M+.- Apenas despuntaba el día en Guadalajara cuando las calles que conducen al Panteón Recinto de La Paz comenzaron a registrar un movimiento inusual. En el lugar descansan los restos de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, otrora líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y quien ayer hubiera celebrado su cumpleaños número 60.
No eran camiones repartidores ni el paso apresurado de los primeros trabajadores. Eran camionetas blindadas, pickups con vidrios polarizados y sedanes de lujo que llegaban de forma discreta al cementerio, localizado en el norponiente de la Zona Metropolitana de la capital jalisciense; así lo pudo atestiguar MILENIO.
Desde temprano, vecinos de la zona observaban el ir y venir de los vehículos. De ellos descendían arreglos florales de gran tamaño. No eran las tradicionales coronas fúnebres, sino estructuras con forma de gallos de pelea, de más de metro y medio de altura, elaboradas con hojas de palma tejidas, flores rojas y plumas de colores.
Celebración de cumpleaños
La escena resultaba familiar para quienes conocen el lugar. Los gallos se han convertido en un símbolo recurrente en los homenajes dedicados a El Mencho y se repitieron ayer en la conmemoración de su cumpleaños.
"Llegaron desde muy temprano; como a las ocho ya estaban estacionándose", contó un empleado de una funeraria cercana. "No dijeron nada. Bajaron los arreglos y se fueron directo a la tumba".
Hacia las nueve de la mañana, el panteón había cambiado por completo. La tranquilidad habitual, interrumpida únicamente por el canto de las aves, dio paso a un movimiento constante.
Decenas de personas, muchas vestidas de negro, comenzaron a ingresar. Hombres de complexión robusta y mujeres de semblante serio cargaban más arreglos florales y sillas plegables.
Desde las primeras horas del día, elementos de la Policía Municipal y de la Policía Estatal permanecían en los alrededores.
Aunque no había un operativo visible ni acordonamientos, los uniformados vigilaban los accesos principales. El tránsito era escaso y la mayoría de los vehículos que llegaban formaban parte de la comitiva.
Música ausente
Con el avance de la mañana, la temperatura rondaba los 28 grados.
En el interior del panteón, alrededor de la tumba atribuida a Nemesio Oseguera Cervantes, más de una veintena de personas permanecían reunidas.
Colocaron sillas alrededor del sepulcro y acomodaron los arreglos florales, entre los que destacaban figuras monumentales de gallos y un caballo, además de coronas elaboradas con rosas blancas y rojas que cubrían buena parte del mausoleo.
Sobre una mesa plegable con mantel blanco había bolsas con víveres y recipientes con comida.
"Llegaron entre las ocho y media y las nueve. Se sentaron y comenzaron a comer", comentó un jardinero del panteón que observaba la escena a distancia. "No traen mariachi, no traen bocinas ni música. Solo comen y platican. Parece una reunión familiar".
Al mediodía, el calor caía de lleno sobre las lápidas de mármol y granito, pero la comitiva permanecía en el lugar. Algunos asistentes caminaban por momentos; otros seguían sentados frente al mausoleo.
En el sitio había platos desechables con restos de comida y vasos de plástico. No se observaban bebidas alcohólicas.
Uno de los aspectos que más llamaba la atención era el silencio. No había música ni corridos. Solo conversaciones en voz baja y el movimiento de las sillas sobre la grava.
¿Quién fue 'El Mencho'?
Oseguera Cervantes fue identificado durante más de una década por las autoridades mexicanas y estadunidenses como el principal líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización considerada una de las más poderosas y violentas del país.
Bajo su liderazgo, el CJNG expandió su presencia a gran parte del territorio nacional y fue señalado por autoridades de ambos países por delitos relacionados con narcotráfico, tráfico de armas, lavado de dinero y diversos hechos de violencia.
Su figura se convirtió en uno de los principales objetivos del gobierno mexicano y de agencias estadunidenses, que durante años ofrecieron una millonaria recompensa por información que permitiera su captura.
Tras su fallecimiento —hecho que dio origen al mausoleo ubicado en el Panteón Recinto de La Paz—, el sitio se convirtió en un punto al que periódicamente acuden familiares y personas cercanas para colocar ofrendas.
Entre saludos y abrazos
Durante las siguientes horas, al cementerio continuaron llegando arreglos florales con forma de gallo, algunos de casi dos metros de altura. Los nuevos asistentes eran recibidos con apretones de mano y abrazos.
"Se ve que es gente de confianza", comentó un vecino que observaba desde la acera. "No es la primera vez que vienen así. En Día de Muertos también colocan muchas flores, pero hoy el ambiente se siente más familiar".
Conforme avanzaba la jornada, no se registraron incidentes. La Policía Municipal mantuvo vigilancia a distancia, mientras la circulación en las avenidas cercanas continuó con normalidad.
Los asistentes permanecieron durante varias horas compartiendo alimentos y conversando alrededor del mausoleo.
Ya por la tarde comenzaron a retirar las sillas y a recoger los recipientes de comida. Las flores permanecieron en el lugar como testimonio de la visita.
Por unas horas, el panteón dejó de ser únicamente un espacio de descanso para convertirse en el escenario de una reunión que congregó a familiares, allegados y personas que acudieron a recordar el 60 aniversario del nacimiento de Nemesio Oseguera Cervantes.
SRN
