Cultura

El otro Julio

Un pobre diablo que solo halla satisfacción en degradar mujeres indefensas. AFP
Un pobre diablo que solo halla satisfacción en degradar mujeres indefensas. AFP

Las víctimas son jóvenes, pobres y bonitas. Si quieren el empleo de su vida nada menos que al lado de Julio Iglesias sólo tienen que enviar cinco fotografías. No hay entrevista previa, basta con que al patrón le guste lo que ve para mudarse a una de sus residencias, con un sueldo mensual equivalente a 7 mil pesos mexicanos. En cuanto a restricciones, éstas son numerosas y cambiantes, pero hay tres de rigor: no pueden tener novio, ni tomar fotos, ni salir a la calle, mientras que sus mensajes telefónicos podrán ser revisados en cualquier momento por el patrón.

Tienes mucha suerte de estar aquí, les recuerda a menudo el mandamás, si es que en algo no quieren complacerlo. No se les llama empleadas, sino señoritas. Un estatus que les otorga el derecho a dormir en una habitación individual, y asimismo las compromete a vivir al antojo del hoy octogenario, que en privado se pasa de temperamental. Un día las manosea y les habla bonito, otro las insulta, las ultraja o les pega en la cara. Su deber es mostrarse complacientes y sumisas, en especial si se hallan en su alcoba y les exige que sean buenas con él.

Suelen acompañarlo cada día a nadar, en riguroso bikini, si bien se les prohíbe hacer amistad entre ellas o relacionarse con los empleados de mantenimiento. Hay, además, empleadas de alto rango algo así como capataces sexuales que las obligan a ceder, en su presencia, a los antojos más privados del patrón, como exigir que le laman el ano o el miembro durante largos ratos, para ayudarle a mitigar sus dolores y achaques. Unas y otras esclavas hacen al cabo equipo satisfaciendo al monstruo que ante el mundo pone aún hoy carita de latin lover.

Tres años le tomó a un equipo de reporteros de Univisión y eldiario.es investigar y confirmar los dichos de diversos ex colaboradores del cantante en sus mansiones de Miami, Punta Cana y Nassau. Husmear entre la intimidad siniestra de un hombre en tal medida rico y poderoso, y después atreverse a ventilarla, exigía altos grados de certeza. Se temían incluso, en un principio, que la investigación nunca se publicara, pero los resultados fueron tan contundentes que al final hubo todo menos lugar a dudas.

Los relatos de dos víctimas principales, corroborados repetidamente, pecan de espeluznantes y nauseabundos. No es solamente que te toque, es que te lastima, confesó una de ellas, aludiendo a los apretones procaces que el cantante solía propinarle en las partes pudendas. Pues si el hombre se había hecho de un harem personal sumiso y mal pagado, ello era antes en busca de la dominación y el poder que la satisfacción de sus manías sexuales. Insultar, humillar, controlar, poseer: tales son, por lo visto, las pingües recompensas que Julio más aprecia de la fama.

Nunca había sentido tanta maldad, se quejó finalmente el crooner madrileño, tras un silencio acaso consagrado a domar el carácter voluble e irascible que sus trabajadoras le atribuyen. Por su parte, la Fiscalía de la Audiencia Nacional Española ha resuelto archivar la denuncia en su contra, alegando falta de jurisdicción y competencia para emprender una investigación. Decisión procesal, si bien no exculpatoria, que ha llevado al cantante a decirse feliz y tranquilo, aun a pesar de toda esa maldad que quizás aún hoy sigue sintiendo. Porque al mundo le consta que Julio Iglesias es un hombre sensible, ¿cierto?

Debe de ser tortuoso pasar la vida entera detrás de una careta, canturreando tonadas tan postizas como empalagosas, mientras dentro de ti se agita un esperpento ávido de dominio y opresión, ebrio de su propia celebridad, devoto de sus peores apetencias y convencido de su presunta grandeza. Un pobre diablo, en suma, tan pequeño, cobarde, aberrante y decrépito que sólo halla total satisfacción en degradar mujeres indefensas.

Y lo llaman romántico


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Xavier Velasco
  • Xavier Velasco
  • Narrador, cronista, ensayista y guionista. Realizó estudios de Literatura y de Ciencias Políticas, en la Universidad Iberoamericana. Premio Alfaguara de Novela 2003 por Diablo guardián. / Escribe todos los sábados su columna Pronóstico del Clímax.
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