Lo llaman hype en Hollywood. Es esa promesa que crece antes de que el mundo entero pueda ver algo que ha generado enorme anticipación y emoción.
Eso está pasando con la cinta Project Hail Mary ahora que empezó la promoción mundial y las primeras funciones. Y tengo miedo porque le temo al hype. Porque, como otros, amo el libro, ya vi la cinta y me voló la cabeza y considero que esta es una cinta importante para compartirla en tiempos de profunda división.
Es importante por su mensaje de que trabajando juntos podemos lograrlo todo. Y también porque sé que hará que muchísimos jóvenes se interesen en la ciencia y en la ciencia ficción. Ah, ¿y les dije que tiene un sentido del humor insuperable?
Además, muchos jóvenes cineastas y cinéfilos, y también quienes ya no somos nuevos, podremos recordar que no se trata de presupuestos, efectos especiales ni promoción para crear algo transformador y hermoso.
Quiero ya compartir eso con el mundo entero; acabo de tener la hermosa oportunidad de platicar con el autor de la novela, Andy Weir, y también está emocionado. No soy la primera persona que le ha dicho que él es el origen de un nuevo clásico, y eso no disminuye su emoción de solo pensarlo.
Pronto compartiremos la entrevista, por ahora quiero pedirles un favor enorme: lleguen al cine sin expectativas. No crean que ya saben a lo que van. No juguemos ese juego de estar en contra porque tantos más están a favor.
Lleguen y déjense sorprender, así como mi generación lo hizo con Encuentros cercanos del tercer tipo o ET. Vivan la experiencia libres del cinismo que nos caracteriza en la “crítica”, ya sea profesional o de redes, y déjense ir.
No dejen que el hype convierta esta cinta en una postura, solo déjenla ser y platicamos a la salida de su viaje.