La discreción que Ismael El Mayo Zambada inculcó a sus socios y subordinados encontró un punto de quiebre luego de que su hijo, Vicente Zambada Niebla, fuera extraditado a Estados Unidos en 2010. Ante la justicia estadounidense, El Vicentillo tenía solo dos caminos: cooperar o ser condenado a pasar un prolongado tiempo en prisión.
Haber llegado a un acuerdo de culpabilidad y de colaboración con la fiscalía no sólo le valió ser tildado de traidor dentro de las filas del Cártel de Sinaloa sino que también puso en la mira de autoridades a colaboradores y miembros de Los Mayos que, hasta entonces, habían procurado mantener un bajo perfil tal fue el caso de Juan José Ponce Félix, alias El Ruso.
De acuerdo con información que El Vicentillo plasmó en una serie de cartas enviadas a la periodista de investigación Anabel Hernández, en aquellos años El Ruso se desempeñaba como un aliado de relevancia en Sonoyta, Sonora para uno de los principales lugartenientes de su padre: Gonzalo Inzunza Inzunza, alias Macho Prieto.
Si bien aseguró conocer únicamente el alias de dicho operador, su declaración fue clave para que agencias de seguridad estadounidenses emprendieran una investigación que permitió ponerle nombre y rostro a aquel hombre que, tras la caída de su mentor, asumió el liderazgo de una célula criminal que no sólo se ha convertido en el brazo armado más importante de Los Mayos sino que también se ha visto involucrada en grandes operaciones de tráfico de drogas al país vecino.
El ascenso de El Ruso
La cercanía que Juan José Ponce Félix tuvo con el Macho Prieto le permitió no sólo aprender las claves de su lucrativo negocio sino también consolidar su influencia en diversos municipios donde fue desplegado. Si bien la presencia de El Ruso también fue documentada en Sinaloa, tras una serie de rencillas que sostuvo con Los Chapitos -específicamente con su otrora jefe de seguridad Néstor Isidro Pérez Salas-, el operador de Los Mayos fue enviado a Baja California.
En dicho estado se dio a la tarea de encabezar no sólo a un grupo de pistoleros cuyo objetivo era arrebatarle el control de plazas clave a organizaciones rivales como los mismos hijos de Joaquín Guzmán Loera o remanentes de los Arellano Félix, sino también mantener bajo su influencia algunos de los corredores fronterizos clave para el trasiego de drogas a Estados Unidos.
"Según la DEA, en 2012, Ponce Félix trabajó para Zambada García liderando una flota de sicarios del cártel que participaron en actos de secuestro, toma de rehenes, tortura y asesinato en beneficio de los intereses del cártel en un rancho de su propiedad en Culiacán. Años después, Ponce Félix se dio a conocer como el líder de 'Los Rusos', un grupo conocido como el brazo armado del Cártel de Sinaloa leal a Zambada García", describe el Departamento de Estado sobre el operador de El Mayo.
Para 2015 El Ruso ya había sido acusado formalmente ante una corte federal del Distrito Sur de California al ser identificado como el líder de un grupo de sicarios, así como por el dominio criminal que alcanzó en Baja California y que permitió fortalecer las operaciones de narcotráfico de Los Mayos hacia Estados Unidos.
En el expediente judicial contra Juan José Ponce Félix: fentanilo, metanfetamina, cocaína y heroína además de tráfico de armas. Su amplia trayectoria criminal ha llevado al Departamento de Estado a ofrecer una recompensa de hasta 5 millones de dólares por información que conduzca a su captura, no obstante, hasta el momento en el que se escribe esta nota El Ruso continúa prófugo y encabezando actividades delictivas junto a otro cabecilla de su brazo armado.
¿Quién es El P1, mano derecha de El Ruso?
Para alcanzar la posición que tiene dentro del organigrama criminal de Los Mayos, Juan José Ponce Félix ha contado con colaboradores clave. Uno de ellos es precisamente Cipriano Alfonso Peralta Cázares. Al igual que El Ruso, el también llamado P1 o Ponchito de la Lima formó parte de las filas del Macho Prieto, no obstante, su historial criminal ya había comenzado años atrás.
Información recopilada por Vivienne Hearst -antigua colaboradora del medio especializado Borderland Beat- refiere que El P1 forma parte de un clan familiar que desde la década de los noventa conformó una red de distribución de drogas que operaba para el Cártel de Sinaloa en California. Aunque son oriundos de Sinaloa, Cipriano y sus hermanos Jesús y Luis Carlos Peralta Cázares -mejor conocidos como El Gil y El Capo respectivamente- también se involucraron en dichas actividades criminales luego de que se mudaran junto a su familia a Los Ángeles.
Diversos episodios fueron propiciando una cercanía estrecha entre El P1 y la familia Zambada hasta que, en 2010, tras ser arrestado en Estados Unidos y procesado por delitos menores relacionados con drogas, Cipriano Peralta Cázares regresó a México. Fue entonces cuando conoció a Gonzalo Inzunza Inzunza, el Macho Prieto.
Tras el abatimiento de su mentor en diciembre de 2013, El P1 y El Ruso cerraron filas para mantener bajo influencia de Los Mayos corredores fronterizos clave y plazas clave de Baja California como, por ejemplo, Mexicali. Su ascenso los llevó a protagonizar rencillas con otras células criminales locales como Los Garibay, quienes buscaban consolidar su propio poderío en el estado.
Los Rusos en Baja California
Con Cipriano Alfonso Peralta Cázares como jefe de sicarios y Juan José Ponce Félix como operador logístico, Los Rusos hicieron del Valle de Mexicali su bastión. Enfrentamientos armados, agresiones a agentes de seguridad, desapariciones, secuestros, homicidios y extorsiones comenzaron a formar parte de su portafolio criminal, lo que los catapultó al radar de autoridades de ambos lados de la frontera.
Un análisis publicado por el semanario ZETA Tijuana describe que, para 2020, el brazo armado de Los Mayos se apoderó de diversas economías criminales en Baja California, desde el tráfico de drogas y personas y hasta las tarifas impuestas al narcomenudeo, las máquinas tragamonedas, préstamos usureros y la venta de alcohol. Al tiempo, buscaron que células delictivas locales se sumaran a sus filas y establecieron acuerdos con otros operadores de la facción históricamente asentados en el estado como lo son los hermanos Arzate García.
De frente a la disputa que estalló en septiembre de 2024 entre Mayos y Chapitos en Sinaloa, Los Rusos se han consolidado como aliados clave para Ismael Zambada Sicairos, alias El Mayito Flaco, al aumentar su estado de fuerza a través del suministro de recursos y personal para el combate que se libra en distintas zonas del estado.
Así como Los Ántrax algún día resguardaron el imperio del Mayo Zambada de los Beltrán Leyva, es ahora el brazo armado comandado por el P1 y El Ruso el encargado de aventajar a Los Mayos, un rol que siguen desempeñando incluso con autoridades mexicanas y estadounidenses siguiendo de cerca sus pasos.
ATJ