Política

Ay, Chihuahua

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M+.- No sé quién en el nuevo partido de Estado tuvo la brillante idea de ir a hacer una manifestación masiosare a Chihuahua. Lo único que lograron fue demostrar, si no su ignorancia, cuando menos su desprecio por ese mosaico de geografías y de gente que es nuestro país más allá de Cuautitlán: al margen de los estereotipos sectarios, tan socorridos en las mañaneras, es un hecho que el norte de México forma con el sur de Estados Unidos una cultura común, donde conviven las botas vaqueras y los jeans Levis, el pop más fresa y el country más ranchero, celebrándose el 16 de septiembre tanto como Halloween en un idioma donde nunca se sabe dónde comienza el español y termina el inglés.

El asunto es que, si nuestros hoy gobernantes pudieran sacar sus cabezas del proverbial hoyo de ideologías rancias donde las refundió López Obrador, sabrían que, pasando Zacatecas, con o sin razón, una inmensa mayoría de los ciudadanos, pésele a quien le pese, tan mexicanos como los ajolotes, cree que el involucramiento de la CIA o de la DEA en la lucha contra el narco es no sólo cosa buena sino necesaria, y que si una soberanía es digna de ser defendida es la de los usos y las costumbres del norte, siempre lastradas por esa burocracia pomposa, ladina e inepta que los quiere malgobernar desde el centro.

Quizá por eso los que soñaron aglutinar a su paso una masa crítica que, indignada por la intromisión extranjera e inspirada por la honradez de Andy López Beltrán y la congruencia de Ariadna Montiel, se alzaría contra su gobernadora whitexican, recibieron, apenas llegando al aeropuerto, gritos de “¡fuera Morena!”, bloqueos al paso de sus autobuses de acarreados y mantas y espectaculares a lo largo y ancho de la ciudad evidenciando la complicidad de los líderes guindas con el crimen organizado. La enclenque marcha avanzó arrastrando una utilería humana que, para desgracia de los organizadores, afirmaba ante cámaras y micrófonos no saber por qué estaba allí, y apuntaba que subieron a los autobuses por miedo a no seguir recibiendo sus depósitos del bienestar. El desaire fue tan completo que ni siquiera se presentaron los demás gobernadores de Morena ni sus figuras en las Cámaras.

A modo de respuesta, no sólo al fracaso de la marcha sino al hecho de que los exsecretarios de Seguridad y de Finanzas sinaloenses ya están cooperando con las fiscalías gringas en el proceso que les fincaron a ellos y al siempre aliado exgobernador Rocha Moya por su complicidad con el crimen organizado que, según el documento acusador, manipuló las elecciones a favor de Morena, Sheinbaum volvió a quejarse de que nadie hablaba de Felipe Calderón, quien dejó la Presidencia hace 14 años.

Lo más asombroso de todo no es la redonda estulticia de los que hoy son gobierno, sino que sigan insistiendo en su supuesta superioridad moral como si su corrupción obscena, su guerra contra la democracia y el Estado de derecho y sus contubernios con el narco nunca hubieran sucedido. Como si entregarle el país al crimen organizado no fuera la última violación a nuestra soberanía, y la peor traición a México y a los mexicanos.


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Roberta Garza
  • Roberta Garza
  • Es psicóloga, fue maestra de Literatura en el Instituto Tecnológico de Monterrey y editora en jefe del grupo Milenio (Milenio Monterrey y Milenio Semanal). Fundó la revista Replicante y ha colaborado con diversos artículos periodísticos en la revista Nexos y Milenio Diario con su columna Artículo mortis
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