M+.- A unos días de que inicie la Copa del Mundo, el gabinete de seguridad afina los detalles de una ambiciosa estrategia: impedir que las organizaciones delictivas conviertan la fiesta grande del futbol en la parranda del turismo sexual.
El reto es histórico: MILENIO encontró que nueve de cada 10 cárteles de las drogas y células delictivas, ahora convertidas en empresas criminales, ya obtienen ganancias de la prostitución forzada. Un cambio sustantivo en la operación de mercados ilícitos.
La Dirección de Investigaciones Especiales llegó a esa cifra tras calcular la existencia en México de entre 160 y 170 grupos criminales que se mantienen bajo la vigilancia del gabinete de seguridad.
Esa estimación parte de la base de datos del estudio “Mejorando la detección de organizaciones criminales en México mediante aprendizaje automático y procesamiento de lenguaje natural” de los investigadores Javier Osorio y Alejandro Beltrán, de la Universidad de Arizona, publicado en 2020, y se actualizó con los grupos clandestinos que están activos hasta 2026.
Escisiones y organizaciones extranjeras detrás de la trata
Por ejemplo, se eliminó del conteo original al grupo La Mano con Ojos, una escisión de Los Beltrán Leyva que ya no tiene presencia regional, y se añadieron nuevos como La Mafia Veracruzana, una fragmentación del Cártel del Golfo que opera en el norte veracruzano, o Grupo Delta, un comando especializado en secuestros masivos que opera en la Zona Metropolitana de Guadalajara para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Al revisar las principales actividades ilícitas de la totalidad de los grupos criminales —mediante datos de inteligencia de fuentes abiertas y documentos judiciales— encontramos que entre 144 y 156 están involucrados en trata de personas en la modalidad de explotación sexual, es decir, el 90 y el 92 por ciento.
Por ejemplo, hay corredores de esclavitud sexual en la Ciudad de México que a inicios de los 2000 eran operados por familias tlaxcaltecas independientes y hoy están en manos de la organización colombovenezolana Tren de Aragua, que llegó al país en 2024.
Además de zonas de tolerancia en Tamaulipas que controlaban lideresas de trabajo sexual y hoy son administradas por Los Metros, antes Cártel del Golfo; y sitios turísticos como Pie de la Cuesta, Guerrero, donde el Cártel Independiente de Acapulco, antes del Cártel de Sinaloa, amplió sus centros de operación de narcotienditas a los hoteles de paso.
Se trata de un negocio redondo: la impunidad en la prostitución forzada ronda el 97 por ciento, según datos del Senado de la República, y el cálculo conservador del valor de este mercado negro es de 99 mil millones de dólares anuales en el mundo, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo. Es la ecuación preferida para cualquier empresa, legal o ilegal: bajo riesgo y altísimos rendimientos.
“Tiene todo el sentido del mundo que el 90 por ciento de las organizaciones criminales tengan intereses en la explotación sexual, porque al ser grupos muy territoriales, el control lo ejercen a través de los mercados.
“Las organizaciones que controlan algún municipio, o parte de un municipio, se meten con bebidas alcohólicas, giros negros, bares y, por supuesto, la prostitución forzada”, explica Víctor Sánchez Valdes, especialista en seguridad pública e investigador para la Universidad Autónoma de Coahuila.
Agrega que “al controlar la trata de personas, también lo hacen con el narcomenudeo, porque las víctimas también son usadas para la venta de drogas o el halconeo contra rivales. Es bastante común que en este proceso de diversificación las organizaciones criminales incursionen en este en este negocio”.
Las 10 mafias de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey
Sánchez Valdés realizó una investigación y encontró que 10 organizaciones criminales dominan los principales corredores de prostitución y esclavitud sexual en las tres sedes mundialistas, es decir, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
En la capital del país, los principales grupos criminales en este negocio negro son Tren de Aragua, La Unión Tepito, los remanentes del Cártel de Tláhuac e, incluso, triadas chinas en los callejones cercanos a la avenida José María Izazaga, en el Centro Histórico.
El punto más conflictivo de la Ciudad de México está a 14 kilómetros de Palacio Nacional: la Central de Abastos, el mercado más grande de América Latina, donde la explotación sexual se disputa nave a nave, pasillo a pasillo, entre grupos como el CJNG, Cártel de Sinaloa, La Nueva Familia Michoacana y Los Tanzanios.
En Guadalajara, el dominio es prácticamente total por parte del CJNG, que fracciona la zona metropolitana y la entrega a sus brazos armados. Mientras que en Monterrey, los principales grupos criminales interesados en este mercado negro son el CJNG, Cártel del Noreste –viejos Zetas–, Cártel de Sinaloa y un grupo local conocido como Los Billys.


“Los Billys son una organización delictiva independiente con presencia en el área metropolitana de Monterrey, Nuevo León. Históricamente vinculados a células derivadas del Cártel de los Beltrán Leyva, operan de manera local y son identificados por las autoridades por su participación en el narcomenudeo, extorsión y trata de personas”, asegura Sánches Valdés.
De Alemania a Qatar: llegan las apps
En distintas ediciones de la Copa del Mundo, el crimen organizado dedicado a la explotación sexual actúa con dinámicas semejantes. Por ello, gobiernos y sociedad civil entienden cada vez mejor cómo operan estas redes locales e internacionales.
Por ejemplo, meses antes de la Copa del Mundo de 2006, celebrada en Alemania, el movimiento global Amnistía Internacional calculó que entre 30 mil y 60 mil mujeres y niñas serían explotadas sexualmente en las 12 ciudades sede, desde la capital Berlín hasta Múnich, Núremberg y Stuttgart. Hace dos décadas, la principal preocupación en Europa era la poderosa maquinaria de la mafia italiana 'Ndrangheta.
Cuatro años más tarde, en la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, la primera en África, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo un intensivo trabajo para alertar sobre los peligros del turismo sexual, normalizado en puntos turísticos donde mujeres y niñas estaban atrapadas en redes criminales que se aprovechaban de su hambre.

Ahí el foco estaba en pandillas como The Numbers Gang (La Pandilla de los Números), que pudieron haber aprovechado la visita de miles de aficionados para promover los corredores de explotación sexual que controlaban desde las cárceles.
Para la siguiente edición, en Brasil 2014, la prostitución en barrios pobres conocidos como favelas, volvió a prender alarmas entre la comunidad internacional: la agrupación World Vision reconoció que un porcentaje de los 3.7 millones de turistas que visitarían el país sudamericano para el Mundial lo harían también para ser clientes de la industria del sexo.
Los más vulnerables en el país amazónico eran niñas y niños de entre 10 y 14 años, y los principales perpetradores de la trata fueron el Primeiro Comando da Capital y el Comando Vermelho, los grupos criminales más grandes del país.
En Rusia 2018, debido al control estatal de los medios locales de comunicación, poco se supo sobre las redes criminales de prostitución forzada, que suelen aprovecharse de la vulnerabilidad de mujeres provenientes de Asia Central y Europa del Este para venderlas mediante uso de aplicaciones de citas y redes sociales bajo la fachada de trabajadoras sexuales independientes.
Algo similar ocurrió en Catar 2024, que vio un incremento de uso de la tecnología para la esclavitud sexual durante los juegos de la Copa del Mundo.
Pronostican modelo criminal híbrido
Para el inminente Mundial de 2026, gobiernos y organizaciones civiles creen que el movimiento criminal será híbrido: por un lado, la captación digital para promover a personas reclutadas a la fuerza –o, incluso, desaparecidas con fichas de búsqueda– que podrían aparecer en redes sociales como TikTok, Instagram, Telegram o Facebook Marketplace bajo las fachadas de promotoras, modelos o acompañantes.
También, como una manera de protegerse, los grupos criminales podrían dejar de operar en moteles de paso o burdeles conocidos por la comunidad y disminuir el riesgo mediante “envíos a domicilio” a plataformas como Airbnb o Windu.
Los grupos más sofisticados podrían abrir páginas propias o establecer códigos de ida y vuelta y un sistema de transporte privado para las víctimas de trata con el fin de garantizar su silencio. Así operarían, por ejemplo, los brazos armados del Cártel del Noreste en el norte del país.
Los grupos criminales menos especializados podrían ejercer un dominio callejero: en avenidas con vigilancia de policías corruptos, en casas de citas clandestinas, en bares sin licencia o incluso en naves industriales. Es el caso esperado de bandas como el Cártel Chamula, en Chiapas.
Con más del 90 por ciento de los grupos criminales en México dedicados a la esclavitud sexual, los 39 días de la Copa del Mundo 2026 son un reto mayúsculo para que el crimen organizado no aceite su maquinaria con el dolor ajeno.
(Fact checking: JRH)
RM
