Los inversionistas especializados en adquirir activos en dificultades a precios de ganga identifican la desaceleración del crédito privado como su mejor oportunidad desde la crisis financiera de 2008.
Estos fondos, que suelen invertirse en compañías con malos balances pero con negocios subyacentes viables, en gran medida quedaron al margen desde hace una década mientras los mercados se disparaban, pero ahora apuestan por ganar dinero a partir de las tensiones en el crédito privado.
“La mayor oportunidad desde 2008”, dijo Victor Khosla, fundador de Strategic Value Partners, que administra 21 mil millones de dólares en activos.
Andrew Milgram, fundador de Marblegate Asset Management, dijo:
“No se trata de unos cuantos préstamos incobrables… estamos en este momento levantando un nuevo fondo porque esta es la mayor oportunidad que he visto en mi vida. No podía imaginar que Dios me fuera a sonreír así”.
El crédito privado se ha convertido en una de las principales preocupaciones de Wall Street este año, ya que varios fondos, administrados por firmas como Apollo Global Management, Blackstone y Ares, han enfrentado reembolsos multimillonarios en medio de dudas sobre su exposición a compañías de software que corren el riesgo de verse superadas por la inteligencia artificial (IA).
“Estas salidas de capital alcanzaron un punto crítico, donde todos, sobre una base racional, deben reclamar su dinero de vuelta”, dijo John Aylward, fundador de Sona Asset Management.
“Existe una gran incertidumbre y ventas forzadas, lo que brindará grandes oportunidades que ya estamos viendo”, señaló.
La proporción de préstamos apalancados en Estados Unidos con un índice de cobertura de intereses —una medida de la capacidad de pago de la deuda— inferior al nivel considerado de estrés aumentó más del doble, alcanzando 20 por ciento desde 2019, de acuerdo con un estudio reciente del inversionista en crédito Davidson Kempner.
Al mismo tiempo, cada vez más solicitantes de préstamos optan por aplazar los pagos y aumentar el saldo. Esa combinación lleva a algunos inversionistas y analistas a argumentar que la verdadera tasa de incumplimiento de pago corporativo es mucho mayor que la reportada.
Los inversionistas en empresas en dificultades se irritan cuando se les llama “fondos buitre”, un sobrenombre que cobró fuerza en la década de 1980 para los fondos de cobertura que intervienen cuando las empresas atraviesan dificultades, argumentando que son mucho más sofisticados que los primeros oportunistas del sector.
Muchos ya no son sólo inversionistas en empresas en dificultades, sino que diversificaron sus carteras hacia crédito y acciones de mayor calidad.
Milgram,de Marblegate, comentó que él y su equipo realizan “viajes regionales”, es decir, breves, a ciudades como Cincinnati y Charlotte para captar el estado de ánimo. Invita a banqueros locales a cenas de lujo para saber qué les preocupa.
En los últimos meses, el panorama se ha vuelto cada vez más sombrío. Milgram afirmó que el director de reestructuración de un importante banco regional le comentó que las firmas de capital privado estaban abandonando acuerdos y cediendo empresas de su cartera “a un ritmo alarmante”.
“Nuestro punto de vista es que las situaciones (de crisis) superarán la cantidad de reservas de capital”, dijo David Walch, socio y coadministrador de cartera del gestor de activos King Street, refiriéndose al capital disponible.
Incluso los mayores actores del crédito privado se están preparando para lo peor. El director ejecutivo de Apollo, Marc Rowan, declaró a los inversores en diciembre que necesitaba posicionar a la empresa para ganar dinero “cuando ocurra algo malo”.
No es la primera vez en los últimos tiempos que los inversores en crisis predicen una recesión. Cuando Silicon Valley Bank colapsó en 2023, se generó un rumor similar de que muchas más empresas podrían sucumbir ante la combinación fatal de altas tasas de interés y elevados niveles de deuda.
Sin embargo, esa ola de fracasos nunca se produjo. Un ejecutivo de una importante firma de capital privado afirmó que los inversores en dificultades estaban intentando generar entusiasmo.
“Los gestores de fondos de cobertura… tienen que crear una sensación de ‘la casa se está incendiando, la casa se está incendiando’. Lo que intentan es que los bancos retiren las líneas de crédito. Intentan generar pánico porque, de lo contrario, será como ver secarse la pintura”, añadieron.
Con información de: Sujeet Indap