El ritual republicano marcó la agenda del 1 de diciembre de 2012: Felipe Calderón entregaría la banda presidencial a Enrique Peña Nieto y el PRI regresaba al poder después de doce años de gobiernos panistas. La Ciudad de México se convertiría en un polvorín, y fue blindada para ello.
Mientras los reflectores iluminaban la transición presidencial en el Palacio Legislativo, un operativo de inteligencia policial se desplegó por toda la capital como un juego de ajedrez.
Documentos del extinto Estado Mayor Presidencial y de las otras Secretarías de Seguridad Pública federal y capitalina, de los que MILENIO tiene copias, revelan que los responsables de la seguridad tenían perfectamente identificados y monitoreados a por lo menos 75 grupos considerados como una amenaza para la toma de protesta.
La lista iba desde actores políticos como el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador hasta colectivos anarquistas, ataviados con pasamontañas.
Una pieza clave en la logística fue Manuel Mondragón y Kalb, quien dejó la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, bajo el gobierno de Marcelo Ebrard, y se integró a la Secretaría federal desde donde pudo participar en el diseño del operativo para blindar la capital, además de coordinarse con el Estado Mayor Presidencial, encabezado entonces por el general Roberto Francisco Miranda Moreno, designado meses antes como encargado de la seguridad de Peña Nieto.
Ellos convirtieron la ciudad en un tablero con todos los actores sociales: diputados, sindicatos, campesinos, colectivos anarquistas, víctimas, porras.
Uno de los documentos, un reporte de la Sección Segunda (Inteligencia y Contrainteligencia) del Estado Mayor y dirigido a la Presidencia de la República, muestra el nivel de conocimiento que tenían las autoridades de las protestas masivas previstas en la capital con horas de anticipación, en varios estados e incluso a nivel internacional.
Este informe identifica a 25 organizaciones y colectivos con planes de protesta para ese día. La información recabada no menciona el número de efectivos empleados, pero se blindó para una movilización total de 22 mil 100 personas en puntos estratégicos de la capital, considerando el arribo de más de 7 mil personas en 161 autobuses.
Alerta de colectivos como la llamada Convención Nacional Contra la Imposición, que agrupó al Sindicato Mexicano de Electricistas, la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, el Sindicato Mexicano de Telefonistas (SMT) y Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), además del movimiento #YoSoy132, que planeaba una valla humana frente a la Cámara de Diputados, tomas de casetas y cierres de estaciones del Metro, una pernocta en el Monumento a la Revolución y una marcha hacia el Congreso.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) movilizaría contingentes desde Oaxaca, Michoacán y Guerrero, con un cálculo de 6 mil personas. Y MORENA, encabezado por López Obrador, convocaba a un mitin en el Ángel de la Independencia con una asistencia estimada de 6 mil personas.
El Estado Mayor delineó cuatro puntos críticos: el interior de la Cámara de Diputados, donde se preveían protestas de legisladores de izquierda, mantas, insultos e incluso el uso de láseres contra Peña Nieto, y se ubicaba “entre los más radicales” a entonces legisladores como Aleida Alavez, Socorro Ceseñas, Claudia Bojorquez, José Luis Muñoz Soria, Gisela Mota, Ricardo Monreal, Ricardo Mejía y Manuel Rafael Huerta.
En una de las anotaciones, incluso se alerta:“Existe la posibilidad que al recinto legislativo ingresen simpatizantes de los grupos de izquierda tales como Gerardo Fernández Noroña, quien a través de su actitud radical pueda incitar o generar desmanes al interior del Congreso”.
Al exterior de San Lázaro, se advierte de bloqueos de accesos y obstrucción de rutas presidenciales; en Palacio Nacional, posibles intentos de impedir el acceso del Presidente al Zócalo mediante la llamada “operación hormiga”; y el Campo Marte, donde podían presentarse colectivos de víctimas de la violencia.
En el radar, 47 organizaciones anarquistas
A través de un minucioso análisis de redes, principalmente Facebook, la policía capitalina detectó 47 organizaciones juveniles y una amplia red de distribución de manuales de guerrilla urbana, con instrucciones explícitas para bloquear instituciones, enfrentarse a fuerzas de seguridad y ejecutar actos de violencia.
El informe documenta las estrategias que debían seguir estos grupos radicales que justifican abiertamente la violencia con frases como: "si la violencia es el único camino, no temamos ir por él"
Además, se muestran panfletos digitales en los que se hace un llamado a bloquear “por todos los flancos” los poderes Legislativo, Judicial y Palacio Nacional, autorizando el “secuestro de camiones” y el pasar “por encima de cuerpos de seguridad”.
En estos documentos se detallan instrucciones específicas para llevar equipamiento de defensa (cubrebocas, paliacates, palos, piedras, machetes) y armamento ofensivo como bombas molotov, gas pimienta y explosivos.
Incluso se difundieron manuales de combate contra granaderos. Bajo el título “CONOCE A TU REPRESOR”, se analizaba el equipo de los antimotines y se daban tácticas para neutralizarlos, señalando que “el escudo, aunque impresionante, se puede romper” y recomendando ataques coordinados en grupo contra su “punto débil”.
La inteligencia local detectó 44 organizaciones listas para salir con capucha y petardos. Las posibles amenazas incluían bloqueos masivos, toma de medios de comunicación, uso de palos de escoba, secuestro de unidades para derribar vallas y quema de neumáticos.
Entre la documentación recabada en el informe, aparece un panfleto del grupo denominado Movimiento Alfa – Cruz Negra Anarquista, titulado “¿Te vas a rajar?”, firmado por un supuesto Federich Marx. El documento detalla con precisión técnica la fabricación de cócteles molotov, granadas sonoras y armas no convencionales como arcos y flechas.
La lista refleja un alto nivel de organización, con herramientas para sabotaje vehicular, bloqueo de caminos y coordinación de defensa legal para los detenidos.
101 detenidos, entre menores de edad y nombres falsos
El 1 de diciembre, la jornada cerró con un reporte de 19 páginas que documentaba a 101 personas detenidas, incluidos 11 menores de edad.
El perfil era mayoritariamente joven, estudiantil y popular, con edades entre los 16 y los 30 años. La presencia de estudiantes de la UNAM —de facultades como Filosofía y Letras, Economía y Ciencias Políticas—, del IPN, de la UAM y de varios CCH y vocacionales.
Aunque el censo también incluía obreros, carpinteros, un diseñador gráfico, un músico, una licenciada en cine, un taquero, un vendedor de artesanías y un bolero en situación de calle. Algunos usaban alias, como el de un joven de 17 años registrado como “Arlequín Chispoy Anarquista”. La mayoría de los domicilios se concentraban en Gustavo A. Madero, Iztapalapa y municipios mexiquenses como Ecatepec y Nezahualcóyotl.
Sus nombres, sus direcciones y fotografías quedaron en los registros policiales de ese día y muestra una labor de inteligencia implementada por los gobiernos federal y capitalino de aquel 1-D.
CHZ