Existe una fatiga política e informativa cada vez más creciente, que afecta a la democracia en nuestro país, los ciudadanos confían cada vez menos en los medios masivos.
De acuerdo con el último informe en 2024 del Reuters Institute de la Universidad de Oxford, sobre consumo de noticias, 40% de los encuestados confía en las noticias, mientras su contraparte, el otro 60% desconfía, tiene desinterés y no le importa saber qué sucede en su entorno.
El consumo en las redes sociales se centra en la diversión y entretenimiento; porque opera la falta de credibilidad en la información. Esto se debe a la fuerte polarización que se produce en las redes sociales, para incentivar la interacción; pero también al modelo de comunicación centrada en el sensacionalismo y la polarización noticiosa.
De igual forma, esta problemática es producto de las mentiras de los políticos, así como de las pocas posibilidades que tienen los ciudadanos de incidir en la vida pública, y por los sesgos cognitivos, que operan en contra de los políticos.
La gran mayoría de las personas considera que nuestros representantes carecen de interés por solucionar los problemas. Y es que, en las redes sociales se genera todo tipo de emociones, desde el enojo, desesperación, impotencia; hasta la sorpresa y euforia por las noticias que se difunden.
Además, los jóvenes, la gente de bajos ingresos y aquellos con niveles más bajos de educación formal tienden a confiar menos en las noticias; porque no pueden contrastarlas con otras fuentes. Sucede, por tanto, un esquema de agotamiento en torno a los pensamientos que evocan a la política.
En Estados Unidos se han hecho estudios sobre este tema y se encontró que muchos adultos sufren de una fuerte desconexión política, porque no consumen noticias relacionadas con estos temas.
Jeffrey Gottfried, especialista en medios y hábitos digitales, sostiene que hay un agotamiento ante tanta información interminable en la red; porque por una parte existe demasiada información, fake news y basura noticiosa que no importa y sólo tiene como objetivo servir de propaganda. Eso hace que noticias positivas o neutrales pierdan su interés, porque no son importantes para los negocios ni para la supervivencia. Entonces, los noticieros buscan vender noticias, exageran y producen una sensación de peligro, miedo y descontrol.
Al final, los ciudadanos dejan de estar alerta a las noticias que llegan en cascada por la red y otros espacios digitales; para caer agotados ante tanta información, que logra llegar a un punto en que se convierte en desinterés y apatía.
Ante esto, se plantea que debe moderarse el consumo de noticias, así como el consumo en la red. Abrir espacio para la reflexión y análisis más allá de la inmediatez, para promover valores democráticos y apego a las instituciones políticas. Esta es una tarea que habrán de impulsar medios, gobierno y sociedad.