El Colegio Franco Mexicano en Guadalajara huele a primavera y a historia acumulada. Casi ocho décadas de familias que creyeron que dos culturas caben en un mismo salón de clases.
Es un buen lugar para hablar de doscientos años. Delphine Borione, embajadora de Francia en México, lleva dos años en este país y todavía le brilla algo en los ojos cuando habla de él.
Relación bilateral: historia que sigue creciendo
Lleva también una agenda intensa. Días atrás inauguró la antena de la Cámara de Comercio Franco-Mexicana en Jalisco; acudió a un partido de futbol del Mundial entre Nueva Caledonia y Jamaica, y firmó un acuerdo de movilidad estudiantil con la Universidad de Guadalajara.
Se mueve con esa energía de quien tiene mucho por hacer y sabe perfectamente por dónde empezar.
“Somos pueblos hermanos”, dice, y la frase, que en otra boca podría sonar a discurso, en la suya suena a convicción.
Hay un año para celebrar. Francia y México cumplen doscientos años de relaciones diplomáticas y Borione lo describe como un momento muy fructífero, cargado de historia, pero con la mirada puesta en el futuro.
La visita del presidente Emmanuel Macron a México en noviembre fue el gran arranque. Él y la mandataria Claudia Sheinbaum firmaron una asociación estratégica que ancla la relación bilateral en valores compartidos y en proyectos concretos.
El bicentenario, precisa la embajadora cuando se le pregunta, no se celebra en 2030, sino ahora, porque la fecha que se conmemora no es la del reconocimiento formal de la República Mexicana, que llegó en 1830, sino la del primer gesto práctico de acercamiento: la nominación, en 1826, del primer agregado comercial francés en México, Alexandre Martin, y de su contraparte mexicana en París.
La relación comenzó de esa manera casi discreta, comercial, en que suelen comenzar las cosas que duran.
Inversión francesa: cifras y presencia en Jalisco
Doscientos años después, sigue siendo, en buena medida, una relación económica. Borione cambia el tono cuando llega a este punto. Ya no es la diplomática de los valores. Es la promotora precisa, con cifras a la mano.
En Jalisco operan hoy 35 empresas francesas que generan diez mil empleos. En toda la República son 700 empresas y 180 mil empleos directos. El mapa sectorial es variado: transporte e infraestructura con Egis, Forvia y Alstom; salud con Servier y Pierre Fabre; energía con Engie; turismo y lujo con Accor y Hermès.
Hay también un proyecto de teleférico, con la empresa MND, que podría cambiar la movilidad en la zona metropolitana.
Diez mil empleos en Jalisco. No es un número menor. La lista de sectores revela algo sobre la naturaleza de esta relación. No es sólo champán y Torre Eiffel. Es infraestructura, es salud, es movilidad urbana. Es, aunque la embajadora no lo formule así, una apuesta por la ciudad.
Expansión empresarial y sectores estratégicos
La apertura de la antena de la Cámara de Comercio Franco-Mexicana en Jalisco, días atrás, fue una señal.
“Demuestra el deseo de las empresas francesas de invertir más y de desarrollarse en este estado”, dice Borione.
Enumera los sectores con mayor potencial de crecimiento: transición energética, infraestructura, aeronáutica, automotriz, salud. Empresas como Safran, Airbus, Valeo y Sanofi ya tienen plantas en México.
Producen, subraya, “hecho en México”. Con empleos de calidad, con capacitación y con atención a la responsabilidad social y medioambiental.
Postura internacional: diplomacia y valores compartidos
Sobre el contexto internacional habla despacio, eligiendo cada palabra. El mundo convulso, la guerra en Ucrania, las tensiones comerciales, la presión sobre México desde el norte.
No menciona ningún nombre que no deba mencionarse. No hace falta.
Lo que dice es esto: los dos presidentes firmaron en noviembre una declaración conjunta que reafirma el derecho internacional, la resolución pacífica de los conflictos, la diplomacia feminista y el Acuerdo de París.
“Frente a los conflictos del mundo, los dos países están muy apegados al arreglo pacífico. A la paz. A la solidaridad entre las naciones”. En las Naciones Unidas, Francia y México votan casi igual en el Consejo de Derechos Humanos y en la Asamblea General.
Comparten, además, una iniciativa para limitar el derecho de veto en el Consejo de Seguridad en casos de crímenes de masa.
“Más que nunca, es importante cuando algunos países quieren adoptar la ley del más fuerte. Nosotros creemos en la solidaridad internacional”.
Cultura y bicentenario: arte, danza y memoria
Cuando llega a los festejos del bicentenario en Guadalajara, Borione se ilumina de otra manera. Ya no es la diplomática ni la promotora. Es casi una productora, entusiasmada y detallista.
En el otoño de 2026 llegará una coproducción franco-mexicana con 300 artistas de toda Francia. El plato fuerte para Jalisco será La Horde, el Ballet Nacional de Marsella, con bailarines mexicanos y franceses juntos en escena.
Guadalajara será la primera parada, antes del Festival Cervantino y de la Ciudad de México. También llega Damien Jalet, coreógrafo de renombre internacional, con una exposición en el Museo de Arte de Zapopan.
Códices y simbolismo histórico
En septiembre de este año, antes de todo eso, habrá un foro internacional de investigadores de ambos países dedicado a los códices. Preludio a uno de los momentos más cargados de simbolismo del bicentenario.
El regreso temporal del Códice Azcatitlán, que hoy resguarda la Biblioteca Nacional de Francia, a México en otoño de 2026. A cambio, el Códice Boturini viajará a Francia durante ese mismo periodo.
“Sabemos que es muy importante para los pueblos mexicanos, en particular el pueblo indígena, conocer su historia y tener acceso a los códices”, dice Borione. Lo dice con genuina reverencia. Parece que sabe que hay deudas que no se saldan con una sola entrega, pero que vale la pena empezar a saldar.
Intercambio académico y formación global
La movilidad estudiantil es otro de los capítulos que la embajadora defiende con particular convicción. Cada año se mueven más de tres mil estudiantes entre los dos países, en ambas direcciones.
La Universidad de Guadalajara es una de las más activas en ese intercambio. Hay algo que no siempre se sabe fuera de Francia, dice, y que conviene saber: las universidades públicas francesas son de excelencia y tienen un costo muy bajo porque el Estado francés las financia para todos, sean franceses o extranjeros.
El Colegio Franco Mexicano de Zapopan, con sus mil alumnos trilingües, es la puerta de entrada más natural a ese mundo. El único establecimiento homologado por la Agencia para la Enseñanza del Francés en el Extranjero en todo Jalisco.
“Desde aquí, los alumnos pueden ser recibidos en las más grandes universidades del mundo”.
Diplomacia femenina y percepción de México
Sobre lo que es ser mujer diplomática en un mundo todavía masculino, Borione responde con una calma que es, en sí misma, una forma de poder.
Se siente muy a gusto, dice. México y Francia tienen diplomacias feministas. Cuando llegó hace dos años, había una presidenta de la Cámara de Diputados y del Senado. Ahora hay una presidenta de la República.
“Fui acogida con mucho cariño”. El cariño, agrega, es algo que encuentra mucho en México: la generosidad de la gente, la cortesía, la alegría. “Es una gran lección que puedo tener para el futuro”.
Un mensaje final: alianza y valores compartidos
Al final, cuando se le pide que les diga a los jaliscienses por qué importa Francia hoy, Borione hace una pausa breve.
Luego: “Somos un aliado. Compartimos valores de solidaridad, de igualdad, de respeto al otro. Somos dos países que son puentes entre naciones, entre continentes. Los jaliscienses que vayan a Francia van a estar muy bien acogidos”.
Entonces la sonrisa, que lleva toda la conversación sin apagarse, se afirma un poco más. “Libertad, igualdad, fraternidad. Lo compartimos. Somos pueblos hermanos”.
Doscientos años. Y contando.
JVO