Soy mamá de dos de los más de 36.1 millones de niñas, niños y adolescentes en México y no les gastaré un peso por el Día del Niño.
Toda celebración tiene beneficios en derrama económica —sólo hoy se espera que sea de 37 mil 500 millones de pesos, según Concanaco Servytur. Además se fortalecerá la economía local y apoyará a casi 4 millones de negocios.
Por otro lado, millones gastarán en juguetes, ropa, comida o una ida al cine sin tener el dinero apartado para ese festejo o reflexionar cómo afectará a su bolsillo y salud financiera.
Pensar en qué sí podemos y queremos gastar es lo más apapachador que podemos hacer por ese 28 por ciento de la población que tanto queremos. El contexto financiero se pone color de hormiga cuando el pepino, según el Imco, está 43 por ciento más caro que el año pasado; el jitomate 42 por ciento, el limón, 18, y el tomate verde 16. Las frutas y verduras registraron una inflación de 21.7 por ciento en marzo y el incremento de la gasolina en México por el conflicto en Medio Oriente va en 9.3 por ciento.
Nunca es fácil mantener la cartera cerrada cuando se trata de los más pequeños y es más retador en un entorno digital en el que 20 millones de niños, niñas y adolescentes en México son usuarios de internet y están expuestos a campañas publicitarias constantes.
Nuestros retoños ven contenido digital en redes sociales, videojuegos y son fans de cientos de influencers que les dicen qué deben querer y qué deben necesitar. El impacto es tal que la Profeco puntualizó que esta influencia externa está ganando terreno frente al ejemplo familiar. Así, siete de cada 10 niños, niñas y adolescentes reconocen haber insistido a sus cuidadores para comprar productos que vieron en internet, según un estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y Instituto Nacional de Salud Pública.
Además, uno de cada cuatro anuncios en el mundo digital utiliza personajes para generar vínculos emocionales.
Regreso al gasto incitado por el Día del Niño: si no está presupuestado, debemos detenerlo. Los hábitos de consumo se adquieren desde la infancia, lo mismo pasa con los límites y la relación con el dinero. Si como cuidadores no podemos limitarnos y tener prioridades financieras que expliquemos a nuestros pequeños para lograrlas en conjunto, ¿cómo será en el futuro el manejo de su dinero?