Cultura

La verdad estorbosa

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  
La comunicadora Liz Vilchis. Especial
La comunicadora Liz Vilchis. Especial

Doña Liz Vilchis,

He leído unos cuantos de sus viejos y ya famosos mensajes en Twitter, no porque los hallara muy ocurrentes sino porque no había forma de eludirlos. Si he de expresarle mi sentir al respecto, en casos como el suyo las redes sociales apenas se distinguen de la pared pringosa de un retrete público. No suelen dejar huella todas esas pintadas guarras y palurdas, generalmente escritas desde la frustración y la cobardía, sin más talento que el de incomodar a otro hijo de vecino carente de quehacer. Pero a usted, sin embargo, la ha alcanzado la fama de entonces para acá, y resulta que hay un placer morboso en leer las nutridas inmundicias verbales que solía pergeñar antes de transformarse en esbirra de un régimen que se decía enemigo de la mentira y la tenía a usted como propagandista, inquisidora y antípoda oficial de la falsedad.

Nunca le creí mucho, ni siquiera poquito. Su lectura en voz alta —accidentada, sosa, rutinaria— delataba la escasa convicción de quien repite prédicas ajenas sin hacerlas pasar por la conciencia. Varias veces me pregunté quién la habría escogido precisamente a usted para esa chamba ingrata de por sí, digna de avergonzar a la mejor actriz, pero no había que ir lejos para asumir que el show presidencial era alérgico a toda verosimilitud y carecía del mínimo control de calidad. No estaba usted ahí por sus capacidades, sino quizá por su docilidad, sus ansias de renombre o el fervor militante que solía presumir. ¿Será que nadie ahí la conocía, ni era al menos un poquito consciente de los alcances de su lengua tan florida?

Déjeme que me meta en su pellejo. Usted, que tantas veces se deleitó tuiteando patanadas indecibles, no exentas de racismo, misoginia, vulgaridad extrema y desplantes promiscuos, se miraba orgullosa, semana con semana, de encabezar una cruzada por la honestidad. ¿Va a decirme que no le daba risa usurpar el papel de puritana frente al país entero, después de mucho tiempo de exhibir su catálogo personal de guarradas? ¿Compensaba tal vez la hipocresía con dosis eventuales de cinismo, o logró ver la luz luego de haberse caído del caballo? ¿Se sentía orgullosa de su trabajo? ¿Se pensaba envidiada por sus detractores?

Cuando uno desempeña un trabajo anodino, sin valor ni sustancia, suele hacerse propenso al desencanto y alimentar un ánimo nihilista que acaba por hacer añicos su autoestima. Perdón que me entrometa, pero esos tuits impúdicos, narcisistas y un pelito apestosos delatan un menguado aprecio por sí misma, similar al del hijo de vecino que escribe obscenidades en las paredes para mitigar su insignificancia y camuflar su falta de talento.

No le niego que me ha hecho reír, pese al poquito ingenio que alcanza a desplegar su otra yo. Me río, como tantos, antes por el azoro inevitable que por la exigua gracia que me hacen esas bromas propias del Club de Tobi en su versión más torpe y sicalíptica. Suele decir mi esposa que esos no son chistes, ni invitan a la risa sino a la aversión, y muy probablemente dicen pestes de quienes los repiten y celebran en busca del escándalo gratuito. Tal como en el vetusto cine de ficheras, donde el humor constaba de puras palabrotas mal dosificadas, sus cuchufletas no son menos infantiles que sus mensajes cuchos a la nación. Vamos, son tan graciosas como una colección de fotos de hemorroides, aunque seguramente su papel de humorista patológica es más digno de crédito que el de calumniadora por encargo.

Me sigo preguntando de dónde la sacaron, qué atributos le vieron, cómo es que nadie se dignó echar un ojo a sus antecedentes antes de habilitarla como la mojigata regañona a quien nunca hubo modo de tomar en serio. Y ahora que todo México se pitorrea de usted, aunque no con usted, déjeme que me ría de los bufos burócratas que en mala hora la hicieron adalid impoluta de la honestidad.


Google news logo
Síguenos en
Xavier Velasco
  • Xavier Velasco
  • Narrador, cronista, ensayista y guionista. Realizó estudios de Literatura y de Ciencias Políticas, en la Universidad Iberoamericana. Premio Alfaguara de Novela 2003 por Diablo guardián. / Escribe todos los sábados su columna Pronóstico del Clímax.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.