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Jueves , 25.04.2019 / 14:27 Hoy

Palabras y hechos

Corrupción política, desafío de la democracia

Sarkis Mikel Jeitani

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Los mexicanos atraviesan un complejo proceso electoral por la degradación y desconfianza institucional que proviene de los episodios de corrupción en el país, suele que los políticos y los partidos políticos no presten atención a la percepción ciudadana sobre este tema, el cual lo vinculan como la gravísima perturbación y corrupción política que causa el desorden en el sistema de la llamada democracia; no basta que generan el hartazgo, sino se ha convertido en un problema para el orden social.

La corrupción en el ámbito político es una tradición constante en la vida de los partidos políticos que ha modificado los principios de cada uno de los institutos políticos, acabando con la credibilidad y desdibujando el límite entre la legitimidad y la ciudadanía.

Sin duda alguna, la corrupción y la capacidad corruptiva se han convertido en un factor estimulado y acompañado de las crisis del capital político de los políticos, creando déficit democrático, violando fundamentalmente los valores ideológicos esenciales, únicamente posicionándose para servir a los intereses de su cúpula y lo que gira en torno a ellos, estando en grado de activar vínculos transversales, ambiguos, confusos, emergen en la oscuridad para no dejar evidencias visibles y no detectar el costo del delito que causan los difusos sociales.

Todos los partidos políticos y sus candidatos están avanzando con demasiada velocidad en su campaña y sus discursos ante la corrupción y las leyes de transparencia propuestas que es lo que más resalta; sin embargo, la percepción de la corrupción partidista no ha hecho más que empeorar y deteriorar su capital político. Este fenómeno además ayuda a crecer el abstencionismo, permitiendo el surgimiento frecuente de nuevas acusaciones en los distintos órdenes del sistema partidista.

Por ello, la lucha anticorrupción aunque se ha concebido como una lucha de castigo, no ha sido efectiva para que los líderes de los partidos políticos entiendan que sus falsos instrumentos sólo se aterrizan para implementar un acercamiento con la gente o ser de gran utilidad en el cambio que la ciudadanía desea, para integrar paulatinamente a la sociedad en el marco de la participación política que es la inclusión en el diseño del desarrollo del país, permitiendo recuperar la confianza en los partidos políticos y los políticos desafían a los valores democráticos.

En realidad, es una de las razones que sostienen que la corrupción política es una preocupación fundamental en el país y en el estado de Hidalgo y han hecho de ello el centro de integración social sus movimientos, acuerdos y negociaciones de todos los políticos que dejan mucho que desear en tomar decisiones para emitir su voto en favor de alguien.

Lo visto es que la corrupción sigue siendo el abuso autoritario, peculado y abuso de influencias que rompen la condición de honestidad o deshonestidad, también operan argumentos y se emprenden acciones que no pueden ser comprendidas, sólo se tienen en cuenta los intereses personales.

Nadie puede negar la magnitud de la cantidad de dinero que se derrocha en la calle después de haber definido el nombramiento de los candidatos para comprar conciencias y volver a los políticos multicolor sin importar su doctrina, principios, únicamente ven el valor al que le llegan para cambiar de partido, la forma en que negocian con ellos para beneficiar a su persona.

No alcanza este espacio para hablar de todos y cada uno de los casos que se viven en el Estado, pero si me sorprende el caso del presidente de Tezontepec de Aldama, Pedro Porras, ex prerredista, quien llegó al poder con el color naranja. Quien mas tarde levanta la bandera del PRD por un acuerdo con algunos diputados federales quienes se comprometieron a bajarle recursos, de los cuales se beneficiaría personalmente. No basta esto, la semana pasada comenzó a pasear al candidato de la Alianza Todos por México a diputado federal en todo el municipio, comprometiéndose a apoyarle en las próximas elecciones. Desde luego que existen acuerdos personales para no señalarlos como actos de corrupción para vender la conciencia del pueblo a cambio de beneficios personales. Esta es la democracia que vivimos, pero no es lo que pretende tener el pueblo. Los políticos se olvidan que el mexicano sabe cobrar estos actos ilícitos por medio de su voto.

colegiolibredehidalgo@gmail.com

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