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Viernes , 19.04.2019 / 05:55 Hoy

Vida y Milagros

Aciertos del gobernador interino de Puebla

Verónica Mastretta

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Para la mayoría de los poblanos fue una sorpresa que el gobernador interino que nombrara el Congreso local después de la muerte de la gobernadora, Martha Erika Alonso, no fuera alguien propuesto por el PAN, como se había acordado, o un morenista, como lo hubiera podido colocar la cómoda mayoría de Morena en el Congreso local. Para mí aún es inexplicable la falta de oficio político del panismo nacional y local que no tuvo el cuidado de revisar que los dos candidatos propuestos por ellos reunieran los requisitos legales para poder ser nombrados. Se confiaron en el arreglo hecho con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, en el sepelio de la gobernadora, en el que acordaron que el PAN y sus aliados pondrían al interino. Ninguna de las dos propuestas que pusieron sobre la mesa era viable jurídicamente. El resultado fue que Morena propuso como relevo a un viejo priista ya en retiro, Guillermo Pacheco Pulido, alrededor del cual todos se pusieron de acuerdo. ¿Quién en el medio no conocía a Pacheco Pulido? Fue electo con los votos a favor de todas las bancadas y solo la abstención de un priista que andaba en Saturno esquina con Júpiter cuando llegó a votar.

Pacheco tuvo muchos cargos a lo largo de su vida y aceptó las reglas internas del PRI cuando éstas no lo favorecieron para ser gobernador, cosa que no puede decirse de muchos ex priistas. Fue leal a su partido y se retiró de la vida política con discreción.

De su interinato he observado aciertos que debiera seguir quien lo suceda y gobierne los cinco años restantes de este periodo de gobierno, cuando termine el proceso electoral extraordinario que arrancó hoy.

Su discurso es sencillo y conciliador. Se propuso ser neutral y en sus palabras lo es. Dicen que hay que empezar por ser impecables con las palabras. Bueno, pues lo es.

Es puntual, no hace esperar a nadie ni en la puerta de su oficina, ni en los eventos a los que asiste de manera formal. Esto en un político vale oro, pues están acostumbrados a disponer del tiempo ajeno con gran desparpajo.

El protocolo dentro de su oficina es sobrio.

Tomó la decisión de adoptar una imagen de gobierno y comunicación social absolutamente neutral, sin escudos de colores, sin frases sobadas que adornen las obras que le van tocando terminar e inaugurar.

Es práctico: sobre las grandes placas conmemorativas de los Centros Integrales de Servicios, llenos de nombres, fechas y reconocimientos, heredados de los gobiernos anteriores, se mandó colocar una hoja de papel en la que se imprimió en blanco y negro el escudo y la leyenda de Gobierno del Estado de Puebla. Se ven hasta cómicas esas hojitas encima de tan enormes fachadas. Nada de nombres ni agradecimientos por lo que se hace con dinero público y no del gobernante. Me gusta. Debiera conservarse esa institucionalidad y neutralidad en la imagen del gobierno del estado y desaparecer para siempre los cambios sexenales de imagen.

Me gusta la sobriedad monocromática del escudo y el nombre de Puebla en solitario en todo lo que tenga que ver con el gobierno. Ojalá se conserve.

Como gobernador interino es la autoridad rectora del transporte público en el estado y ya dijo enérgicamente que el gobierno no permitirá que se coloque propaganda de ningún partido político en las unidades de servicio público. Dicen que ya había un reglamento que lo prohibía. No lo pude corroborar, pero lo cierto es que quien controlaba el gobierno del estado podía obligar a los concesionarios del transporte público a poner los nombres, caras y promesas de los candidatos que apoyaba. Así fue desde hace muchísimo tiempo y así fue en la última elección. Un horror.

No sé qué dirá la ley, pero ojalá y no permita que se utilice el transporte para acarreos a ningún acto proselitista en estas elecciones extraordinarias. Es la costumbre que han seguido todos los mandamases. Chantajean a los transportistas para que los movilicen. Ojalá que sumara el fin de esa práctica dentro de sus aciertos.

Acierta al manifestar abierta y reiteradamente su apoyo a las energías limpias. Ha visitado los campos de energía eólica en el estado de Puebla, en Esperanza y Palmar de Bravo, impulsados por la empresa Alquimara, formada por la firma española Iberdrola y su socio poblano Gilberto Marín Quintero, quienes se apostaron por la producción de energía limpia en nuestro estado. El primer parque entró en operación en 2016. Tiene 33 aerogeneradores G97 que generan una potencia de 66MW, suficientes para dar luz a 25 mil casas, aunque este parque fue diseñado para enviar energía a empresas. Su funcionamiento evita la emisión a la atmósfera de 55 mil toneladas de CO2, además de ser energía mucho más barata. La segunda etapa de generación ya está en proceso con 84 aerogeneradores en los municipios de Cañada, Chapulco y Nicolás Bravo. Su generación de energía equivale a alumbrar a más de 60 mil casas con luz limpia y evitará la emisión de 140 mil toneladas anuales de CO2 a la atmósfera. Este tipo de generación de luz contribuye a cumplir los acuerdos de París que nuestro país firmó para detener el cambio climático y que están vigentes.

Al parecer no es ese el camino que la CFE seguirá, ya que en enero de este año se anunció la cancelación de la licitación de la línea de transmisión de corriente directa que saldría del sur de Oaxaca. Esa línea fue diseñada para dar salida a los más de 2000 MW que se producirían en campos eólicos ya licitados y en construcción. Esos 2000 MW podrían alumbrar 750 mil casas y remediar el precario equilibrio de abasto del centro del país. No entiendo el motivo de esa cancelación, pero me gusta la postura del gobernador interino de Puebla a favor de las energías limpias que se producen acá. Me parece una postura moderna, interesante y audaz.

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