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La Benemérita Opina

Revolución y Constitución

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La palabra Revolución proviene de los vocablos latinos revolutio + onis = acción y efecto de revolver o revolverse; asimismo, significa cambio violento en las instituciones políticas, económicas y sociales de una nación, país o Estado.

Así, como sucedió en 1689 en Reino Unido o Inglaterra, en 1789, en Francia; en 1910 en México o en 1917 en la Rusia Zarista; existieron grandes convulsiones que como lo predijo el gran Aristóteles en su obra Política, cuando existen muchos pobres, miserables y enormes desigualdades sociales, entonces, es muy posible que en una polis, civitas, respubliche, país, nación o Estado, estalle una movimiento violento a través del cual cambien las estructuras políticas, económicas y sociales de un país.

En México, en 1910, el pueblo de se levantó en armas contra un demagogo, usurpador y gobernante ilegítimo, José de la Cruz Porfirio Díaz Mori; él, discípulo en cultura, educación y sobre todo, en formación masónica del gran Benemérito de las Américas, Don Benito Pablo Juárez García, lo traicionó y lanzó en contra de él, el Plan de la Noria, en 1871 por su reelección; lo mismo hizo en contra de Lerdo de Tejada en 1876, quien también se reeligió, entonces, Díaz Mori, estaba, se supone en contra de la reelección de Juárez y de Lerdo, los traicionó, dio golpe de Estado y luego, cuando quedó en el poder, en la silla presidencial, se reeligió en siete ocasiones, qué tal la demagogia política que no se acaba (Cfr. Covarrubias Dueñas, José de Jesús: Enciclopedia Política de México, Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, México, 2010, en especial, el tomo IV: Dirigentes ancestrales de la Colonia y del México Independiente. Siglos VII a XXI).

Por ello, la Revolución Mexicana de 1910, fue un cambio violento, para quitar al demagogo y a sus aliados, el embajador de los EUA, Henry Lane Wilson, a su sobrino, Félix Díaz, Victoriano Huerta Márquez, Manuel Mondragón y muchos conservadores más, que usufructuaban con los bienes de la República.

La Revolución Mexicana de 1910, estalló con Francisco Ignacio Madero González, quien a través del Plan de San Luis, pronunciado en San Antonio Texas, EUA, señaló que Porfirio Díaz era un usurpador de la voluntad popular y que por tanto, el pueblo de México, debía de levantarse en armas para derrocarlo el 20 de noviembre de 1910 a las 18:00 horas, lo cual sucedió, triunfó el gran Francisco y Madero con el apoyo del pueblo, quien como siempre, es el que se sacrifica (Cfr. Madero, Francisco: La sucesión presidencial de 1910).

Sin embargo, la familia Madero era conservadora y aliada del dictador; por ello, cuando ocupó la presidencia, no quería cambiar los intereses políticos de la dictadura, lo que le costó la vida, como a Belisario Domínguez Palencia y muchos más que el pueblo vio morir, lo enardeció y se reanudó la lucha con los grandes líderes, Pancho Villa, Doroteo Arango Arámbula, Emiliano Zapata y Obregón, de manera principal (Cfr. Covarrubias Dueñas, José de Jesús: Belisario Domínguez Palencia, Senado de la República, México, 2010).

Entonces, la Revolución Mexicana de 1910, fue un cambio político violento, por ello, se proclamó la No Reelección, a través del sufragio efectivo, que después fue universal, libre, directo, secreto, personal e intransferible, como debe expresarse la libertad política personal para la conformación de la soberanía; asimismo, se cambiaron las estructuras políticas y se convocó a un Congreso Constituyente de diciembre de 1916 a enero de 1917, el cual proclamó y publicó la Constitución actual el 5 de febrero de 1917, misma que estableció los nuevos paradigmas económicos y sociales en una Norma Rectora o Constitución en el planeta, suceso que nunca se había visto en un documento de tal magnitud (Trueba Urbina: La Constitución de México de 1917. La primera constitución social del mundo, Porrúa, varias ediciones).

Por ello, nuestra Norma Rectora o Constitución es la primera en el planeta, que estableció la Economía Mixta, instituciones públicas, privadas y de intereses sociales que coexistan para lograr el bienestar del pueblo; así, existen los ejidos, las comunidades originarias, la propiedad privada; empresas públicas, privadas y de los obreros y los campesinos, todos cabemos en aras de la justicia social y el bienestar general.

Se inició la transformación política y económica del país, el aprovechamiento de los maravillosos recursos naturales con que cuenta el país, que cuando la dictadura, estaban en manos de extranjeros y explotadores de los campesinos y obreros de México; así, se estableció en nuestra Norma Rectora, que los recursos con que cuenta nuestra amada Patria, deben ser aprovechados para lograr la independencia económica y de ahí, la independencia política, lo cual, todavía no hemos logrado por diversas causas. Se crearon empresas públicas, como Petróleos Mexicanos, Teléfonos de México, la Comisión Federal de Electricidad, Ferrocarriles Nacionales de México y muchas empresas más, que no han sido administradas en beneficio del pueblo; se aumentó la deuda pública y el Estado no ha sido ni operado como lo manda la Norma Rectora o Constitución, con eficiencia, eficacia, economía, probidad, profesionalismo y especialización, por señalar algunos principios que debe observar la administración pública en todos los niveles, lo cual se utilizó como pretexto para despojar al pueblo de México de lo que le pertenece.

Entonces, se cambiaron las estructuras políticas y las económicas de la dictadura en la consecución del gran fin: servir al pueblo de México, desarrollar, de manera armónica e integral a todos los seres humanos que habitamos este espacio privilegiado del planeta.

Todo este proyecto de la Revolución Mexicana de 1910, no se ha cumplido, como tampoco, hemos sido capaces de cumplir con nuestra Norma Rectora o Constitución de 1917; por lo que se requiere de una Revolución educativa o de la inteligencia para salvar a México y al planeta (Cfr. Covarrubias Dueñas, José de Jesús: Dos siglos de constitucionalismo en México, Porrúa, segunda edición, México, 2014).

José de Jesús Covarrubias Dueñas

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