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El monopolio de la Liga MX

Somos un país de monopolios pero a pesar de la posición dominante de algunas poderosísimas corporaciones creo que la situación de la Liga MX es particularmente escandalosa: los dueños de los equipos de la primera categoría han dispuesto, por sus pistolas y sin rendirle cuentas a nadie, un mecanismo desaforadamente excluyente y discriminatorio para que los equipos de la llamada “división de ascenso” (somos expertos, además, en acuñar engañosos eufemismo para disfrazar la realidad de las cosas: en la gran mayoría de las naciones del universo futbolístico la “segunda división” es precisamente eso, una categoría que, por no ser la primera, pues termina siendo, fatal e irremediablemente, la… segunda) se queden, por decenios enteros, fuera de la competición que acaparan los de arriba.

En el Reino de España (por cierto, luego de haber sido conquistados y colonizados y evangelizados nos llamábamos, aquí, la Nueva España y, con el permiso de ustedes, yo no encuentro que eso haya sido algo descomunalmente ofensivo y vejatorio) los últimos tres equipos de LaLiga bajan porque bajan, sean quienes sean y lleven los laureles que lleven.

Eso, lo de que los clubes afronten valientemente y con entereza la pérdida de la categoría, le aporta al futbol peninsular un elemento de competitividad que aquí no vemos ni de lejos. Por el contrario, el gran pecado de nuestros equipos parece ser el conformismo porque prácticamente nunca les cae encima la guillotina de irse, ahora sí, a la otra categoría luego de haber jugado una mediocrísima campaña o de ser los peores de los peores.

Ahora mismo, uno de los candidatos al descenso tendría que ser ni más ni menos que Pumas. Los universitarios son uno de los supuestos “grandes” equipos del balompié nacional. Pero no son los únicos prestigiosos caídos en desgracia: en el pasado, los involuntarios aspirantes al supremo (y merecido) castigo han sido otros notables con galardones históricos –como Chivas o Cruz Azul— y si los usos y costumbres impuestos en el futbol por la cofradía de dueños tuvieren la lógica que advertimos en ligas más profesionales –o, mejor dicho, menos tramposas y ventajistas— los señores no se seguirían repartiendo impunemente el pastel entre ellos sino que los últimos tres lugares de cada uno de los torneos cortos bajarían a una segunda división que, encima, sí se llamaría Segunda.

Pretextos no les faltan para justificar su abusiva política de puertas cerradas. Entre ellos, lo de que los estadios deben de tener una capacidad de decenas y decenas de miles de butacas como si México fuera solamente un país de enormes ciudades capitales y como si los poblados modestos no debieren aspirar a tener una representación, merecida y lograda gracias a sus esfuerzos, en los máximos circuitos del balompié nacional.

Pero ¿quién será el valiente que se pueda enfrentar al lobby futbolístico?

Román Revueltas Retes

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Román Revueltas Retes
  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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