Política

Libertad de expresión

Dedico el presente artículo a mis hijos, a la niñez, juventud y a mis alumnos, para que luchen por un planeta libre, que les permita un desarrollo armónico e integral con la naturaleza

La libertad de expresión, es un valor protegido por sociedades y comunidades libres y maduras que comprenden al ser humano como un ente que debe ser respetado, tolerado, comprendido, aceptado y desarrollado en todas sus manifestaciones en términos de reciprocidad.

Uno de los países más avanzados en el planeta, desde hace siglos, es Suecia, cuya primera Norma Rectora o Constitución, data de 1809 y sus antecedentes en materia de libertad de expresión, son desde el Siglo XVIII, cuando se expidió la primera Ley de Libertad de Prensa, hacia el año de 1766, mucho antes de la "fundación del Estado Moderno".

Así, la Norma Rectora de Suecia, señala que todo ciudadano (Varje medborgare), tendrá la libertad de expresión (yttrande), según su artículo primero, de capítulo segundo de dicha Constitución. Su Ley de Libertad Prensa, cuenta con nueve artículos.

La libertad de prensa en Suecia, desde hace siglos es protegida como el derecho de cualquier persona a publicar, sin impedimento alguno, salvo en forma posterior, por Tribunal Legítimo quien pudiese castigar si el escrito publicado contraviene el orden público.

Así, la libertad de prensa es para todos, su fin es garantizar el libre intercambio de opiniones y la ilustración del público; por ello, todos tienen el derecho de expresar sus opiniones y pensamientos sobre cualquier tema. Se prohíbe la comercialización del alcohol y tabaco; asimismo, nadie debe publicar cuestiones crediticias que dañen la integridad de una persona o que contengan afirmaciones incorrectas o susceptibles de inducir al error; por tanto, quien incurra en dichas irresponsabilidades, deberá pagar una indemnización y rectificar los errores o afirmaciones incorrectas o susceptibles de inducir al error.

De estas brillantes enseñanzas, queda claro que la libertad de expresión y que las manifestaciones de ideas y de opiniones, es para cultivar y humanizar a las personas, para que mediante su ilustración, podamos ser pluriversales, tolerantes, respetuosos y que nuestras interrelaciones y convivencia como seres humanos libres e iguales sea más perfecta y armoniosa.

En los Estados Unidos de América (EUA), se establece, en su artículo primero, conforma a la enmienda primera, que existe la libertad de religión, palabra y prensa, que el Congreso Federal no aprobará ley que prohíba o limite la libertad de palabra o prensa (Congress shall make no law respecting abrioging the freedom of speech). Entonces, la libertad de expresión o palabra = freedom of speech, se debe utilizar para la discusión de las ideas, propuestas, informar y mejorarnos como seres humanos.

Qué lamentable es el hecho de que los seres humanos utilicemos un valor de enorme trascendencia, por el que las personas hemos luchado contra las tiranías, absolutismos, poderes de hecho, de derecho, tiranos, dictadores, etapas obscurantistas y demás personas enfermas que no aceptaban críticas, sino aplausos, besadas de pies, todo tipo de alabanzas y actitudes mezquinas, que denigran al ser humano, mismas que todavía siguen vigentes en muchos casos, para cuestiones que no nos mejoran como seres humanos.

Muchos déspotas, tiranos piensan como en la antigüedad: The King do not can wrong = El rey no se equivoca, el rey nunca se equivoca; si así fuere, volvería a mandar. Algunas personas dementes, enfermas de poder, piensan que por el hecho de tener mucho dinero, pesos, euros, dólares o cualquier baratija, tienen la razón. Asimismo, otros enfermos de poder, piensan porque pueden matar, disponer de gente a su antojo o manipular a la raza, que tienen la razón, están equivocados.

El hecho de que tengan mucho dinero o poder, no significa que sean mejores seres humanos; lo ideal sería que entre más capacidad económica tuviese un ser humano, se tradujese en más neuronas, más actividad cerebral y sobre todo, enfocada al servicio de las personas, no en su perjuicio.

Por lo anterior, los gobernantes, en aras del orden público, de la paz pública, del bienestar de la población, de la salud mental y física de quienes habitamos en el planeta; deberían de evitar expresiones difamatarias, injuriosas, calumniosas, discriminatorias, que originen odios, desencuentros, perjuicos, intolerancia, enfrentamientos, guerras, prejuicios y demás formas que atentan contra la sana convivencia y coexistencia armónica entre los seres planetarios (Cfr. Covarrubias Dueñas, José de Jesús: Los Derechos Planetarios, Porrúa, México, 2011).

Así, en cualquier parte el planeta, se deben evitar expresiones negativas, que denigren a los seres humanos; que no informen y sí desinformen; que no aporten algo positivo a nuestro desarrollo armónico e integral como seres humanos; que dañen a los seres vivos, a las personas, al planeta; que formen opiniones alejadas de las verdades, creando prejuicios, mitos, mentiras, prejuicios, intolerancias, odios, rivalidades o cualquier forma de guerra o enfrentamiento entre las personas para aniquilarse, degradarse, morirse, dividirse o que sigamos cayendo, cada vez más, hacia el laberinto de la degradación, de la depredación y que la poca humanidad que se ha creado por los valores espirituales, de paso a la bestia, cada vez más brutal, insensible, mezquina, desbocada, que ve a los seres humanos y a los seres vivos, como otro gusano que se debe aplastar para sentirse que es alguien.

En conclusión, todos los que emitan una opinión al público, deben pasar un examen psiquiátrico y de control de confianza; pero sobre todo: un examen de confianza a los seres humanos, que comienza por el amor y el respeto a sí mismo.

José de Jesús Covarrubias Dueñas

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