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Domingo , 24.03.2019 / 07:59 Hoy

Opinión

Los principios de la moral

Ricardo Velázquez

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Lichtenberg señala que la moral consta de cuatro principios: el "filosófico", en el que se pide hacer el bien por el bien mismo, por respeto a las leyes; el "religioso", que indica hacer la voluntad de Dios; el "humano", que se hace porque el bienestar propio lo requiere, es por amor propio; y finalmente, el "político", que indica ciertas acciones porque se requiere la prosperidad de la sociedad de la que formamos parte, se hace por consideración y amor tanto a la sociedad como a uno mismo.

Desafortunadamente, se ha incrementado el uso del término "bueno" para calificar a una persona obediente o dócil, que no está en contra de nada, pero hay casos en que esta actitud no es buena en realidad. "Bueno" también es calificativo para una persona que es original y no se acobarda ante la injusticia. Sin embargo, sabemos que no existe un reglamento de conducta para determinar si se es bueno o malo. Las opiniones que juzgan el comportamiento suelen ser distintas. Para saber realmente si alguien es bueno o no, es necesario incluso conocer las intenciones, mismas que no son suficientes, pues aun siendo muy buenas, pueden cometerse grandes errores.

Existen varias teorías acerca de la naturaleza humana. Las humanistas consideran que el ser humano es bueno por naturaleza; sin embargo, las teorías autoritarias consideran que el hombre deber estar sometido o, en caso contrario, sacará sus más perversos instintos.

Erich Fromm, al respecto, considera que la ética humanista tiene como único criterio de valor ético el bienestar del hombre, siendo sólo él quien puede decidir lo que es bueno y lo que es malo o nocivo, sin una autoridad que lo trascienda.

La opinión de David Hume difiere, ya que considera que no basta la razón para determinar lo que es dañino o útil; es necesaria otra fuente de censura y aprobación moral; si no cómo se explica la desdicha, el vicio o la virtud.

La ética nos enseña que no hay que vivir pensando que no todo es igual, aunque antes o después vayamos a morir. La moral no es sólo aquello que se respeta, no sólo hay que saber lo que está permitido y aquello que se restringe, no es seguir o ir en contra de lo establecido. Es de vasta importancia comprender por qué ciertos comportamientos nos convienen o no, comprender qué hace que la vida sea buena, y decidir, pues nadie puede ser libre por nosotros. Cada uno tiene su propia libertad.

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