Política

De 'Pacem inTerris' a 'Fratelli Tutti'

Buen momento para recuperar y releer, en su contexto, dos documentos pontificios que ofrecen un diagnóstico, principios y rutas para la paz: Pacem in Terris de Juan XXIII (11 de abril de 1963) y Fratelli Tutti de Francisco (3 de octubre de 2020).

De manera referencial, no exhaustiva, Pacem in Terris (ver: https://bit.ly/pazenlatierra) se ofreció ante un mundo intensamente bipolar, la “Guerra Fría”, post II Guerra Mundial, con una acelerada carrera armamentista, en particular atómica. La “crisis de los misiles” en Cuba (1962) fue la manifestación de la amenaza real de una III Guerra Mundial.

Fratelli Tutti (ver: https://bit.ly/4cPPJPU), 57 años después, se expone ante un mundo multipolar, bajo un modelo social, político y sobre todo económico capitalista que se resquebraja, pero busca la construcción de lucha por una hegemonía que desde las ruinas de un modelo que polariza desde dentro y agrava la acumulación de la riqueza y recursos en pocas manos; ahora con herramientas tecnológicos que destruyen en partes el todo. Se configura, señala y enfatizó Francisco, una “tercera guerra mundial en etapas”.

Ahora, si Juan XXIII puso en la mira a los jefes de Estado como primeros responsables frente a la guerra y responsables de la paz, para llegar a lo que le corresponde a cada persona; Francisco, sin reducir la responsabilidad de los de arriba, pone su énfasis en “los de abajo”, en la construcción de la paz desde cada comunidad local.

Los caminos de la paz que plantea Juan XXIII se centran en que “las relaciones entre personas y entre Estados se ordenen según verdad, justicia, cooperación y libertad”. Principios que resultan perennes y vigentes. Incluso, por qué no, “reorganizar la convivencia internacional” entre los estados. León XIV, por su parte, ahora, en la misma línea, insiste en el multilateralismo.

Francisco, en tanto, sin excluir lo anterior, plantea caminos para hoy. Desde abajo: hacer de la paz una arquitectura, un arte construida sobre todo por los pueblos; pasar de la cultura del conflicto a la del encuentro; diseñar y construir caminos de encuentro “desde lo herido” y “los heridos”; rechazar la diplomacia vacía, la lógica del descarte, la simulación y las “agendas ocultas”. Además, buscar reconciliación mediante una memoria que asuma el pasado sin nublarlo con resentimientos. Y de manera especial, “comenzar desde lo más pequeño”: renovar el encuentro especialmente con los sectores más empobrecidos y vulnerables, porque la paz no es solo ausencia de guerra, sino compromiso por reconocer, proteger y restaurar la dignidad para que sean protagonistas de su destino.

A ello se suman las jornadas y mensajes anuales sobre la promoción y construcción de la paz mediante la justicia, desde Pablo VI (1968) hasta León XIV (2026).

“Si quieres la paz, trabaja por la justicia” (Pablo VI, 1972. Ver. https://bit.ly/pazyjusticia).


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Rubén Alonso
  • Rubén Alonso
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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