Política

De obispos y diócesis, I

El 6 de junio pasado, el arzobispo primado de la Ciudad de México, Carlos Aguiar Retes, anunció el proyecto de división de la demarcación eclesiástica (Iglesia particular) que preside en cuatro diócesis (ver: http://bit.ly/2DjC07h), con lo cual se pretende una atención más cercana de obispos con plenos derechos a la población y con los sacerdotes. Un asunto que pareciera de organización interna, pero con implicaciones en la dinámica y acciones de gobierno eclesiástico y pastoral, que revive proyectos similares para Guadalajara.

El Concilio Vaticano II (1962-1965) recuperó el sentido originario de una diócesis como Iglesia particular (sea esta arquidiócesis, diócesis, prelatura, vicariato, eparquía, etc.), definiéndola como “una porción del Pueblo de Dios que se confía a un Obispo para que la apaciente con la cooperación del presbiterio, de forma que unida a su pastor y reunida por él en el Espíritu Santo por el Evangelio y la Eucaristía, constituye una Iglesia particular, en la que verdaderamente está y obra la Iglesia de Cristo, que es Una, Santa, Católica y Apostólica (Christus Dominus, 11 - Decreto sobre el Ministerio pasotral de los Obispos). Con ello, la diócesis dejó de concebirse desde una óptica feudal, es decir territorial con, para poner su énfasis en la población-pueblo de Dios en un territorio.

En México existen 95 Iglesias particulares (18 arquidiócesis, 70 diócesis, 5 prelaturas territoriales y 2 eparquías). Las más pobladas son Ciudad de México y Guadalajara. La primera cuenta con 8.9 millones de habitantes, mil 680 sacerdotes, más de 5 mil religiosas y poco más de dos mil religiosos, y 463 parroquias; y la segunda con 6.1 habitantes, mil 600 sacerdotes, casi tres mil religiosas y poco más de 800 religiosos, y 477 parroquias.

Para la atención pastoral, de manera excepcional la Iglesia posibilita que los obispos titulares tengan obispos auxiliares: Ciudad de México tiene ocho y Guadalajara tres. Sin embargo, esto no atiende lo fundamental: obispos-pastores con su pueblo, como plantea el Concilio Vaticano II.

En Guadalajara, hace poco más de 30 años se consideró crear las diócesis de Ocotlán (Ciénega de Chapala) y la de Ameca; sin embargo, la dinámica poblacional ha cambiado, concentrándose esta en la zona metropolitana, por lo que habría que pensar en diócesis a partir de centros-núcleos de población como Tlajomulco y Zapopan.

El asunto no es simple, pues hay que partir desde la realidad y necesidades de la propia comunidad.

Mientras, la Asamblea del Episcopado Mexicano, a realizarse en este mes de noviembre, abordará el tema que Aguiar Retes, y no faltará quien dirija la mirada a Guadalajara.


Twitter: @jrubenalonsog

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Rubén Alonso
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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