Policía
  • Ni Amazon lo salvó: el sicario del caso Camarena que intentó salir de prisión usando una serie de streaming y teoría de la CIA

  • El argumento central de Vásquez era el asesinato del agente Camarena, ocurrido una semana después de los crímenes en el restaurante La Langosta.
El caso de Kiki Camarena llegó hasta series de televisión y teorías conspirativas.

Un documental de Amazon Studios, las memorias de un ex agente de la Agencia antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) y una teoría que involucra a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con los Contras nicaragüenses, fueron las tres cartas que Javier Vásquez Velasco, uno de los participantes en una serie de crímenes involucrados en el caso del agente Enrique Kiki Camarena, jugó en su última apuesta legal para salir de prisión tras 35 años de doble cadena perpetua.

MILENIO revisó la resolución del expediente 21-71430 que revela que el 2 de abril, el Noveno Circuito de Apelaciones de Estados Unidos dictaminó que las supuestas evidencias no satisfacían los requisitos legales para reabrir el caso y cerró definitivamente la puerta para el último acusado del caso Camarena, ocurrido en 1985.

El panel de tres jueces conformado por Danny J. Boggs, Michelle Taryn Friedland y Daniel Aaron Bress consideró que ninguna de las llamadas “pruebas nuevas” que presentó Vásquez, demuestra su inocencia en dos asesinatos que cometió el 30 de enero de 1985 en el restaurante La Langosta, de Guadalajara, Jalisco. Más aún, las autoridades encontraron que las tres fuentes se contradicen entre sí.

El argumento central de Vásquez era el siguiente: el asesinato del agente Camarena, ocurrido una semana después de los crímenes en La Langosta, no fue una represalia del Cártel de Guadalajara contra la DEA, sino parte de una conspiración más oscura.

Móvil del asesinato de Kiki Camarena

Según el documental El último narco (The Last Narc), producido por Amazon Studios en 2020, y las memorias del ex agente Héctor Berellez publicadas ese mismo año –The Last Narc, a Memoir by the DEA’s Most Notorius Agent–, Camarena fue asesinado porque descubrió cuentas bancarias que vinculaban a Rafael Caro Quintero y a los Contras con funcionarios estadunidenses.

En otras palabras: la CIA habría estado detrás del asesinato de su propio agente, Kiki Camarena. Si eso era cierto, argumentó Vásquez, la teoría del gobierno que lo llevó a prisión respecto de que todos los crímenes de esa época fueron parte de una represalia del Cártel de Guadalajara –entonces encabezado por Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto– contra la DEA, se derrumbaba, y con ella, su condena.

La CIA, Amazon Studios y Nicaragüenses se intentaron usar como apuesta legal en caso Camarena.
Caro Quintero se encuentra actualmente en proceso en EU por el caos de Kiki Camarena. | Foto: Especial

El tribunal desestimó la defensa de Manuel Vázquez y los jueces señalaron que, incluso aceptando esa teoría como válida, ni el documental ni el libro del ex agente Berellez cuestionan lo que ocurrió en La Langosta esa noche de enero de 1985, ni la participación de Vásquez en ello.

Además, encontraron una contradicción que terminó por hundir la estrategia: la tercera fuente que presentó Vásquez tacha de poco confiables a los informantes que Berellez reclutó para su investigación. Pero el documental de Amazon, la pieza central del argumento de Vásquez, se apoya precisamente en esos mismos informantes. En pocas palabras: sus propias pruebas se desacreditan entre sí.

“Debe hacer algo más que argumentar que la nueva evidencia podría haber llevado al tribunal a resolver diferente las mociones del juicio”, señaló la resolución a la que tuvo acceso este diario.

Sicario de caso Camarena solicita revertir su cadena perpetua con teorías conspirativas.
Ex sicario en caso Camarena intenta utilizar conspiraciones y teorías para conseguir su libertad. | Foto: Especial

Una noche en La Langosta: ¿Qué pasó en 1985?

Para entender por qué Javier Vásquez Velazco lleva 35 años peleando su condena, hay que remontarse a aquella noche de enero de 1985 en Guadalajara. En el restaurante La Langosta se habían reunido figuras clave del Cártel de Guadalajara como lo eran Rafael Caro Quintero, Don Neto y varios de sus guardaespaldas, entre ellos Vásquez.

Esa noche, a las 19:00 horas, dos turistas estadunidenses, John Walker y Alberto Radelat, entraron al restaurante. Walker era un escritor norteamericano que vivía en Guadalajara y trabajaba en una novela mientras que Radelat, fotógrafo, había viajado desde Estados Unidos en diciembre para visitarlo.

Ninguno de los dos tenía ninguna relación con la DEA pero uno llevaba una cámara fotográfica y un sombrero de lona al estilo militar, suficiente para despertar las sospechas de un cártel que en ese momento vivía una paranoia creciente.

La DEA acababa de destruir cargamentos por un valor cercano a los 5 mil millones de dólares entre Zacatecas y Chihuahua, y los narcotraficantes estaban convencidos de que tenían infiltrados en todas partes.

Lo que siguió fue brutal. Unos 15 miembros del cártel se abalanzaron sobre los dos hombres, los golpearon con puños y pistolas, y los arrastraron hacia un cuarto de almacenamiento en la parte trasera del restaurante. Ahí continuó la tortura con picahielos.

Uno de los dos estadunidenses, desesperado por detener los golpes, terminó confesando que eran policías. Y aunque no era verdad fueron asesinados en un campo en las afueras de Guadalajara.

La participación de Vásquez Velasco, según los testimonios presentados en el juicio, consistió en ayudar a cargar y golpear a los turistas durante el secuestro. Una semana después, el agente Kiki Camarena fue secuestrado a unas cuadras del consulado estadunidense y corrió con la misma suerte.

Javier Vásquez Velasco solicita revertir su cadenas perpetua por supuestas conspiraciones.
Kiki Camarena estaba en una misión para investigar a los líderes del Cártel de Guadalajara, entre ellos Félix Gallardo. | Foto: Especial

La condena que resistió todo

Vásquez fue declarado culpable el 6 de agosto de 1990 tras un juicio de 44 días. El 23 de mayo de 1991 fue sentenciado a dos cadenas perpetuas consecutivas. El caso en su contra descansaba sobre cuatro pilares que, a lo largo de 35 años de litigio, ninguno de sus intentos logró derrumbar.

El primero fue el testimonio de Héctor Cervantes Santos, jefe de seguridad en la casa de seguridad del cártel conocida como La Quinta, quien vio a Vásquez salir esa noche rumbo a La Langosta y escuchó de primera mano lo que había ocurrido cuando regresaron.

El segundo fue Enrique Plascencia Aguilar, quien identificó físicamente a Vásquez al participar en las golpizas desde el restaurante.

El tercero fue el propio Vásquez: en una entrevista grabada de tres horas con el agente de la DEA Abel Reynoso, admitió conocer los detalles exactos de lo ocurrido esa noche, haber trabajado para el cártel, cargado camiones con mariguana en Zacatecas y socializar con Caro Quintero y Fonseca Carrillo.

El cuarto fue su propia esposa, Estella Fuentes, quien desmintió desde el estrado la coartada que él mismo había intentado fabricar en una carta que le envió en 1989, en la que afirmaba que ambos habían estado juntos en México entre el 23 de enero y el 7 de febrero de 1985. Fuentes testificó que ella había regresado a Texas el 2 de enero.

Desde su condena, Vásquez no ha dejado de buscar una salida. En 1997 presentó su primera petición de hábeas corpus –recurso jurídico para garantizar la libertad e integridad personal de un recluso–, argumentando que Cervantes Santos, el jefe de seguridad de La Quinta, había dado un testimonio falso y que el gobierno había ocultado evidencia.

Fue negada en 1999 después de una audiencia de dos días en la que el propio Cervantes apareció, retiró su retractación y reafirmó todo lo que había dicho en el juicio original.

En 2014, Vásquez intentó de nuevo con una moción que argumentaba fraude al tribunal, rechazada por plantear los mismos argumentos que en 1997.

En 2016 presentó una segunda petición de hábeas corpus basada en el testimonio del perito del FBI Michael Malone, quien había dado declaraciones falsas en varios casos y habría contaminado su juicio.

Esa también fue negada, en 2019, porque Malone testificó sobre evidencia forense relacionada con el lugar donde fue asesinado Camarena, no con los crímenes de La Langosta.

En 2021, MILENIO dio a conocer que el recluso lo intentó una vez más con una moción que un juez de distrito bloqueó en mayo de 2024, al determinar que era simplemente otro hábeas corpus disfrazado que requería autorización previa del Noveno Circuito, la cual fue negada el 2 de abril.

Kiki Camarena
Kiki Camarena, ex agente de la DEA asesinado por el Cártel de Guadalajara.

Atrapado sin salida: la caída de Javier Vásquez Velasco

Con esta resolución, las opciones de Vásquez Velasco se reducen a casi nada. El tribunal fue lapidario en su conclusión: “Vasquez fails to satisfy the statutory requirements”, es decir que el hombre no cumplía con los requisitos legales.

Además, cerró el caso con dos palabras que resumen 35 años de intentos fallidos: “Authorization DENIED”. Denegada. La única otra vía sería una gracia presidencial o conmutación de pena, una decisión política que ninguna administración estadounidense ha mostrado el menor interés en considerar.

La resolución del Noveno Circuito llegó apenas días después de que Rafael Caro Quintero fuera extraditado a Estados Unidos el 27 de febrero de 2025, en un operativo discreto desde el penal de máxima seguridad El Altiplano, donde estaba recluido tras su recaptura en julio de 2022, junto a otros 28 narcotraficantes.

El mismo hombre que cuatro décadas atrás ordenó los crímenes que llevaron a Vásquez a prisión está ahora siendo juzgado en la corte federal del Distrito Este de Nueva York, en Brooklyn, donde se declaró no culpable de los cargos en su contra, entre los que destacan el secuestro, tortura y asesinato del agente Kiki Camarena y del piloto mexicano Alfredo Zavala.

Rafael Caro Quintero permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, la misma prisión donde está detenido Ismael El Mayo Zambada. La Fiscalía determinó que no buscará la pena de muerte, aunque de ser hallado culpable, Caro Quintero pasaría el resto de sus días tras las rejas. Mientras el jefe espera juicio, su sicario ya lleva 35 años cumpliendo su propia condena.

RM

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Laura Sánchez Ley
  • Laura Sánchez Ley
  • Es periodista independiente que escribe sobre archivos y expedientes clasificados. Autora del libro Aburto. Testimonios desde Almoloya, el infierno de hielo (Penguin Random House, 2022).
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