El conflicto que inició hace casi dos años entre las dos facciones más poderosas del Cártel de Sinaloa llegó al sur del estado. Municipios que anteriormente únicamente eran de tránsito para pistoleros o cargamentos, se han vuelto escenario de enfrentamientos armados y jornadas de violencia que han dejado a la población civil en medio del fuego, tal y como ocurrió el último mes en Escuinapa.
Si bien el presagio del estallido de la violencia en dicha zona de Sinaloa llegó el 2 de junio con el arresto de Gabriel Nicolás Martínez Larios -alias el Gabito o El 80-, meses atrás diversos episodios comenzaron a dar cuenta no sólo de la expansión de la pugna que Los Chapitos y Los Mayos sostenían en Culiacán sino también de un reacomodo criminal en la región.
Durante los primeros meses de la guerra intestina del Cártel de Sinaloa, el sur del estado cobró relevancia como corredor logístico y zona de contención para los representantes que cada una de las escisiones en pugna tenía en municipios como Escuinapa, Rosario, Concordia, San Ignacio y hasta Mazatlán.
Aunque entonces las zonas de choque se concentraban en la capital sinaloense, poco a poco, los enfrentamientos armados entre grupos rivales y los operativos desplegados por el Gabinete de Seguridad se fueron propagando en el sur, dejando a su paso jornadas de violencia pero también el arresto de operadores criminales de mediano y alto rango.
A dicho panorama se sumó que, por su cercanía a Nayarit, la región se convirtió en un punto clave para el avance de organizaciones delictivas foráneas pero en específico de una que, además, estableció una alianza estratégica con Los Chapitos: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El avance de la alianza CJNG-IAG
Tan sólo un mes después de que Los Mayos declararan la guerra a Los Chapitos como represalia por la traición de Joaquín Guzmán López que llevó a Ismael El Mayo Zambada a manos de autoridades estadounidenses, un peculiar rumor comenzó a surgir en el hampa mexicano.
La versión sugería que los hijos de El Chapo habían establecido un acuerdo con el también llamado cártel de las cuatro letras, la misma organización criminal fundada por Nemesio Oseguera Cervantes -El Mencho- que estuvo detrás del secuestro de al menos dos de los hermanos Guzmán en 2016 en Puerto Vallarta, Jalisco.
La aguerrida rivalidad que el cártel jalisciense y el sinaloense sostenían hacía impensable dicha coalición con Los Chapitos, no obstante, sería cuestión de tiempo para que fuera revelada. Fuentes consultadas por los periodistas Luis Chaparro y Óscar Balderas en su momento revelaron que la alianza tenía un fin estratégico. Por un lado, el CJNG proveería de recursos y entrenamiento a integrantes de dicha facción del Cártel de Sinaloa, así como de protección a los hermanos Iván y Jesús Alfredo Guzmán Salazar.
Adicionalmente, la organización criminal del Mencho ayudaría en el combate contra La Mayiza. A cambio, los también llamados Menores acordaron compartir rutas de trasiego de drogas, infraestructura y contactos, además de que les cederían el control de los territorios que ganándole al heredero de Ismael El Mayo Zambada.
Fue así como el CJNG comenzó a infiltrarse en Sinaloa, siendo Escuinapa el municipio predilecto para hacerlo. La cercanía con Nayarit fue la clave pues, hasta antes de su arresto, el estado se consolidó como el principal centro de operaciones de Audias Flores Silva alias El Jardinero, uno de los líderes regionales de mayor envergadura del cártel jalisciense.
Las huellas de la alianza comenzaron a visibilizarse tanto en el aseguramiento de equipo táctico que llevaban inscritas las iniciales CJNG-IAG o símbolos distintivos de ambos grupos criminales como, por ejemplo, la pizza de Los Chapitos o el gallo alusivo a Nemesio Oseguera Cervantes.
En ese mismo sentido, autoridades aseguraron dos campamentos del cártel jalisciense en Escuinapa. Fue en diciembre de 2025 cuando durante la intervención de fuerzas federales se aseguraron artefactos explosivos improvisados, cargadores, cartuchos, baterías y múltiple equipo táctico.
De acuerdo con información difundida por el periodista Xavier Jiménez para MILENIO, dichos sitios ya eran utilizados por el CJNG como campos para adiestrar a miembros de la facción del Cártel de Sinaloa que encabezan los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán.
Al tiempo que autoridades desplegaron personal de las Fuerzas Armadas para intentar frenar el avance de la organización del Mencho en Sinaloa, sus integrantes se encargaron de anunciar su llegada al estado a través de múltiples publicaciones en redes sociales donde se les apreciaba transitar por la sierra de Escuinapa. Foto tras foto y video tras video, el material no sólo daba cuenta de la alianza sino que también exhibía su cercanía con el jefe de plaza de Los Chapitos en dicho municipio: Misael Guerrero Pérez, alias el Güero Pink.
Recientemente, el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, confirmó la existencia de la alianza entre los hijos del Chapo y El Mencho, no obstante, aseguró que no contaban con indicios de que ésta se mantuviera tras el abatimiento del líder del cártel de las cuatro letras ocurrido en febrero de 2026 en Tapalpa, Jalisco.
La jornada de violencia en Escuinapa
Las piezas del tablero criminal en Sinaloa se sacudieron en junio de 2026. La caída de El Gabito, sumado a los rumores sobre una ruptura entre Los Chapitos y otro operador criminal identificado como René Bastidas Mercado, alias El 00, dejaron el sur del estado como un terreno óptimo para el avance de las tropas de Los Mayos.
Uno de los municipios en resentir dicho reacomodo fue precisamente Escuinapa, donde se desató una jornada de violencia que dejó a su paso enfrentamientos armados, vehículos incendiados, agresiones a agentes de seguridad e, incluso, víctimas colaterales.
Por ejemplo, el 9 de junio una adolescente que era trasladada de emergencia a un hospital por una picadura de alacrán murió junto a su tío al quedar en medio de una balacera que grupos armados desataron en diversos puntos de la cabecera municipal.
Al hecho se sumaron agresiones con armas de fuego a establecimientos, casas y bienes materiales que presagiaban la caída de un operador clave más de Los Chapitos: el Güero Pink.
El arresto del Güero Pink
El nombre de Misael Guerrero Pérez se sumó al listado de alfiles clave que los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán han perdido a lo largo de la disputa que sostienen con Los Mayos. Fue la tarde del pasado 25 de junio cuando trascendió la información que posteriormente confirmó el Gabinete de Seguridad.
A través de sus canales oficiales de comunicación oficiales se detalló que el también llamado Güero Pink fue arrestado por elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, así como de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana durante un operativo que desató enfrentamientos armados, bloqueos carreteros y el incendio de vehículos en distintos puntos del municipio.
Autoridades lo identificaron como jefe regional de Los Chapitos vinculado a múltiples secuestros y homicidios en la entidad. Adicionalmente, se le señala de estar presuntamente involucrado en casos como la privación de la libertad y posterior asesinato de un grupo de mineros en Concordia, así como el secuestro de turistas provenientes del Estado de México en Mazatlán, según da cuenta información obtenida por el periodista Manuel Aceves para MILENIO.
La caída del Güero Pink, sumada a la del Gabito, reduce la capacidad operativa de la facción de los hijos del Chapo Guzmán en una región que es estratégica no sólo para sus operaciones vinculadas al tráfico de drogas sino también para conservar su influencia territorial en el estado que vio nacer, crecer e implosionar al Cártel de Sinaloa.
ATJ