Nuevo León | Araceli López


Teorías pueden haber muchas pero una constante viene a relucir:
nada parece borrarle la sonrisa. Ni el episodio en el que su esposo y gobernador de Nuevo León le exigía taparse porque estaba enseñando mucho en un live de la pandemia, ni el momento de 2019 en el que llora mientras hace un recuento de cosas que le habían pasado, entre ellas, perder parte de su calzado y su medalla de San Benito. Un video que se salió de las redes. ¿El resultado? El hashtag viral #PrayForLasChanclas.

El famoso “Fosfo, fosfo”, que también surgió en redes, con el que nos muestra su calzado indicando un brilloso color anaranjado no sólo es otro de sus golpes virales: es un ejemplo de la alquimia que la caracteriza; no nada más creó una marca (registrada), le dio a Movimiento Ciudadano un hit del mismo calibre del niño Yahui, a quien conocimos en 2017 cantando el jingle “Movimiento Naranja”; pero con una gran diferencia: el “Fosfo, fosfo” no envejece con el paso del tiempo.

Y es que, para Mariana, plantarse frente a la cámara no implica un problema. Puede ser de mañana cuando inicia su día sin una gota de maquillaje o para hacer un shooting de su propia línea de maquillaje Mar Cosmetics. Sabe mirar a la cámara y hacer que la miremos. Parte de su allure radica en algo que casi ninguna figura política puede replicar: su habilidad para caer bien. Hace un video que documenta la entrega de una niña a sus padres adoptivos y, listo, hace que la miremos.


Mariana publica un video creado con
Inteligencia Artificial (IA) en el que muestra su crecimiento en seguidores, empezando en cien y terminando en 5 millones 200 mil. Con ella al centro. Sabemos que eso es IA y en tiempos álgidos del debate en contra de tal tecnología, ¡suma más de mil 200 comentarios! No importa que ese video sea hecho así: son más de cinco millones en Instagram. Dos millones más que su esposo, probablemente el gobernador más popular en redes al momento. Como referencia: según el Inegi la población nuevolense es de 5,850,000. A Mariana le falta sólo una fracción para sumar la misma cantidad de followers.

Pero la regia no es la única influencer capaz de nadar en las aguas de la política. La alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México ha anidado a dos figuras del life & style que consiguen atraer miradas y votos: Alessandra Rojo de la Vega y Sandra Cuevas, ambas de oposición. En las filas de Morena, por otro lado, dos figuras han sido clave para el partido: Luisa María Alcalde y Ariadna Montiel, quienes con otras formas de comunicar atisban claramente que conocen la fórmula digital para hacer política. Podemos sumar o restar nombres –cada quien a su gusto–, pero cada vez más figuras mueven a miles y generan millones de interacciones en un tiempo en el que la democracia de los algoritmos es más relevante que nunca. Cada uno de estos personajes ha hecho de sus nombres insignias que acaparan reflectores. 

Con clics y likes por un bolso –muchas veces de diseñador–, la actividad del día, un discurso oficial o incluso un video random, se han convertido en figuras públicas que entienden que la nueva la realpolitik, es decir la política del pragmatismo sobre las formas, se consume en pantallas personales porque esos números importan más que nunca. Por ello es imposible no cuestionarnos qué tanto de consumir lo que ellas nos cuentan forma parte de un reality show.

Cada vez más figuras políticas convierten las redes sociales en su principal herramienta para conectar con el electorado | EFE
Cada vez más figuras políticas convierten las redes sociales en su principal herramienta para conectar con el electorado | EFE


Mientras los partidos siguen hablando el idioma de los mítines, una nueva generación de mujeres en la política domina el lenguaje de los reels, los carruseles y las stories. Mariana, Luisa, Alessandra, Sandra, Ariadna –entre otras– han descubierto que en las pantallas pueden hablar de cosas que no siempre se pueden compartir desde la plaza pública: maternidad, creencias personales, momentos de reflexión, en esencia el ejercicio de una cercanía que hoy es una moneda más valiosa que cualquier discurso.

Mariana Rodríguez: la influencer que gobierna las redes sociales

Junto a todas estas herramientas, una es clave en el éxito mediático de Mariana Rodríguez: su estilo personal, mismo que le generó un cúmulo de seguidores que la acompaña desde antes de ser la primera dama de Nuevo León. Y es que ella forma parte de un reducido grupo femenino en la política que ha hecho de ello una herramienta para conquistar a miles y millones y pavimentar el camino hacia sus objetivos políticos y personales. No son muchas pero quienes están en este pequeño grupo levantan día con día cuestionamientos, alabanzas y críticas que la mayor parte de las veces saben convertir en aceptación social. No hay publicidad mala y parece que estas Kardashians de la política lo han entendido bien.

Mariana Rodríguez tiene el estilo de niña bien de toda la vida [...], esta perfección a lo Serena Joy –una de las protagonistas de la serie El cuento de la criada–, pero sin duda es moderna y trendy sin dejar de ser mamá bien joven”, me dice en entrevista Marisa Zannie, editora y referente en el mundo de la moda y el estilo de vida en México sobre la también titular de “Amar a Nuevo León”, que le permite trabajar transversalmente con distintas secretarías del gobierno local para impulsar causas sociales, sin recibir un sueldo del erario público.

“Niña bien” que, como tal, ha salido bien librada de los escándalos recientes de la frivolidad política. Ella ha logrado distanciarse de los excesos de mal gusto de los llamados “fashionistas”. Si bien es posible trazar marcas en su guardarropa, la realidad es que el estilo de Mariana no está ligado a logos o a los llamados it bags, bolsos de moda favoritos de las famosas. Repite accesorios y rehuye el drama prototípico de las redes: sí hay tacones pero no son aquellos que emulan rascacielos, los colores son claros y el largo de los vestidos, nunca fuera de lugar.

Entre maquillaje, maternidad y política, Mariana Rodríguez Cantú consolidó una de las imágenes públicas más influyentes del país | Ariel Ojeda
Entre maquillaje, maternidad y política, Mariana Rodríguez Cantú consolidó una de las imágenes públicas más influyentes del país | Ariel Ojeda


Rodríguez Cantú ocupa ese lugar que sabe es el suyo. El cabello recogido o lacio
sin extravagancias y el maquillaje siempre en punto. La mejor embajadora de Mar Cosmetics es ella misma. Y lo sabe. Y lo vemos.

Sin duda ha logrado integrar su rol como madre en la cuadrícula de imágenes que comparte con sus públicos, incluso ahora que está esperando a la tercera niña de la familia García Rodríguez. Cuando a inicios de mayo de 2026 hizo público desde su Instagram la celebración para conocer el sexo del bebé, demostró que entiende bien el factor sorpresa: el primero de los videos publicados ese día no develó nada pues fue en blanco y negro. A esos casi 20 millones de visitas se sumó un segundo material el mismo día, que agregó al conteo otros 16 millones. La estampa de esta familia es perfecta y aspiracional. Estos son tiempos de búsqueda de certezas.

El pasado 9 de mayo y frente a unas 15 mil personas en el Centro Internacional de Negocios Monterrey, durante el festejo dedicado a las madres, su discurso fue puntual: “ser servidora pública y ser madre no son dos vidas separadas, son la misma vocación”. Ser una de las influencers más importantes de México tampoco, mucho menos, sobre todo a un año de las próximas elecciones.

Alessandra Rojo de la Vega, La mujer maravilla de la derecha

Un día después, el 10 de mayo de 2026, afuera de la alcaldía Cuauhtémoc, se instala todo lo necesario para llevar a cabo el festejo del Día de las Madres. Desfilan ahí artistas y agrupaciones como Los Juniors, Siboney, Berraco, Silver Sound, Latin Sound, Los Yes-Yes, Los Telez, Grupo Fragancia y Los Mondragón. Ahí, en medio de todas las imágenes en proceso de viralización, está Alessandra Rojo de la Vega, la alcaldesa más incómoda para el oficialismo.


Quince mil asistentes, según cifras oficiales, confirman no sólo su poder de convocatoria o el alcance que tiene sino que no teme usarlos. “Gobernar Cuauhtémoc es gobernar el corazón de México”, dice apenas unos días después de ser objeto de una ola de crítica viral por haber
recibido a Isabel Ayuso, su polémica contraparte madrileña. En una de las imágenes capturadas durante la visita de ésta a México, ambas alcaldesas aparecen vestidas con blazers muy similares, color negro con apliqués dorados. La imagen por sí misma es un mensaje claro: se entienden, tienen cosas en común, no sienten reparo en mostrarlo públicamente. Y a Alessandra eso le abona en reacciones, engagement, en interacciones con sus usuarios y también en la cimentación de su nombre. Números son números.

El 10 de mayo es una fecha importante, pues al igual que Mariana Rodríguez, la carta de la maternidad es importante en el juego que tiene en manos Rojo de la Vega. Es habitual ver a sus hijas e hijo en sus videos. En casa o de vacaciones e incluso acompañándola en momentos de trabajo. La imagen es la de una mujer soltera –divorciada desde 2022–, independiente, que sale adelante sola.

Las redes hierven, el enojo en sus detractores crece y sus números aumentan, pero algo de ello la coloca como una figura aspiracional. No todas las madres solteras de este país son alcaldesas y es factible creer que muchas quieren tener una historia de éxito, como la que a base de reels, tiktoks y tuits, escribe Alessandra.

Alessandra Rojo de la Vega combina redes sociales y actos públicos para fortalecer su presencia política en la alcaldía Cuauhtémoc | Ariel Ojeda
Alessandra Rojo de la Vega combina redes sociales y actos públicos para fortalecer su presencia política en la alcaldía Cuauhtémoc | Ariel Ojeda
“El estilo de Alessandra es un tanto boho, definitivamente sexy, moderna, lo definiría como beach girl californiana; Katy Perry le dedicaría California Girls, la veo perfecto con sus Daisy Dukes y el top del bikini”, dice Zannie sobre el estilo de la alcaldesa. A Alessandra la han tildado de “fifí”, etiqueta que ha sabido jugar. Si bien es cierto que estudió en colegio de legionarios y es egresada de la Ibero, también suma a su imagen las botas de trabajo, chalecos e indumentaria propia de los trabajadores de la alcaldía, e incluso un disfraz de La mujer maravilla, el famoso personaje de cómic, mientras visita mercados populares del territorio que gobierna o entrevista a sus habitantes. Todas estas son variables de una ecuación que habla de cercanía.

Así, Alessandra Rojo de la Vega va destapando coladeras, se ensucia, pinta paredes, se arremanga, desaloja fiestas sin permiso, se sienta a comer en la banqueta o huye en una motocicleta luego de ser agredida durante una trifulca. Nos está contando la historia de una alcaldesa que trabaja al tiempo que exhibe el estilo de vida aspiracional de una influencer.

Luisa María Alcalde: la primera Morena

Una muy joven Luisa María Alcalde cantaba “Morena hermana, Morena madre de la nación” en el transporte público en un spot de campaña de 2012. Esa imagen no sólo fue pivotal para posicionarse entre las juventudes morenistas de entonces sino también para posicionar a su partido. La gente que entonces se identificó con la joven de izquierda que apoyó a Andrés Manuel López Obrador en las protestas de 2005 “contra el desafuero”, y posteriormente tras las elecciones de 2006, ha crecido a la par.

Si bien es cierto que hay una marcada diferencia en cómo se desenvuelve ante las pantallas de su contertulia digital –como mantener una línea divisoria muy clara entre sus vidas privada y laboral– hay aspectos que sitúan a Alcalde en un lugar privilegiado entre sus compañeras de partido. Luisa María Alcalde también le habla a un público que conoce bien luego de tantos años. Uno que atiende a quien muchos consideran “la primera Morena”.


Y es que es imposible no verla como uno de los rostros más identificables de la Cuarta Transformación
, lo suficiente como para haber sido la voz cantante de La Moreniza, el programa de YouTube producido por el partido durante 46 emisiones. ¿Los números? Más de 480 videos producidos en múltiples formatos que fueron los responsables directos del público que hoy cuenta con más de 150 mil seguidores y sumó, según la propia Alcalde, en la última de sus emisiones: 131 millones en la plataforma, 148 millones de visualizaciones y más de 60 millones en Facebook.

“Muchos millones de vistas e impactos que cumplían el objetivo de poder informar frente a un momento en el cual la desinformaciòn y la mentira tratan de robar espacios en todos los terrenos en la televisión y la radio sino también pretenden apoderarse de las redes”, argumentó para explicar la razón por la que hablaba de estos números durante su despedida, días antes de comenzar su nuevo capítulo como consejera jurídica de la Presidencia.

Frente a las cámaras y el pueblo, Luisa María no ha ocultado su cabello rizado ni hecho uso de estratagemas vinculadas a su imagen. Eso importa en un país que sigue siendo racista y considera que el cabello socialmente aceptado tiene una forma específica –recordemos aquella polémica columna de Guadalupe Loaeza sobre el cabello de la presidenta–. De todas las retratadas es la única con rulos crespos y vestuario casi neutro. Y aunque en su momento fue señalada por usar botines Ferragamo, tal puntero no pasó de ahí y del estrato económico al que pertenece su familia sobra: la conversación que esta joven ha generado desde su militancia no tiene que ver con eso y ahí una de sus facetas más importantes. En tiempos en los que la palabra “austeridad” inunda los discursos, Alcalde no ha tenido un solo resbalón.

La trayectoria de Luisa María Alcalde en redes sociales ha acompañado el ascenso político de Morena durante más de una década | Javier Garcia
La trayectoria de Luisa María Alcalde en redes sociales ha acompañado el ascenso político de Morena durante más de una década |Javier Garcia


Los fans de Luisa María Alcalde han abierto decenas de grupos en redes sociales, destacan sus declaraciones, defienden sus posiciones políticas
y muchos y muchas siguen recordándola como esa joven que en 2011 fue llamada “La Morena” por el antes mencionado video. Quince años después, su trayectoria deja ver que hay camino por delante. Secretaria del Trabajo, de Gobernación, dirigente del partido y ahora consejera jurídica. También las cifras de sus redes hablan: Instagram: 256 mil seguidores. X: 650 mil. TikTok: 448 mil.

Luisa María Alcalde claramente ha entendido del alcance que tiene saber cómo jugar el tablero de las pantallas. ¿Su última gran cifra? Doce millones de nuevas afiliaciones a Morena. Lo que venga a partir de ahora en que la veremos frecuentemente en la llamada Mañanera del Pueblo y en un espacio propio para desmentir las fake news apunta a que sus números podrían seguir a la alza.

El poder del poder de Ariadna Montiel

La carrera de Ariadna Montiel inició cuando estos neologismos con los que hoy explicamos parte del poder de estas mujeres estaban apenas por inventarse. De ese tiempo de lucha en las calles, asambleas y territorio al día de hoy, el salto es cuasicuántico. Pero hay pocas cosas en las que Montiel no haya podido incursionar en sus años de militancia y, recientemente, de servicio público.

Para poder contextualizar adecuadamente la estela de Montiel es importante analizar cómo es que ha logrado amasar el poder suficiente como para convertirse en la nueva dirigente de Morena, luego del paso de la misma Luisa María Alcalde, quien dejó tras sí números de afiliación al partido que no tienen paragón.


La mujer que hoy dirige Morena fue secretaria de Jóvenes, secretaria de Finanzas y también de Relaciones Políticas y Alianzas en el Partido de la Revolución Democrática,
el hoy extinto PRD, además de suplente de la senadora María Rojo, uno de los pilares sobre los que se cimentó mucho tiempo el poder de un partido sin el que es imposible contar la historia de la alternancia en este país.

Pero el PRD murió y hoy Montiel enarbola una posibilidad real de dar continuidad histórica a la alternancia. Números son números y esos más de 18 millones de beneficiarios directos de los llamados “programas del bienestar” –que incluyen a personas de la tercera edad, juventudes y mujeres– muy probablemente asocian tal beneficio a un rostro más allá de AMLO y Claudia Sheinbaum, al de la responsable de hacerlo posible durante los años anteriores. De hacerlo así, estamos hablando de un millón más que la población entera del Estado de México podría estar asociando a Montiel con esa idea que hoy se entiende como bienestar.

El cabello negro dividido en dos y una formalidad constante en su comodidad hacen imposible no comparar el estilo personal de Montiel con el impuesto por la hoy presidenta Sheinbaum. Aunque Montiel no parece decantarse tan a menudo por ornamentos e indumentaria tradicional, cuando lo hace, lo logra balancear sin que esto parezca impostado. En tiempos de críticas directas y señalamientos constantes a las políticas que “agregan un huipil a su Cartier”, Montiel logra transmitir una imagen de coherencia y credibilidad. Junto a Alcalde ha demostrado que no la mueven aditamentos del lujo y, con ello, abona a su credibilidad.

Más de 18 millones de beneficiarios de programas sociales identifican a Ariadna Montiel con la política de bienestar | Javier Rios
Más de 18 millones de beneficiarios de programas sociales identifican a Ariadna Montiel con la política de bienestar | Javier Rios

Millones son los números a interpretar en tiempos de la digitalocracia: Montiel los ha sabido manejar, los está manejando y en los meses siguientes tendrá frente así uno de los retos más importantes en cuanto a pantallas se refiere: ese que traduce en realidad lo que los clics a veces exageran. La hoy figura dirigente de Morena está usando las pantallas mientras millones la observan.

Sandra Cuevas: el boomerang de potencia y polémica

En la mesa de al lado donde he comenzado a escribir este texto un hombre y una mujer ríen divertidos viendo imágenes en su celular. Él (casi que obvio) usa la palabra “chichona” para hablar de Sandra Cuevas, unos treinta minutos después de haber mencionado varias veces a Rojo de la Vega. “La gata bajo la lluvia” de fondo no me ha permitido oír más pero mi curiosidad periodística alcanzó para ello.

Esta “mujer polémica, que viste con pantalones, que viste de policía” como la describió alguna vez el conductor de televisión El Burro Van Rankin, sigue siendo parte del imaginario político de la capital y, guste o no, del país. Es esa estampa que encaja a la perfección con la figura tan celebrada de la mujer empoderada a quienes unos llaman “buchona” y otros equiparan con las muy famosas hermanas Kardashian. Joyas, logos y curvas nada discretas son la armadura de una de las políticas más polémicas de los últimos tiempos. “Gobernar es tomar decisiones. Solamente que los políticos cuidan mucho las formas. Yo no cuido las formas. Yo no soy una política tradicional. Yo hago lo que se tenga que hacer aunque eso me pueda traer un impacto mediático”, contestó en esa entrevista, la entonces primera alcaldesa de Cuauhtémoc.

Sandra, una suerte de Yeri Mua o Kenia Os de la política con aires de la histórica Irma Serrano, La Tigresa, llegó como ésta rugiendo y de ese ruido y su excentricidad hizo carrera y firma. “A mí no me gusta la grilla, no me gusta la polémica, aunque parece que sí. A mí no me gusta perder el tiempo”, contesta en la misma entrevista la entonces alcaldesa en un espacio no dedicado a la política. La razón casi se explica sola: sabe a quién hablar y cómo hacerlo.

Sandra Cuevas entró en escena en medio de una crisis política que hoy se puede considerar histórica pues arrebató la alcaldía Cuauhtémoc a Morena, abanderada por Ricardo Monreal pero sin antecedentes políticos destacables en cuestiones de viralidad o relevancia mediática. Ella misma ha declarado que no tenía antecedentes políticos. Llegó sin ser conocida y dejó la demarcación con una popularidad que tal vez nunca imaginó. Llegó, se vistió de controversia, se fue siendo una de las más polémicas y “meméticas” que hemos tenido en los últimos años.

Su garra política le hizo posible desmarcarse de su protector (Monrreal) sin padecer todas las consecuencias, al menos, públicamente. Nos presentó un personaje que vendía a otro personaje: a sí misma. Lo dijo claro en un video que sigue rondando en la red acumulando millones de reproducciones: “Si yo no fuera Sandra Cuevas, yo amaría a Sandra Cuevas; quiero ser una mujer como Sandra Cuevas; yo amo a Sandra Cuevas; estoy enamorada de Sandra Cuevas”.

Sandra Cuevas pasó de ser una figura desconocida a una de las políticas más virales de la Ciudad de México | Ariel Ojeda
Sandra Cuevas pasó de ser una figura desconocida a una de las políticas más virales de la Ciudad de México | Ariel Ojeda


Incluso quienes no somos o hemos sido Sandra Cuevas entendimos el mensaje: Sandra Cuevas. ¿Sandra Cuevas como meme? Sí: y ahí parte del poder acumulado. No sólo por las réplicas de la mundialmente famosa imagen de Spider-Man señalando a los otros Spider-Man. También,
como generadora de frases que al replicarse la posicionan en un imaginario político que no alcanzan muchos agremiados a los hoy muy mermados partidos de oposición. ¿Quién es, qué estudió? Se ha convertido en un chiste común luego de una respuesta dada por ella misma.

Luego de un fallido paso por Movimiento Ciudadano, Cuevas se quedó sin partido pero no sin seguidores. Sigue en el imaginario político por varias razones, entre ellas, por cómo logró impregnarlo. “Es una total adepta del estilo Kardashian-Urban: el pelo muy oscuro y lacio, los labios rojos y gruesos, pestañas postizas y la ropa muy entallada, luciendo su voluptuosidad a todo”, me dice Marisa Zannie. A ello se debe agregar su inescrupuloso uso de las marcas y los logos.

Armani Exchange aparece en un torso que es criticado por muchas personas por aparentemente no ser natural. A ella no le importa. Si bien hay antecedentes fotográficos que evidencian cambios drásticos en su físico, es más la aceptación que la crítica y para comprobarlo basta entrar a sus redes sociales. Sandra sigue aquí con muchas más probabilidades de ganar que personajes oficiales en torno suyo. La polémica es sin duda uno de sus platillos favoritos.

Lo kitsch es pop, es popular: Lipovetsky

En tiempos de caracteres leídos, analizados y regurgitados por la IA que programa qué y cómo leemos, una realidad se impone: el contenido humano o asociable con lo humano será eso que dicte en qué creemos. Millones de contenidos serán creados artificialmente mientras decidimos por quién votar: la tormenta perfecta en temporada electoral.

Además del tamiz de la cultura pop, es pertinente también cruzar estas imágenes con la academia. Los teóricos Gilles Lipovetsky y Jean Serroy en su libro La nueva era del kitsch (Anagrama, 2025) apuntan: “Ahora el kitsch se afianza como expresión de la civilización globalizada de la imagen, del espectáculo y de los simulacros, reflejando, a través de la desmesura, lo llamativo y el exceso que forman parte de su ADN, su espíritu y su naturaleza profunda”. En tal sentencia resumen forma y proceso por los que, también, estas mujeres se erigen hoy como figuras de poder a las que conviene tener en el radar.

Las figuras políticas más visibles han aprendido a convertir la atención digital en capital político | Araceli López
Las figuras políticas más visibles han aprendido a convertir la atención digital en capital político | Araceli López


Las vemos, las oímos, las entendemos, las seguimos. Son pop y son populares. Son amadas y son odiadas. En nuestra cara y nuestra pantalla se despliegan incluso si no queremos verlas. Ignorar la potencia que poseen suena a clásico error machista que se repite ad infinitum. Las cinco poseen un capital político construido en gran parte sobre su capacidad para ver al mundo mientras éste las cuestiona. Como suele suceder con las mujeres que deciden romper la norma.

Si bien han emulado en sus redes elementos asociados a eso que hoy entendemos como reality show y vivido de cierta manera una suerte de La Casa de los Famosos o el programa que hizo famosa a la familia Kardashian, al ponerlas en la plancha de disección encontramos una gran diferencia: la retribución en este caso viene en forma de poder político y, por ende, en relevancia histórica que podría construirse desde ahí. Son nombres que suenan a marca, entienden a sus públicos, siguen creando un following consistente y han aprendido a transformar la adversidad en numeralia positiva. Hacen, en tiempos en que las críticas al feminismo se han vuelto de nuevo una norma, una avanzada a su favor.

Hoy que nos cuestionamos humanamente (aún) cómo es que lo que vemos en pantalla representa lo que vivimos, es imposible y hasta absurdo dejar a un lado lo que sucede alrededor de las mujeres que nos gobiernan. Ese poder que tienen habla de lo que somos. La cuarta ola del feminismo nos trajo a mujeres irredentas que conocen el momento que viven, lo manejan, lo usan, lo tuercen y lo reinventan cuando quieren: a través de esta pantalla en que nos lees, nos traen la más grande interrogante sobre el tiempo que vivimos, ¿estamos viendo lo que queremos o lo que somos? Buena DOMINGA.



GSC / MMM


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Miguel Ángel Ángeles
  • Miguel Ángel Ángeles
  • Es escritor, periodista, locutor, productor de radio y gestor cultural. Actualmente colabora para El Heraldo Radio y ADN40. Dirige Altar Galería.
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