La resignación llegó para Ismael El Mayo Zambada a sus 76 años. Aquel 25 de julio de 2024, luego de poner un pie en territorio estadunidense, el cofundador del Cártel de Sinaloa sabía que su futuro estaba definido: no volvería a recuperar su libertad jamás. Si bien la traición y el secuestro del que fue objetivo a manos de Joaquín Guzmán López motivaron un intento de solicitud de extradición a México, el tiempo se agotó y su proceso judicial en la Corte de Brooklyn arrancó.
Bajo la dirección del abogado Frank Pérez, la estrategia legal del Mayo Zambada no titubeó. Un año y un mes después de su arresto a manos de agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), el también llamado Señor del Sombrero admitió ante el juez Brian Cogan haber encabezado al Cártel de Sinaloa desde 1989 y hasta 2024.
Con el acuerdo de culpabilidad firmado, Ismael Zambada García admitió su rendición ante autoridades estadunidenses. Además de precisar que no se convertiría en colaborador y con la latente posibilidad de pasar el resto de sus días en prisión, a escasos días de que le sea dictada su sentencia, el Mayo Zambada lanzó su último 'avemaría'.
A través de un memorándum, su abogado Frank Pérez solicitó que su cliente no sea enviado a una prisión de máxima seguridad como la temida ADX Florence, aquella prisión que alberga a algunos de los líderes del narcotráfico mexicanos bajo medidas altamente restrictivas y, a consideración de sus defensores legales, hasta violatorias a sus derechos humanos.
La petición del Mayo Zambada
Ismael Zambada García es consciente de las consecuencias de sus actos. Desde su declaración de culpabilidad y hasta el reciente memorándum de sentencia promovido por su abogado, el cofundador del Cártel de Sinaloa reconoce el daño que tanto él como su organización delictiva causaron y con ello llegó la resignación.
A sabiendas de que se le dictará una sentencia de cadena perpetua, El Mayo busca cumplirla en algún centro penitenciario que cuente con las condiciones necesarias para atender las múltiples afectaciones médicas que padece a sus 76 años de edad.
“La solicitud aquí formulada es que, dentro de sus facultades y discreción, este Tribunal recomiende la designación de un centro penitenciario federal (BOP) debidamente equipado para atender la necesidad de tratamiento médico del acusado, como FMC Butner, FMC Rochester, MCFP Springfield o un centro médico o administrativo seguro similar dentro del BOP, sujeto en todos los aspectos a la clasificación de seguridad y la autoridad de designación del BOP”, se lee en el memorándum de sentencia formulado por Frank Pérez y enviado al juez Brian Cogan.
Aunque las enfermedades que merman la salud del cofundador del Cártel de Sinaloa no fueron reveladas en dicho documento, a lo largo de 12 páginas su defensa legal presentó una serie de argumentos cuyo objetivo es evitar que El Mayo Zambada tenga el mismo desafortunado destino que su ex socio y coacusado, Joaquín Guzmán Loera, quien tras un juicio de once semanas fue sentenciado a pasar el resto de sus días en ADX Florence.
Si bien la trayectoria criminal de ambos capos sinaloenses es similar, el abogado Frank Pérez precisó que, a diferencia de El Chapo, Ismael Zambada García no ha sido desafiante ni ha luchado contra el sistema de ninguna manera, incluso cuando se le mantuvo bajo medidas restrictivas que contemplaban un aislamiento total las 24 horas del día. Asimismo, se argumentó que con la decisión de declararse culpable, El Mayo “benefició al sistema al reducir la acumulación de casos en la justicia”.
“No solicitamos una instalación de baja seguridad ni un trato especial. Si la Oficina Federal de Prisiones (BOP) determina que el perfil de seguridad del Sr. Zambada requiere un entorno médico o administrativo seguro, está dentro de sus facultades. Sin embargo, el aspecto médico no debe pasarse por alto simplemente porque las acusaciones presentadas por el acusado sean graves”, precisó el litigante Frank Pérez en el memorándum enviado al juez Brian Cogan.
En caso de que el juez Brian Cogan determine que Ismael Zambada García merece una condena igual de rígida que la de Joaquín Guzmán Loera, el Señor del Sombrero podría convertirse en el siguiente habitante de ADX Florence, una prisión que además de tener la reputación de doblegar a narcotraficantes mexicanos, también se ha convertido en referencia de la crudeza del sistema penitenciario y judicial estadunidense.
¿Cómo es ADX Florence?
El 11 de julio de 2015 un escurridizo Chapo Guzmán se le escapó de las manos a autoridades mexicanas. A través de un túnel subterráneo que conectaba su celda con terreno baldío en el Estado de México, el cofundador del Cártel de Sinaloa burló la seguridad del Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO) No. 1 considerada, hasta entonces, como el penal más restrictivo de México.
La laxa seguridad del también llamado Penal del Altiplano contrasta abismalmente con la prisión que ha sido hogar de El Chapo después de haber sido condenado en 2019: ADX Florence. Conocida también como SuperMax o El Alcatraz de las Montañas Rocosas dicha cárcel se ha convertido en la mayor pesadilla para sus internos, incluido Joaquín Guzmán Loera, quien a través de más de una decena de cartas ha presentado múltiples quejas al juez Brian Cogan por el confinamiento al que ha sido sometido.
el dato...Los ‘narcos’ mexicanos recluidos en ADX Florence
Además de 'El Chapo' Guzmán, la SuperMax tiene como inquilinos a otros capos notorios del hampa mexicano entre los que destacan Rubén Oseguera González alias El Menchito -hijo del recién abatido fundador del CJNG-; Alfredo Beltrán Leyva, alias El Mochomo y hasta el ex Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.
No es para menos pues ADX Florence está diseñada para quebrar a los más despiadados criminales. Incrustada en las árdidas planicies del sur de Colorado, la prisión se caracteriza por el estricto régimen de aislamiento aplicado a sus internos. En su interior: celdas de concreto insonorizadas de aproximadamente 2.1 por 3.6 metros.
De acuerdo con descripciones sobre el centro penitenciario recopiladas por el periodista Diego Salcedo para MILENIO, las celdas cuentan únicamente con una cama, un escritorio y un taburete, todo fundido en concreto para evitar que cualquier cosa pueda ser utilizada como arma o que sea móvil. Adicionalmente cuenta con un inodoro y un lavabo de acero sin grifos convencionales en miras de evitar la fabricación de cualquier artefacto.
Otra características del interior de dicha prisión es que las celdas cuentan únicamente una ventana de aproximadamente 106 por 10 centímetros que permite el mínimo paso de luz natural pero que impide ver a los internos más allá. ¿El objetivo? Evitar que los reclusos se orienten y que vean otras partes de la prisión o las montañas, lo que refuerza la sensación de aislamiento y desorientación.
La SuperMax de Colorado la han convertido en objetivo de múltiples denuncias por parte de organizaciones de derechos humanos por los estragos que sus condiciones han tenido en la salud mental de algunos internos los cuales van desde psicosis, depresión severa, alucinaciones, comportamientos autolesivos y hasta intentos de suicidio.
El mensaje es claro: el objetivo de dicha prisión no es la reinserción social sino el castigo. El factor se ha convertido en referente del sistema judicial estadounidense, aquel que no cree en las segundas oportunidades.
"En Estados Unidos te meten a la cárcel y efectivamente se acabó la comunicación. Por eso se establece que es violatorio de derechos humanos pero, reitero, Estados Unidos en ese sentido me parece que sí es violatorio pero es congruente ¿no? 'Yo te di todo para que no cayeras aquí, caes aquí y no hay segundas oportunidades, no hay un trato light, no tienes control sobre el penal, no te manejas como tú quieras y pierdes todos tus derechos’. Obviamente la gente que es privada de su libertad en Estados Unidos efectivamente deja de provocarle un daño a su sociedad porque los aíslan de manera absoluta", explicó a MILENIO sobre el sistema penitenciario estadunidense el Dr. Virgilio Tanús, especialista en derecho penal.
Tomando en cuenta el funcionamiento del sistema penitenciario estadunidense, desde la llegada a Estados Unidos del Mayo Zambada su abogado Frank Pérez ha buscado una sola cosa: evitar la ADX Florence. Si bien es posible que al cofundador del Cártel de Sinaloa se le impongan las Medidas Administrativas Especiales (SAMs) por las que más de un interno ha presentado quejas, el éxito de su estrategia legal radica en que al cofundador del Cártel de Sinaloa se le permita cumplir su sentencia en una prisión donde sean atendidos sus padecimientos de salud.
El lunes 20 de julio en la Corte de Brooklyn el juez Brian Cogan tomará la decisión que definirá el futuro de El Mayo Zambada, aquel capo que pasó décadas escabulléndose entre las montañas de la Sierra Madre Occidental hasta que una traición logró lo que ninguna otra autoridad pudo en el pasado: atraparlo.
ATJ