FIFA se ha encargado de “secuestrar” el futbol en un mundial, un evento que era una fiesta esperada, una convivencia especial para aficionados de todo el mundo, de cualquier edad. Ver rodar el balón en un escenario mundialista es lo que esperabas cada cuatro años con ansias y emoción, hasta hace dos Copas del Mundo, el mejor torneo de futbol en el planeta. Hoy la FIFA se ha encargado de alejarlo de su afición, de privar a millones de aficionados en el mundo de ver algo tan sencillo como un juego de futbol, de privatizar el futbol, de tener que priorizar multimillonarias ganancias por encima del crecimiento de la afición futbolera en el planeta.
En este 2026, la FIFA en especial con tantas privaciones desde los derechos de transmisión, para tenedores o no de derechos, precios excesivos de los boletos, prohibición de un lenguaje futbolero, símbolos y signos que tienen que ver con el Mundial, desde lenguaje hasta un balón, FIFA deja claro que lo que más le importa es comercializar a toda costa la pelota, vender hasta la integridad del mismo deporte, del deporte más popular del mundo y que más sentimientos y pasiones desata.
La idea errónea de llevar a todas las selecciones a una Copa del Mundo no es más que el concepto claro de que entre más integrantes, más derechos vendidos, más dinero por ganar y menos cuentas por pagar.
Este Mundial es un mundo de privaciones, de complicaciones, de restricciones que tienen que ver, como que si no pagas no lo tienes, desde los medios, selecciones, patrocinadores, socios comerciales y aficionados que tienen que pagar un dineral por ver un partido en un estadio del evento más caro de la historia del futbol o en la televisión, luego de pagar una cantidad para ser parte de él, en fin, un evento deportivo anhelado socialmente, se ha convertido en un evento comercial y privativo.
México: Fuerza interna, fuerza de grupo
Llegó el día y la selección de Javier Aguirre llega a la Copa del Mundo más fuerte como grupo que en los últimos dos Mundiales, llega consolidada y comprimida en un bloque, con un sólo objetivo, dando a conocer un grupo sólido y muy unido, independiente a los manejos del futbol mexicano. Esta selección ha sabido construirse de menos a más y hoy llega a conjuntar un equipo de piezas que conforman un bloque.
En comparación de las últimas concentraciones previas a un Mundial, en donde el grupo se les ha partido, la comunicación entre cuerpo técnico y equipo se rompió, la relaciones y trato personal no existían, hoy uno de los logros que presume este grupo es la fuerza de grupo, claro que con esto no se ganan partidos o se levantan trofeos, pero al menos la camaradería y la responsabilidad hacia las gradas, televidentes y afición es más notoria por el compromiso que han logrado sembrar en los jugadores.
Un equipo mexicano que lo que presume es fuerza interna, fuerza de grupo y que como en Brasil 2014 la mayoría se impone al récord personal y las decisiones individuales.
Raúl, más león que lobo
Raúl Jiménez mentalidad de León, no de lobo…
Hace semanas les adelantamos el deseo de las Águilas del América por traer a Raúl Jiménez después de la Copa del Mundo, después de que no renovaría con Fulham. En este sentido, la directiva del América, en específico, Santiago Baños, contactó al delantero mexicano para conocer sus intenciones futuras, las cuales fueron no cerrarse la puerta con América, pero sí dejarles claro que en este momento la intención y decisión familiar y deportiva era permanecer en Europa, y más en su condición de jugador libre, lo cual le permitiría manejar su futuro como mejor le convenga, por lo que antes de la Copa del Mundo tomó la decisión de quedarse en Inglaterra donde su familia es feliz, reconocida y Raúl se siente valorado, respetado y querido, por ello su objetivo de regresar a los Wolves de Inglaterra.