M+.- Antes de la guerra, el Cártel de Sinaloa reclutaba jóvenes como halcones por un salario de entre $200 y $400 dólares al mes. Era un trabajo de bajo riesgo. Los capos vigilaban las calles, informaban sobre los movimientos de los "pixelados verdes" o los "grises" —el Ejército y la policía—. No eran protagonistas.
La guerra lo cambió todo. Dos años después de que un hijo de Joaquín El Chapo Guzmán entregara a Ismael El Mayo Zambada a las autoridades estadunidenses —y se desatara una lucha por el control de la plaza— , los jóvenes se vieron obligados a convertirse en sicarios.
Tomaron un arma, a pesar de no tener adiestramiento. Los menores de 28 años representan el 40 por ciento de los homicidios y la mitad de las personas desaparecidas en Sinaloa.
El dato se desprende del informe La guerra de los herederos en Sinaloa, publicado este martes por International Crisis Group, que documenta, con cifras oficiales, recorridos de campo, notas de prensa y más de 50 entrevistas realizadas entre junio de 2025 y mayo de 2026 con funcionarios, activistas, víctimas, residentes, periodistas y académicos, así como diplomáticos extranjeros, cómo se ha modificado la dinámica social y económica de Sinaloa.
Factores que facilitan el reclutamiento de menores
De manera particular, el documento de la organización no gubernamental internacional — con sedes en Bruselas, Washington D.C., Nueva York y Londres— encuentra focos rojos que afectan directamente a niños, adolescentes y jóvenes adultos.
Hace énfasis en centros de rehabilitación que operan como "oficinas de reclutamiento para el crimen organizado", en el centro de detención juvenil de Sinaloa —que nunca antes había albergado a más de diez reclusos a la vez y ahora alberga a docenas— y en centros de justicia adolescente topados, donde las audiencias suceden una tras otra, la mayoría relacionadas con drogas o armas.
Entre las cifras que evidencian el problema, se menciona en el último año: 55 menores de edad asesinados; imputaciones a 52 menores de edad por diversos delitos, entre ellos tráfico de drogas, porte de armas o posesión de estupefacientes; y casi 450 jóvenes de entre 18 y 28 años muertos. La cifra de desaparecidos, mientras tanto, no cesa.
La ONG también analiza la respuesta gubernamental, que se concentró en el despliegue militar en la frontera, en la extradición de 92 narcotraficantes en operaciones aceleradas y la detención de objetivos prioritarios y generadores de violencia.
Sin embargo, advierte que la estrategia de "descabezamiento" que exige Washington —capturar o matar líderes— ha demostrado ser un factor que exacerba la fragmentación y la violencia, tal como ocurrió con la entrega de El Mayo, que desencadenó la guerra actual.
Presión de EU para frenar cárteles de la droga
A pesar de oponerse a la presencia de tropas estadunidenses en territorio mexicano, la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta una creciente presión de Donald Trump, que ha utilizado un arsenal de amenazas —aranceles, designación de cárteles como organizaciones terroristas y la insistente posibilidad de una intervención militar— para forzar a México a endurecer su lucha contra el narcotráfico.
El informe también señala que agentes de inteligencia estadunidenses podrían haber participado en misiones letales y no letales en México "sin el conocimiento del gobierno de Sheinbaum".
El documento subraya que una intervención militar unilateral "tendría consecuencias nefastas para la estabilidad del país" y podría obligar a México a reducir drásticamente la cooperación bilateral, debilitando los esfuerzos conjuntos contra el narcotráfico.
Mientras los jóvenes mueren o son reclutados, el negocio que sostiene todo esto —el fentanilo— sigue fluyendo hacia Estados Unidos, según el informe. El gobierno mexicano ha incautado más de 68 toneladas de drogas en el estado, incluyendo más de una tonelada de fentanilo en polvo y casi 5.5 millones de pastillas. Sin embargo, el informe tiene otros datos:
"Fuentes consultadas por Crisis Group creen que la mayor parte de la producción mexicana todavía proviene de Sinaloa, y que el conflicto interno no ha afectado la disponibilidad ni los precios del fentanilo en las principales ciudades de Estados Unidos".
La estabilidad del mercado se debe a factores como el auge de otros grupos en Sinaloa (como la facción de El Chapo Isidro), el aumento de la producción en otras zonas del país o la adaptación de nuevas técnicas de contrabando.
Reconfiguración territorial tras la caída de El Mayo
El documento confirma cómo el conflicto entre Los Chapitos y La Mayiza ha reconfigurado por completo el control territorial del crimen organizado en Sinaloa. Antes de la guerra, los herederos de El Chapo ejercían un dominio casi total sobre Culiacán y las rutas estratégicas del estado. Dos años después, ese mapa ha sido modificado.
La batalla por la capital, que paraliza la vida cotidiana con bloqueos, toques de queda autoimpuestos, no se detiene, concentró la mitad de los homicidios reportados en el estado entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025. La facción de Los Mayos ha arrebatado gran parte de la ciudad a sus rivales y ahora domina las zonas sur y este.
El informe documenta cómo en Badiraguato —la cuna de El Chapo y bastión histórico del clan Guzmán— quedó completamente aislado entre octubre y diciembre de 2025. Los grupos criminales impidieron el ingreso de insumos básicos como harina de maíz, y, en enero de 2026, los trabajadores gubernamentales tenían que pedir permiso para acceder a la zona.
En Concordia, al sur del estado, cientos de familias huyeron en septiembre de 2024 cuando el jefe local afiliado a Los Chapitos fue derrocado por Los Mayos. Aunque algunos han regresado, el transporte público y otros servicios están ahora controlados por la facción ganadora.
Control de Los Chapitos en Mazatlán
En Mazatlán, el segundo centro urbano más importante y un puerto clave para la importación de precursores químicos, Los Chapitos han logrado mantener su control, aunque han perdido terreno en negocios ilegales como juegos de azar y venta de drogas, que han sido blanco de ataques de sus rivales.
El informe establece también que ya no hay un solo cartel que domine Sinaloa; pues confirma que habría al menos cuatro facciones —Los Chapitos, Los Mayos, la liderada por Aureliano Guzmán El Guano y la de Fausto Isidro Meza Flores El Chapo Isidro— que operan en alianzas cambiantes con células más pequeñas, de las cuales Crisis Group contabilizó al menos veinte.
Esta fragmentación ha generado un escenario de violencia difusa, donde el Estado mexicano lucha por recuperar el control de un territorio con el despliegue masivo de 15 mil efectivos federales, con un despliegue prioritario para la capital.
Sin embargo, el informe refiere que la concentración del 80% de las fuerzas federales en Culiacán ha dejado a las zonas rurales en situación de vulnerabilidad, permitiendo que las facciones criminales consoliden su dominio sobre vastas extensiones del territorio donde el Estado tiene una presencia mínima o nula.
RM
