M+.- Una máquina retroexcavadora aparece a media carretera y al fondo, algunos policías estatales que llegaron como refuerzo tras el ataque del fin de semana en Sevina, municipio de Nahuatzen, Michoacán, que dejó a dos guardias comunales sin vida y una más lesionada de gravedad.
El trayecto desde San Francisco Pichátaro hacia este poblado es desolador. Sólo dos patrullas aparecen en el camino, y ningún vehículo se dirige hacia este pueblo, que logró en septiembre de 2019 ser considerado como autogobierno.
El ingreso es a pie, una vez que los bloqueos impiden acercarse hasta la primer barricada. A Sevina no se accede si no es por invitación o, en su caso, por ser vecino del lugar.
"Uno como padre de familia se preocupa por sus hijos, por toda la familia y por toda la gente de la comunidad. Creo que no soy el único que ha pensado en uno mismo agarrar las armas y salir a defender como padre, como hermano, como todo", comenta para MILENIO un poblador que se encuentra en las oficinas del Concejo Comunal.
Su testimonio coincide con cada uno de los que se van levantando en el camino, pues la muerte de dos de ellos les tocó en lo más profundo.
"Fue inesperado cuando nos cayeron, vimos tranquila la comunidad, pero no sabíamos lo que iba a pasar. Fue de un momento para otro que escuchamos la detonación. Llegamos cuando nos dimos cuenta de que teníamos dos comuneros caídos" recordó un integrante del concejo que pide reservar su identidad.
El ataque despertó el temor en este pueblo enclavado en la meseta purépecha, el cual hace un año sufrió un intento de irrupción del mismo grupo armado que, a diferencia de la noche del pasado domingo, no dejó lesionados ni familias enlutadas.
"Ya había tranquilizado la situación, pero ahorita, como le digo, esto fue de imprevisto, que no teníamos planeado. Nunca tuvimos llamadas o nunca tuvimos que nos hicieran ser", contó el representante comunal.
De acuerdo con los primeros reportes, la embestida se produjo pasadas las ocho de la noche, por el camino que da hacia la cabecera municipal de Nahuatzen. Según los integrantes de la Ronda Comunitaria, también conocida como Kuaricha, los hombres armados llegaron caminando, del lado del cerro que los rodea.
Le dispararon a la caseta de vigilancia y una de las dos patrullas que tenían a su disposición para las labores de vigilancia. Los oficiales Jesús Álvarez Gutiérrez e Ignacio Campos Guerrero cayeron abatidos y una mujer kuaricha tuvo que se llevada de emergencia a Uruapan.
???? @Milenio recorrió comunidad indígena de #Michoacán que quedó bajo tensión luego de un ataque del #CJNG que dejó dos guardias comunales muertos; habitantes denuncian falta de equipo para enfrentar al crimen organizado.@Ces_Cabrera_ con los detalles para #AlexEnMILENIO pic.twitter.com/65FvE1sOM1
— Alejandro Domínguez (@AlexDominguezB) May 21, 2026
A partir de ese momento, el ambiente cambió en Sevina. A petición de las familias, los cuerpos de los guardias comunales no fueron entregados a las autoridades para la necropsia de ley y se velaron horas después. El martes por la tarde se ofició una misa de cuerpo presente y después, en privado, los sepultaron en el panteón municipal.
Mientras, el pueblo y el Concejo Comunal iniciaron con la organización para la defensa de su pueblo ante posibles ataques. Lo primero fue cerrar el paso a gente externa por medio de maquinaria, piedras y cualquier objeto que pudiese ser útil.
"La gente fue la que tomó la decisión de cerrar, de blindar con piedras, con los medios que tenemos a la mano, con palos, piedras, tierra, vehículos, para no irrumpir, que no nos irrumpan nuevamente por el momento", aseguró un miembro de la comisión de vigilancia.
Asimismo, se ordenó la suspensión de clases y actividades públicas, incluidas sus fiestas patronales próximas. También los negocios que no fuesen esenciales estuvieron cerrados y la gente, al escuchar el replicar de las campañas, se reunió en plaza pública.
Allí, mientras un helicóptero de la Guardia Civil sobrevolaba la zona, el pueblo juntó varias camionetas y salió en dirección a la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán, que está a las afueras de Sevina, para una reunión con autoridades estatales y federales.
El objetivo fue presionar para que el reforzamiento de la seguridad no sea temporal, sino permanente, pues de lo contrario, las armas podrían ser una opción, toda vez que su ronda comunitaria se empezó a desintegrar por temor ante lo ocurrido.
"Teníamos 21 elementos, un número muy bajo para una protección, teníamos dos unidades que se fueron adquiridas también por la comunidad. La mayoría de nuestros integrantes de la ronda son campesinos, albañiles, que, por amor a su pueblo, decidieron incluirse a las filas de nuestra ronda comunal", comentaron.
En la serie de demandas se expuso también las condiciones en las que operaban las kuarichas, pues en una sola ocasión recibieron suministros por parte de la autoridad estatal y este era enviado en mal estado e insuficiente.
"Solamente ha sido una vez que se ha abastecido de munición y ese es un tema muy limitado, porque se les entregan una o dos cajitas. Una caja de munición de 30 tiros por elemento, mientras que estos traen rodeada la cintura de cargadores, traen armas que funcionan con abastecimiento de cajas que te emanan 250, 300 tiros por cargador, pistolas automáticas", expusieron.
Las patrullas, adquiridas por la propia comunidad, también eran insuficientes y la noche del domingo solamente sirvieron para trasladar a sus compañeros heridos, cuyas manchas de sangre aún son visibles.
La reunión, tensa por momentos, logró el compromiso de la autoridad de instalar una Base de Operaciones Interinstitucionales en esta comunidad indígena, cuyos habitantes se comprometieron a permitir el paso vehicular por algunos lapsos y en la noche establecer un toque de queda.
Los refuerzos estarán haciendo acto de presencia en las dos barricadas, la que da hacia el poblado de San Francisco Pichátaro y la otra hacia la cabecera municipal, donde su exterior luce rafagueado por balas de grueso y cuyos casquillos aún no han sido levantados.
Un listón negro sobre el cofre de una patrulla los recibe, como un simple gesto solemne, pero también de protesta, de recordar que en ese mismo lugar cayeron dos de ellos por defender a su pueblo.
EHR
