Política

La proporción cuenta

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción”.

Paulo Freire


Existen grupos de aprendizaje en los que es evidente la camaradería, el apoyo, el buen humor y el interés por lograr los objetivos en común; hay otros en los que, al contrario, la interacción se dificulta, no hay confianza, el ambiente se vuelve tenso y no ayuda al logro de los objetivos.

En estos últimos el docente se ve en la necesidad de invertir más tiempo en mejorar la dinámica grupal, trabajar sobre las barreras que impiden el buen funcionamiento del grupo, tanto o más que el que dedica al objetivo del curso, lo que da como resultado una merma en el aprendizaje y en la calidad académica.

Existen varios elementos a considerar a la hora de trabajar con grupos, porque de ellos depende la dinámica, la metodología, el avance y el aprendizaje que allí se logre. Uno de estos elementos, que es fundamental, es el número de participantes.

Tener grupos de entre 15 y 20 integrantes como máximo permite un mejor manejo de los mismos, la formación de equipos de trabajo, la posibilidad de dar seguimiento oportuno a los alumnos, la utilización de técnicas tanto individuales como grupales que faciliten el aprendizaje y, por lo tanto, cuidar la calidad académica.

En una nota que apareció en La Jornada en septiembre pasado se señala “que la proporción de alumnos por maestro en las escuelas públicas de nuestro país es una de las más altas de las naciones de la OCDE, pues en comparación con las aulas de los países más desarrollados, en México el promedio de alumnos por docente en primaria es de 28cuando el promedio del organismo multinacional es de 15”.

“En secundaria y bachillerato, un profesor mexicano debe atender a 30 adolescentes por grupo, frente a una media de 13 de los países más desarrollados, y en educación prescolar es de 25 niños frente a un estimado de 13 por maestro en los demás países de la organización”.

Cabe señalar que en nuestro país, en general, el tema de la calidad de la educación es recurrente a la hora de plantear las problemáticas y deficiencias nacionales.

Por lo tanto si, como dice Freire, “Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción”, hay que buscar que el ambiente y las condiciones en las que se da el proceso educativo sean las más favorables para el aprendizaje, para la apropiación de valores, para el disfrute y la construcción de nuevos conocimientos.


laura.parra@iberotorreon.edu.mx

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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