Los libros de texto dicen, harán a los niños críticos y emancipados y obliga a revisar su fundamento, aquí como incentivo; lo que proponen Freire y Giroux, pedagogos marxistas y por tanto creyentes del materialismo dialectico e histórico cuya esencia es comprender que el mundo tiene origen en lo material, en la naturaleza siempre en movimiento y en la identificación de la lucha de contrarios, que crea síntesis tras síntesis.
Revisemos parte de una idea de Freire quien inicia con reconocer la deshumanización como una realidad histórica y los hombres luchando por su humanización.
La primera es una vocación negada, afirmada en la propia negación, en la injusticia, en la explotación, en la opresión y en la violencia de los opresores, pero también afirmada en el ansia de libertad, de justicia, de lucha de los oprimidos para recuperar su humanidad despojada
El ser menos conduce a los oprimidos a luchar contra los que los minimizó para recuperar su humanidad en ambos.
Algo que los opresores no pueden hacer porque no tienen en su poder la fuerza de la liberación; falsamente son generosos porque tienen la necesidad de la justicia para que su generosidad se mantenga.
Tener menos manos de los desarrapados suplicando solo sucederá con manos humanas que trabajen y transformen el mundo, pero esta enseñanza tiene que partir de los oprimidos luchando por la restauración de su humanidad
¿Quién puede entender el significado de una sociedad opresora: los oprimidos, quién mejor que los oprimidos para comprender la necesidad de la liberación.
Cómo podrán los oprimidos participar en la elaboración de una pedagogía para su liberación, solo comprendiendo que alojan al opresor en sus estructuras de pensamiento y en su acción social y esta pedagogía de la liberación es el instrumento para este descubrimiento crítico.
Modificar la estructura de su pensamiento que está condicionada por la contradicción vivida en su situación concreta, por lo que hay que aprender a reconocer a su opresor y las contradicciones a través del estudio crítico de la razón de su situación, superarla y hacer una nueva síntesis, pero no en un plano individualista, sino a través del diálogo, en un plano socialmente significativo, sin tener miedo la libertad.
Vale entonces que los niños estudien su realidad concreta. No la falsa realidad de la 4T.