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  • El Paisaje Agavero de Tequila cumple 20 años: así nació el patrimonio de la Unesco que ayudó a cambiar el rostro de Jalisco

  • A dos décadas de la declaratoria de la Unesco, el doctor Luis Ignacio Gómez Arriola comparte con MILENIO cómo este territorio vivo transformó el turismo y los retos que enfrenta frente al crecimiento urbano y el "turismo etílico".
El Paisaje Agavero comprende más de 34 mil hectáreas protegidas por la Unesco en cinco municipios de Jalisco. | Foto: Especial
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M+.- Hace dos décadas, un paisaje que durante siglos formó parte de la vida cotidiana de los Valles y Altos de Jalisco dejó de ser únicamente el origen de la bebida más representativa de México para convertirse en patrimonio de toda la humanidad.

El 16 de julio de 2006, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) inscribió al Paisaje Agavero y las Antiguas Instalaciones Industriales de Tequila en la Lista de Patrimonio Mundial, un reconocimiento que no sólo colocó a la región en el mapa internacional, sino que también obligó a proteger un territorio vivo donde la historia, la producción, la cultura y la identidad continúan escribiéndose todos los días.

A veinte años de aquella declaratoria, autoridades estatales, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) consultados por MILENIO, la Cámara Nacional de la Industria Tequilera, el Consejo Regulador del Tequila y los municipios de la comarca tequilera refrendan su compromiso de preservar un paisaje que hoy enfrenta nuevos retos: el crecimiento urbano, la presión turística y los cambios en el uso del suelo.

Una idea distinta

El origen del proyecto se remonta al año 2000, cuando la UNESCO pidió a sus países miembros buscar candidaturas distintas a las tradicionales ciudades históricas o zonas arqueológicas.

Fue entonces cuando surgió la posibilidad de postular un paisaje cultural, categoría que reconoce territorios moldeados por la acción humana a lo largo del tiempo.

El doctor Luis Ignacio Gómez Arriola, gestor del sitio por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), recuerda en entrevista con MILENIO que fue en 2001 cuando comenzó la elaboración del expediente que finalmente sería aprobado cinco años después.

"La Unesco quería impulsar la categoría de paisaje cultural. A diferencia del paisaje natural, éste es el que ha construido el hombre a lo largo de los siglos. En México vimos que ese ejemplo estaba aquí, justamente en el paisaje agavero de Tequila", explica.

El proceso fue largo. Fue necesario documentar la historia productiva del territorio, justificar su valor universal excepcional y demostrar que conservaba los atributos suficientes para ser considerado Patrimonio Mundial.

La candidatura fue entregada en París en 2005 y el 12 de julio de 2006 el Comité del Patrimonio Mundial aprobó por unanimidad su inscripción.

Cuatro días después, durante la XXX Conferencia de la Unesco celebrada en Vilnius, Lituania, el reconocimiento quedó oficializado.

Para Gómez Arriola, el aniversario representa mucho más que una fecha simbólica.

"Hace 20 años que se inscribe y llevamos dos décadas trabajando para conservarlo. Puede parecer poco tiempo, pero si alguien nació en 2006, hoy ya tiene 20 años; es toda una generación. Ha costado mucho trabajo y justamente por eso es motivo de orgullo".

Mucho más que campos de agave

El sitio protegido comprende 34 mil 658 hectáreas distribuidas entre los municipios de El Arenal, Amatitán, Magdalena, Tequila y Teuchitlán.

Sin embargo, el territorio de influencia supera las 110 mil hectáreas al incorporar el Volcán de Tequila, la Barranca del Río Santiago y otros elementos naturales que forman parte del paisaje histórico.

No se trata únicamente de sembradíos. El reconocimiento incluye antiguas haciendas, destilerías, fábricas, caminos históricos, poblaciones tradicionales y una actividad agrícola que ha permanecido durante más de cuatro siglos.

"No existe otro lugar en el mundo donde haya millones de plantas de agave azul formando un paisaje de estas dimensiones. Es un motivo de orgullo para Jalisco y para México", afirma el especialista.

La Unesco sustentó la declaratoria en la continuidad histórica del cultivo del agave azul, la evolución de la industria tequilera y el valor simbólico que este territorio representa para la identidad nacional.

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La Unesco sustentó la declaratoria en la continuidad histórica del cultivo del agave azul. | Foto: Especial

El patrimonio que cambió el turismo

Hace veinte años, Tequila era un destino muy distinto al que hoy recibe a cientos de miles de visitantes.

Para el gestor del sitio, la declaratoria detonó una transformación económica y turística sin precedentes.

"En 2006 no era un destino turístico; nadie iba a Tequila. A partir de la inscripción podemos decir que hoy es el segundo destino turístico del estado de Jalisco", señala.

El crecimiento también obligó a replantear la manera de recibir a los visitantes.

Con recursos extraordinarios fueron adquiridas y restauradas tres fincas históricas para convertirlas en Centros de Interpretación del Paisaje Agavero.

Además, se instalaron cerca de 2 mil cédulas informativas y señalética especializada en distintos puntos del territorio.

El objetivo fue que cada visitante comprendiera por qué ese paisaje fue declarado Patrimonio Mundial y no sólo llegara a consumir tequila.

"No queríamos únicamente colocar placas turísticas. Lo importante era explicar por qué este territorio es Patrimonio de la Humanidad", revela.

Entre el turismo cultural y el turismo del cantarito

El éxito turístico también abrió un debate. Mientras miles de personas llegan cada fin de semana para conocer destilerías y recorrer los campos de agave, otra parte del turismo busca únicamente consumir bebidas alcohólicas en el centro del Pueblo Mágico.

Para el especialista, ambos fenómenos conviven, aunque no generan el mismo impacto.

"A nosotros nos interesa el turismo cultural; el turismo que quiere aprender, conocer la historia y vivir una experiencia positiva. Existe también el turismo etílico, el que sólo va a tomar un cantarito. Ese no aporta realmente al territorio", señala.

La apuesta institucional consiste en fortalecer la experiencia cultural mediante recorridos, centros de interpretación, miradores y espacios educativos que permitan comprender la riqueza histórica del paisaje.

"La invitación es ir con los ojos bien abiertos para descubrir todo lo valioso que representa este sitio para la identidad mexicana".

Sin embargo, conservar este patrimonio implica enfrentar nuevos desafíos.

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La declaratoria detonó una transformación económica y turística sin precedentes. | Foto: Especial

El crecimiento urbano, la llegada de nuevos cultivos, el incremento del turismo y las transformaciones económicas obligan a proteger un territorio que continúa vivo.

La arquitecta Violeta Ponce Sánchez y Ortega, jefa de Conservación y Restauración de la Secretaría de Cultura, quien participa en la actualización del Plan de Manejo del Patrimonio, explica en entrevista que actualmente se trabaja de manera coordinada con los cinco municipios que conforman la zona protegida para ordenar el desarrollo sin perder los valores que dieron origen a la declaratoria.

"El objetivo es que el crecimiento de la región sea compatible con la conservación del patrimonio. Se trata de proteger el paisaje, pero también de garantizar que siga siendo un territorio vivo para las comunidades que lo habitan", menciona.

Añadió que la conservación requiere la participación de distintas instituciones y no únicamente de las autoridades culturales.

"La protección del Paisaje Agavero depende del trabajo conjunto entre los municipios, el Gobierno del Estado, el INAH y las propias comunidades. Sólo así podremos preservar este patrimonio para las siguientes generaciones", sentencia Violeta.

Recorrer el Paisaje Agavero significa caminar entre sembradíos que cambian de tonalidad conforme avanza el año, visitar antiguas destilerías, conocer haciendas centenarias, admirar el Volcán de Tequila y descubrir la historia de una bebida que terminó por convertirse en símbolo de México.

A veinte años de su inscripción como Patrimonio Mundial, la invitación sigue siendo la misma: visitar el Paisaje Agavero no sólo para brindar con un tequila o disfrutar de un tradicional cantarito, sino para conocer uno de los territorios culturales más importantes del país y comprender por qué este rincón de Jalisco es reconocido como patrimonio de toda la humanidad.

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Recorrer el Paisaje Agavero significa caminar entre sembradíos que cambian de tonalidad conforme avanza el año. | Foto: Especial


AH

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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