Cultura

Celebremos Yule por dos semanas

La noche más larga del año, misma que coincide con el solsticio de invierno (21 de diciembre) para los antiguos vikingos significó el fin de la obscuridad y la llegada de la luz, además del inicio de la fiesta pagana que dio origen a la navidad: el Yule, celebración que tiene una duración aproximada de dos semanas, concluyendo el primero de enero del año entrante, pero esta fiesta de verdad fue reemplazada por el nacimiento de Jesucristo, o a pesar de que la religión impuso esta fecha para convertir a los viejos paganos en fieles cristianos la celebramos sin darnos cuenta.

Para los hombres del norte de Europa, región donde la obscuridad y el frío es más intenso, el solsticio de invierno significaba el triunfo de la vida sobre la muerte; momento de celebración en la cual las familias y amigos se reunían ante el fuego para celebrar un año más de vida y para recordar a los que se habían quedado en el camino, ese es el Yule. Esta celebración que podía durar varias semanas dio origen a muchas tradiciones que hasta hoy seguimos sin saberlo, como la colocación bajo techo de un árbol que recordaba el Yggdrasil, el gran fresno de cuyas ramas penden los Nueve Mundos de la mitología nórdica, incluyendo Midgard, mundo de los hombres.

En lo que respecta a los alimentos, el festín de Yule, consistía en el sacrificio de una cabra en honor al dios del trueno Thor, ya que la deidad nórdica conducía un carro tirado por dos machos cabríos de los que podía alimentarse y siempre revivían, por ello la cabra terminó convirtiéndose en un símbolo de esta fiesta pagana, la que portaba las ofrendas o en este caso los regalos; como dato curioso en Finlandia esta cabra se encarnó en un anciano que traía regalos llamado Joulupukki (cabra de Yule), más conocido por todos nosotros como Santa Claus o Papá Noel.

Llegando al 25 de diciembre

Hay que destacar que en la Biblia nunca se cita la fecha del nacimiento de Jesús Cristo, es más, según cálculos basados en los datos aportados por los evangelios algunos expertos señalan que debió nacer en septiembre; pero, cuando el cristianismo comenzó a hacerse fuerte en el Imperio Romano se tuvo que elegir un día concreto para conmemorarlo, para ello, y como ocurrió con muchas otras celebraciones paganas como el solsticio de verano, que pasó a ser día de San Juan; el equinoccio de primavera para la Pascua; Samhain como la noche de todos los Santos; los cristianos asimilaron las festividades locales del solsticio de invierno para fijar el nacimiento de Cristo: Yule en las tierras de los “bárbaros” y la Saturnalia, fiesta pagana en honor al dios romano Saturno, para el Imperio Romano, que justo culminaba el 25 de diciembre con Natalis Invictis Solis, el nacimiento del sol invencible. La lógica indica que Cristo naciera en una fecha tan señalada como el solsticio de invierno.

El Yule sigue vivo, aunque no lo sabíamos lo mantenemos vigente, e incluso en los países escandinavos, o en Gran Bretaña, se conservan algunas tradiciones originales de Yule, como quemar un gran tronco, también en su versión en bizcocho de chocolate; colgar la cabra de paja que simbolizaba el sacrificio de la cabra a Thor; así como el Wassailing o Yulesinging, que es lo que conocemos como “pedir posada”.

Teodoro Santos

tedsantosf@gmail.com


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Teodoro Santos
  • Teodoro Santos
  • Egresado de la Licenciatura en Comunicación por la FES Acatlán (UNAM). Con más de 17 años de experiencia en medios de comunicación y 10 en MILENIO. Vikingo perdido en otra época que disfruta de los videojuegos, música y cómics. Amplia experiencia en coberturas y conocedor de temas de política, sin dejar de lado los temas sociales.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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